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Tiempo de Adviento

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Nuevo obispo

 

Omar Enrique Sierra Tello

 

Conocer el largo proceso de formación del tiempo de Adviento implica hacer uso prudente del conocimiento que propicia la Historia Universal Cristiana como nuestra mejor y más fiel consejera. Ya que como guía generosa lleva de la mano, paso a paso, al acucioso investigador para que pueda encontrarse con esos auténticos y genuinos orígenes del tiempo de Adviento.

Católicamente van desde el siglo IV hasta el siglo VI, y etimológicamente, además, obsequia su raíz latina que nace desprendida del vocablo “adventus”. Mismo que al ser traducido debe significantemente entenderse como “venida” o “llegada”.

Entonces debemos asimilar que todo tiempo de Adviento no sólo es aquel camino que la liturgia dominical enseña a vivir, sino también quiere decir sencillamente que es ese tiempo de preparación para la llegada de la Navidad, misma que forma parte integral de una unidad junto con la Epifanía, que en nuestra Historia Universal Cristiana celebra la manifestación del Señor.

Asimismo, el tiempo de Adviento tiene la impar peculiaridad de inaugurar cada nuevo año litúrgico. Y cuando todos andan hablando de las cuatro últimas semanas del año 2013, nosotros, en cambio, estamos gratificantemente hablando de las cuatro primeras semanas del nuevo año litúrgico del ciclo “A”.

De ahí que sea conveniente precisar que la liturgia del tiempo de Adviento tiene un pleno carácter escatológico en su primera parte hasta el 16 de diciembre, ya que se orienta hacia la última venida del Señor al final de los tiempos.

Y luego, a partir del día 17 de diciembre, nuestra atención se centra preferentemente a preparar la fiesta. Es decir; nuestra festividad cubierta de gozo evidente que muy gratificante todos sentimos —y manifestamos— al recibir la gran noticia que nuestro Dios ha querido llegar a ser Dios con nosotros.

El primer domingo de Adviento la Santa Iglesia Catedral, como ya es tradición, ha ofrecido a toda la feligresía citadina su misa del medio día oficiada por monseñor Próspero Francisco Huchim Sánchez, administrador de la Diócesis de Campeche, quien con la singular experiencia que le distingue a modo convincente, explicó con ejemplos bien accesibles esos aconteceres de los signos de nuestro tiempo para no dejarnos seducir por el materialismo, las fiestas y los excesos.

Asimismo S.S. el Papa Francisco desde Roma —vía TV satelital— habló sobre el horizonte de la esperanza humana que todos los cristianos debemos saber valorar en este inicio del tiempo de Adviento para así poder aprovecharlo como tiempo del perdón que nos pide que vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Prevalece un sentimiento católico común compartido sobre los nuevos tiempos de Adviento, Navidad y Epifanía que de algún modo bien explicable se compagina y presagia la llegada del nuevo obispo y pastor a la Diócesis de Campeche. Ya que recientemente fuimos enterados que monseñor Edgar Peña Parra, arzobispo y nuncio apostólico de la Santa Sede en México, ha expresado y enviado ya sus saludos a toda la feligresía de la Diócesis de Campeche por conducto de monseñor Próspero Francisco Huchim Sánchez, administrador diocesano, precisándole a todos y a cada uno de los integrantes de la Diócesis de Campeche que el proceso para designar al nuevo obispo va por muy buen camino.

¡De ahí que sean nuestros más fervientes deseos qué al ir encendiendo cada domingo en nuestros hogares cada una de las cuatro velas de la Corona de Adviento, vayamos en cada instante nuevamente iluminando ese gratificante andar cristiano de nuestras vidas en familia y así muy pronto también podamos ya contar con un nuevo obispo y pastor en la Diócesis de Campeche!

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