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Amor y respeto por sus muertos

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HECELCHAKÁN.- Como preparativo para la celebración del Día de Muertos, inició la limpieza de osamentas en el cementerio de la Junta Municipal de Pomuch, una costumbre que atrae a decenas de personas e incluso se ha vuelto de interés turístico y cultural.

Lorena Poot Can y José Asunción May Chan explicaron que cada año, durante la semana previa a la celebración de fieles difuntos, las familias del poblado, ubicado a unos cuatro kilómetros de la cabecera municipal de Hecelchakán, llegan al panteón para sacar los huesos de sus seres queridos y limpiarlos; luego son cubiertos en paños blancos preparados para la ocasión y vueltos a guardar en los osarios.

También limpian las tumbas y dan mantenimiento a las lápidas. Se trata de un ritual colectivo como muestra de respeto y para honrar la memoria de sus familiares acaecidos. Una tradición que incluso ha sido propuesta para declararla patrimonio cultural intangible de la humanidad.

 

EXHUMACIÓN DESPUÉS DE 3 AÑOS

Poot Can  y May Chan agregaron que tras la muerte de una persona, sus familiares aguardan tres años para realizar la exhumación de la osamenta y efectuar la primera limpieza. Posteriormente cada año acudirán a realizar el mismo ritual.

Sin guantes ni cubrebocas, con brocha en mano y mantel nuevo bordado para la ocasión, desempolvan hueso por hueso, como una solemne manifestación de amor y respeto por sus muertos.

Esta tradición con las osamentas –dijeron– inicia durante la última semana de octubre porque los huesos deberán estar totalmente limpios y envueltos en sus servilletas bordadas, la víspera del dos de noviembre.

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