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¿Cunde el mal ejemplo?

El Congreso del Estado de Campeche está metido en un verdadero brete, ante la solicitud recibida el jueves pasado, por parte de los ayuntamientos de El Carmen, Campeche y Escárcega, para autorizarle la contratación de más deuda pública por 300, 500 y 25 millones de pesos, respectivamente.

Pese a que todas luces las solicitudes son excesivas, habida cuenta que ninguna de las acciones que presuntamente se realizarán con ese dinero tienen carácter de urgente, es muy probable que la Legislatura dé su aval a ese endeudamiento, como también lo hará ante el planteamiento del Gobierno del Estado de endeudarse con más de 649 millones de pesos durante 2014.

En otras palabras. Si el Congreso del Estado faculta al Gobierno del Estado a endeudarse, también lo hará ante la solicitud de los ayuntamientos, pues no se puede “o no se debe, mejor” aplicar dos pesas y dos medidas en el análisis y resolución de una demanda similar.

Entre la Comuna carmelita y el Gobierno del Estado las situaciones financieras son estratosféricamente diferentes; en términos porcentuales, la deuda que solicita el Gobierno del Estado no representa ni el 4 por ciento de su Presupuesto de Egresos, que asciende a 17 mil 400 millones de pesos.

Pero si hacemos la sumatoria del total del débito público carmelita, que actualmente es de 780 millones de pesos, más los 300 millones que se pretenden obtener en 2014, entonces tenemos que los adeudos serían de unos mil 80 millones de pesos, o sea que el 92.2 por ciento del presupuesto municipal carmelita, que ascenderá a mil 471 millones de pesos en 2014, ya está hipotecado, sin que los habitantes de la Isla de Tris sepan en dónde quedó la bolita, es decir, cómo es que se ha gastado tanto dinero.

Si la solicitud del Gobierno del Estado para contratar empréstitos hasta por un monto total de 649 millones de pesos para el 2014, motivó que encendiéramos los focos de alerta en materia financiera, lo que está sucediendo en el Municipio de El Carmen, en materia de deuda pública, debe haber activado el Código Rojo.

Y qué decir del Ayuntamiento de Campeche, donde a un año de iniciada la administración de Ana Martha Escalante Castillo la deuda prácticamente se duplicaría de un plumazo del Congreso del Estado y superaría los mil millones de pesos. Considerando que el presupuesto de ingresos actual es de 920 millones de pesos, el apalancamiento financiero del municipio capitalino sería negativo a partir del próximo año.

En el municipio de Escárcega se estaría incrementando en un 50 por ciento la deuda actual, poniendo en entredicho el proceder del alcalde Fernando Caballero Buenfil, quien como diputado no aprobó los endeudamientos panistas de la capital, pero ahora no se tienta el corazón en comprometer el futuro de su tierra natal.

Poner en riesgo el futuro financiero de los municipios mediante la contratación de millones de pesos de deuda con instituciones crediticias no especificadas, no solamente se ajusta a la definición de actitud irresponsable, sino que nos conduce a algo más preocupante: la complicidad, en caso de que en el Congreso del Estado no logre colocar un freno a los ediles González López, Escalante Castillo y Caballero Buenfil, y a sus regidores y síndicos, que borregamente le aprobaron esa transacción.

Se supo después, según confesión de algunos de los propios protagonistas, que los regidores y síndicos fueron convencidos de manera individual, caso por caso, peso sobre peso, de aprobar el endeudamiento municipal, a cambio de una jugosa compensación de Navidad y Fin de Año, lo que nos confirma la ausencia total de moralidad en la contratación de los referidos empréstitos.

Y así como mencionamos hace una semana, que el Congreso del Estado tiene la gran responsabilidad de revisar detalladamente la propuesta de endeudamiento público solicitado por el Gobierno del Estado de Campeche, de la misma manera los legisladores deberán poner la lupa en estos casos, que proponen un plazo de pago de 120 meses, es decir, tres administraciones municipales más. Corresponderá a los diputados de esta 61 Legislatura analizar concienzudamente la procedencia de las solicitudes.

