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Derecho a la privacidad

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Víctor Manuel Collí Ek

Humanizar al Gran Hermano

 “Homo homini lupus”, o “el hombre es un lobo para el hombre” es una frase de añejo pedigrí, mencionada originalmente por Plauto en la comedia Asinaria, alrededor del siglo II antes de Cristo, y retomada por Hobbes en su emblemática obra Leviatán en el siglo XVII.

Con ella, este famoso filósofo inglés, quiere dar una imagen viva de cuál es la razón existencial de la organización política, defender al hombre de su autodestrucción pronosticada desde su egoísmo, por lo que el aparato gubernamental utiliza recursos agresivos para garantizar la supervivencia y así justifica el absolutismo.

Es fácilmente asimilable la idea a obras más actuales como la clásica novela “1984” de George Orwell, que bautiza la frase “época orwelliana”, donde plantea las ideas de “Gran Hermano”, “omnipresencia”, “policía del pensamiento”, etc. Inclusive obras cinematográficas históricas que quieren recrear “cómo era” en las sociedades de tinte totalitario, como la recomendable “Das Leben der Anderen” —la vida de los otros” que nos remonta a la RDA.

Cuando pensamos que habíamos superado estas épocas, porque hemos aprendido de ellas, pues como dicen algunos, “esto no se volvería a repetir” —justo el argumento de la película alemana Die Welle y demuestra cómo es posible que sí— parece que vuelve a suceder, solo que cómo dirían los informáticos —nunca más acertado el símil— en una versión 2.0.

Dicen los expertos, que dentro de los elementos que particularizan nuestros tiempos, está el tema de la búsqueda de la seguridad y el combate a la criminalidad, como el narcotráfico, el fundamentalismo y el terrorismo, con su correspondiente contraparte, la afectación de la libertad que esto conlleva.

De nuevo nos preguntamos, ¿estamos viviendo nuevamente en una sociedad orwelliana donde el Estado salvaguardando nuestra seguridad, afecta fundamentalmente nuestra libertad, observándolo todo? Las noticias recientes parecen dar por afirmativa la respuesta. Pero ahora la situación está aplicada a la vida online.

Tenemos como elementos: las afirmaciones de Edward Snowden sobre las escuchas —nacionales y extraterritoriales— de la Agencia de Seguridad Nacional de los EUA a ciudadanos alrededor del mundo y a los jefes de Estado de varios países incluidos Brasil y Alemania, lo que ha generado molestia en la comunidad internacional. Pero luego aparecen más noticias donde nos dicen que estas escuchas parece que se hacían con consentimiento de los demás países, aunado a que no sólo EUA, sino los demás países igualmente espiaban. Y aún más, el tema del espionaje no sólo se da a nivel gubernamental, sino de empresas particulares.

O sea, el mundo en los últimos días nos ha enseñado que nuestra privacidad quizá, no es tan privada.

Pero una situación tan sombría puede conllevar a un esfuerzo consciente por mejorarla. Este nuevo statu quo ha generado de la misma comunidad internacional muchas reacciones, una de ellas muy positiva.

Es así, que desde el viernes 25 de octubre de 2013, empezó a circular en la sede en Nueva York de las Naciones Unidas, el documento denominado: “El derecho a la privacidad en una era digital”.

¿Qué se pude hacer? Nos dice este documento, revisar o generar las leyes nacionales y prácticas sobre la vigilancia en las comunicaciones y establecer mecanismos de revisión, en especial fortalecer y dar facultades a los jueces para asegurar la transparencia y rendición de cuentas. De la misma manera, los congresos o parlamentos deben estar atentos y observar a los organismos gubernamentales encargados de vigilar. Siempre ponderando en una base caso por caso, y buscando la proporcionalidad entre el beneficio y el daño causado.

Un punto fundamental a definir es —ya que en este caso se trata de la vida virtual— si los mismos derechos que aplican a las personas en la vida real, son reconocidos a la vida online.

El documento fue analizado por la Asamblea General de Naciones Unidas este 26 de noviembre de 2013, se llegó a una conclusión importante, la recolección de información para fortalecer la seguridad pública, debe garantizar el derecho internacional de los derechos humanos.

Esta es una buena nota en una situación preocupante, nos enseña que si la seguridad es importante lo es más respetar la privacidad y la dignidad de las personas, quizá después de todo no somos tan lobos unos con otros.

Es aquí que debemos recordar que la historia se responde a sí misma, nos enseña afirmaciones grises, pero igual nos da luz, como respuesta a la frase de Plauto escribiría Séneca en sus “Cartas a Lucilio”, “el hombre es algo sagrado para el hombre”.

El autor es investigador de la Universidad Autónoma de Campeche. Actualmente en una estancia de investigación en Washington D.C.

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