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Visión agropecuaria

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Jorge M. Álvarez Herrera

 La Joya; bola cantada

De verdad que no alcanzo a comprender las transacciones que realiza el Gobierno Federal a través de las políticas agropecuarias de este país en su afán de querer subsanar lo ya irremediable.

Es el caso de la factoría azucarera de La Joya, creada en los años cincuentas por el empresario yucateco Cabalán Macari Tayún. Recuerdo en aquellos años de bonanza del Ingenio La Joya donde los obreros vivían en condiciones de confort y siempre con dinero en los bolsillos, donde salían de la factoría camiones llenos del endulzante así como pipas cargadas del famoso “Ron Macari”, lindo recuerdo de aquellos días; pero la ocurrencia del Gobierno Federal en privatizar los ingenios azucareros y dárselos a los productores para su administración y manejo es la peor torpeza que se les haya ocurrido.

Esta estrategia no resultó, los campesinos del sector social llevaron a la quiebra al Ingenio La Joya.

Como siempre he dicho, todo lo que agarra el sector social lo acaba, lo hace mía&#¡!; son malos administradores, malos operadores técnicos, los productores cañeros están para cultivar la tierra, para hacerla producir, como dice el refrán: zapatero a tu zapato; el ingenio fue rescatado por el SAE (Sistema de Administración Tributaria) quedando bajo la tutela de La Secretaría de Hacienda por muchos años.

Se expidieron varias convocatorias para su venta a la iniciativa privada y nadie le apostaba por las condiciones del inventario obsoleto que tenía, hasta que en el 2011 se le adjudica la factoría a la empresa Promotora Industrial Josela S.A. de C.V. por un monto de 104 millones 150 mil pesos. Esta propuesta fue equivalente al 3.4 por ciento a la postura más cercana ofertada por Desarrollo Comercial del Sureste S.A. de C.V., la cual ofreció 82 millones de pesos con un margen de 20 millones de pesos; y cuya base de venta propuesta por la Administración y Avalúos de Bienes nacionales era de 29.4 millones de pesos.

En mi artículo de “Vsión agropecuaria” titulado “La Joya”, publicado en los editoriales de TRIBUNA, menciono los problemas que traería la transacción del ingenio tanto por el inmueble, maquinaria y equipo en obsoleta inoperancia como los campos de producción sembrados con caña de hace más de cincuenta años, sembrando la plantilla cuando se construyó el Ingenio La Joya.

No me equivoqué, ahí están los resultados; los 16 ejidos del sector social producen caña de basura con una producción media de 50 toneladas por hectárea donde la media nacional es de 120 toneladas. Lla joya tiene una molienda anual de 450 mil toneladas de caña de basura, sacando rendimientos por debajo de la media nacional.

Ahora el Gobierno Federal como el Estatal tienen que disponer de recursos públicos para apoyar a la factoría y no crear conflictos entre los productores y los empresarios, como siempre el paternalismo sale a relucir en estos malos manejos con los que se manejan las transacciones y como siempre el Gobierno tiene que dar la cara para la solución de los problemas por conceptos financieros.

Los empresarios compraron una factoría obsoleta, inoperante con maquinaria y equipo viejo de los años 50, pero lo peor del caso es que los productores le exigen al Gobierno que los cobije, que los apoye con millonarias sumas de dinero como si el Gobierno fuera parte del Consejo de Administración de la factoría.

¡Basta!, que cada quien asuma su responsabilidad y tome los problemas que les correspondan. El Gobierno no le va a solucionar los problemas a todos los productores del país; si los empresarios compraron un ingenio obsoleto ahí ellos, nadie los engañó sabían lo que estaban comprando; ahora qué culpa tiene el Gobierno en esta transacción, la única solución que le veo al ingenio es hacer una factoría nueva y comenzar a tecnificar los campos de cultivos con variedades de caña mejoradas que den 150 toneladas de caña por hectárea, con altos índices de sacarosa y fructuosa, con sistemas de riego, y un plan agronómico a la medida en nutrición y manejo técnico.

La experiencia ahí esta, los productores saben cultivar la caña de azúcar y los empresarios transformarla en azúcares, entonces qué falta, únicamente formular un proyecto viable y sustentable para transformar al Ingenio La Joya en una factoría rentable y sostenible. De no ser así se estará tirando dinero en un barril sin fondo y seguir con el mismo problema por los siglos de los siglos, amen.

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