Los diputados tienen la obligación moral de fungir como contrapeso en las decisiones que quieran tomar los ejecutivos estatales y los presidentes municipales. Saben, nuestros padres conscriptos, cómo es que muchos ayuntamientos han llegado a los niveles de quiebra financiera, porque nadie supo frenarlos a tiempo. Por eso decimos que serán cómplices si avalan esta loca aventura que hipotecará a los municipios para los próximos 1 años.

 

UN ANTECEDENTE SANO

En mayo de 2012, el Cabildo del Ayuntamiento de Campeche autorizó a la alcaldesa la contratación de un empréstito, “para financiar inversiones públicas productivas en términos del artículo tercero de la Ley de Deuda Pública del Estado de Campeche y sus Municipios hasta por la cantidad de: $225,000,000.00 (Doscientos veinticinco millones de Pesos 00/100 M.N.), incluyendo de manera enunciativa más no limitativa inversiones públicas productivas en los siguientes proyectos:

a. Modernización del Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Campeche.

b. Rehabilitación del Rastro Municipal.

c. Tratamiento de Aguas Residuales.

d. Sistema de Proyección por Video-Mapa, e Iluminación Arquitectónica en la Puerta de Mar, Baluarte de la Soledad y Lienzos de Murallas Adyacentes.

e. Modernización del Catastro Municipal.

 

2. Para refinanciar y/o reestructurar los pasivos y créditos existentes hasta por la cantidad de veintitrés millones de pesos por el contrato de crédito en cuenta corriente con Financiera Local, S.A. de C.V., SOFOM, E.N.R. firmado el 21 de Diciembre de 2010 con un saldo estimado al 31 de mayo de 2012 de $2,255,131.49 (Dos millones doscientos cincuenta y cinco mil ciento treinta y un Pesos 49/100 M.N.)

Contrato de crédito en cuenta corriente con Financiera Local, S.A. de C.V., SOFOM, E.N.R firmado el 23 de Diciembre de 2011 con un saldo estimado al 31 de mayo de 2012 de $15,898,245.02 (Quince millones ochocientos noventa y ocho mil doscientos cuarenta y cinco Pesos 02/100 M.N.)

Contrato de crédito simple con Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C., Institución de Banca de Desarrollo firmado el 28 de Junio de 2010 con un saldo estimado al 31 de mayo de 2012 de $4,846,623.48 (Cuatro millones ochocientos cuarenta y seis mil seiscientos veintitrés Pesos 48/100 M.N.)

Para financiar reservas y primas, coberturas de tasas de interés, honorarios, gastos y comisiones inherentes a la contratación de los créditos y los procesos antes referidos hasta por la cantidad de: $34,000,000.00 (Treinta y cuatro millones de Pesos 00/100 M.N.).

El monto total del crédito a contratar sería hasta por la cantidad de doscientos ochenta y dos millones de pesos.

La iniciativa fue enviada al Congreso del Estado para su análisis y discusión, pero por diversos factores que se fueron presentando, la 60 Legislatura decidió votar por el “no” a ese endeudamiento.

Claro, prevaleció el hecho de que la promotora de la deuda, la entonces alcaldesa interina, Beatriz Sélem Trueba ya iba de salida, y no se justificaba del todo la premura por dejar más destrozadas las finanzas municipales, de lo que ya lo habían dejado sus antecesores Carlos Ernesto Rosado Ruelas, y Francisco Elías Romellón Herrera.

Influyó también la negativa de la entonces alcaldesa electa, Ana Martha Escalante Castillo, a convalidar una deuda que ella no iba a manejar, pero que tendría que apechugar su administración, con lo que, de facto, iniciaría con un enorme saldo deficitario su administración municipal.

Al final de cuentas, se insiste, la Legislatura optó por el “no” y se dio un doloroso revés a las ansias incontrolables de Bety Sélem de seguir hundiendo las finanzas municipales.

Así las cosas, los diputados de la 61 Legislatura tienen para dónde voltear. Sus antecesores supieron decirle que no a una pretensión no justificada, riesgosa y no del todo clara, muy parecida a la situación que ahora promueve el edil carmelita Enrique Iván González López, que en 24 meses se va.

Por eso es que, decimos, la 61 Legislatura del Congreso del Estado, está metido en un verdadero brete.

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