Inicio»Opinión»Consejo Técnico

Consejo Técnico

0
Compartidos
Google+

Teresita Durán Vela

 

En la escuela todos aprenden

 

La dinámica en las escuelas de educación básica empieza a tomar otro ritmo, las reuniones del colectivo docente para compartir experiencias y socializar el conocimiento en las sesiones del Consejo Técnico Escolar, se están convirtiendo en espacios de expresión para maestros, directores y personal de apoyo. En una auténtica comunidad de aprendizaje, la comunicación y las relaciones interpersonales son la mejor fortaleza para el intercambio de conocimientos y el enriquecimiento mutuo.

El Consejo Técnico Escolar, hoy por hoy, es necesario para revitalizar los procesos internos de gestión, el espacio ideal para abordar desde la realidad de las prácticas pedagógicas lo que sucede con los alumnos, reconocer las condiciones favorables y no del entorno, identificar las necesidades educativas de los estudiantes y el apoyo de la familia; éstos son aspectos fundamentales para analizar y proponer alternativas de solución ante la problemática de la escuela, procurando en todo momento, tomar decisiones y acuerdos, en donde cada uno participe, para que así, como grupo se pongan en acción los acuerdos a partir de las necesidades propias de la institución.

La vida escolar atiende a una dinámica, no por ello lo cotidiano es rutina, sino, un proceso dinámico, de construcción permanente. La responsabilidad del aprendizaje de los alumnos es compartida por todo el personal docente, la capacidad de colaborar de cada uno de los profesionistas tiene su efecto en los logros académicos de los educandos y en las formas de atención de las dificultades a las que se enfrentan. Es por ello, que la responsabilidad no es exclusiva de un solo maestro, es una responsabilidad compartida con el director y el supervisor, de ahí la necesidad de promover el trabajo colaborativo, unificar criterios y elegir estrategias coherentes y comunes entre sí.

En la escuela todos aprenden. Cuando cada uno tiene la voluntad de escuchar opiniones, expresar dudas, ampliar información o solicitar una explicación, está demostrando actitudes positivas para el aprendizaje y, mucho más, los valores éticos de la profesión relucen. Es por ello que el Consejo Técnico es un espacio privilegiado para promover el aprendizaje entre pares, favorecer la cooperación entre colegas y crear ambientes de confianza y respeto, en donde cada uno sienta la libertad para externar sus ideas, movilice sus saberes y conserve vivo el deseo de aprender.

La propuesta actual en las escuelas de educación básica invita a una mayor participación de los docentes, ellos tienen la oportunidad de externar lo que acontece en el salón de clases, manifestar las necesidades de apoyo que requieren sus alumnos, proponer temas de estudio, plantear proyectos, incluso ofrecer orientación o hasta ampliar la información de algunos contenidos curriculares de los programas de estudio.

El maestro de grupo aporta su valiosa experiencia en las sesiones colegiadas, pues las vivencias que adquiere a diario con los escolares, enriquece su labor pedagógica y ésta cuando se comparte contribuye al beneficio grupal. En ocasiones son los propios alumnos con sus explicaciones y ejemplos los que ayudan a comprender la clase o despejar dudas antes de desarrollar un tema. Por eso, estoy convencida de que la práctica en el aula apoya la preparación del docente lo distingue, no se atemoriza ante un grupo, ni se niega a la convivencia, al contrario, lo vigoriza para atreverse a compartir y a aprender con y de sus compañeros.

Los espacios para intercambiar estrategias de enseñanza, ejercicios, materiales didácticos y hasta actividades de evaluación en las escuelas, surgen en la medida que todos manifiesten actitudes para el trabajo en equipo, estén convencidos de la misión y de la visión de la escuela, para que todos contribuyan con sus conocimientos y habilidades, demostrando sus aptitudes, vivenciando los valores sociales elementales en el trabajo grupal: compañerismo, solidaridad, convivencia, participación y ayuda mutua.

Aunque es difícil dar lo que no se tiene, en el caso de los docentes considero debe ser parte de sus cualidades, sus acciones son imitadas para los niños y su ejemplo ilustra más que cualquier tarea. Ahora que se tiene el tiempo y el espacio en las escuelas para el diálogo, la autoevaluación, la toma de decisiones y el compromiso de mejorar la calidad de su trabajo, considero debe aprovecharse al máximo para que cada maestro reconsidere lo que necesita mejorar, el director reconozca las fortalezas del personal y el supervisor renueve su liderazgo, para todos en la misma sintonía y con la sinergia del colectivo en el Consejo Técnico Escolar estén dispuestos a innovar para mejorar, orientados hacia la calidad y el reconocimiento social de los que laboran en la escuela.

Ante nuevos horizontes es tiempo de privilegiar las experiencias profesionales y socializarlas con los compañeros. Aprender a cooperar y cooperar para aprender son premisas básicas en la filosofía escolar de los educadores.

Noticia anterior

Dos yucatecos obtienen la medalla de bronce

Siguiente noticia

Cultura constitucional