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Felicidades virgencita

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Sic sac

En Navidad celebramos el nacimiento del niño Jesús, el Hijo de Dios que fue anunciado por el ángel Gabriel a la Virgen María cuyo destino final estaba escrito desde lo alto del cielo. Los tres personajes Jesús, María y José, nos recuerdan el verdadero sentido de nuestra identidad religiosa y espiritual.

Sin embargo, cada 12 de diciembre conmemoramos la aparición de la Virgen María de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac y se consagra como madre nuestra y del universo. Aunque es poco lo que se sabe del papel de María durante la niñez, la adolescencia y la juventud de Jesús, el Evangelio de Lucas la describe tal y como era su carácter, su carisma, su semblante y su aura colmada de mansedumbre, humildad, paciencia y amor al prójimo.

A partir de numerosos textos que Lucas recopiló acerca de la vida de Jesús y por medio de testigos oculares, le otorga a María el papel de Gran Señora y Servidora de Dios “Soy una sierva del Señor, hágase en mí según su palabra” (Lucas 1:38).

En el libro titulado “El Silencio de María”, escrito por Ignacio Larrañaga, se evoca el papel trascendental que tuvo la Virgen en la vida de Jesús como su madre, su amiga y su seguidora desde el momento en que se convierte en fiel sierva de Dios y de su hijo en quien recaía la responsabilidad de anunciar las noticias del Padre Eterno.

María pasa de ser madre a servidora en el sacrificio que Jesucristo debía cumplir para el perdón de nuestros pecados, por eso fue elegida entre las mujeres porque guardaba con absoluta devoción y respeto las cosas de Dios. Al recibir gracia del Espíritu Santo quien la fecunda y la prepara para dar a luz al Salvador, María refrenda su amor por la humanidad, un don especial que sólo puede sentirlo la persona que habita espiritual y mentalmente en otro nivel.

En el “Silencio de María” el autor expresa los sentimientos, pasiones y las actitudes más profundas de la señora que nunca dejó de ser una mujer de carne y hueso en condiciones de pobreza cuyas virtudes han sido fuente de inspiración del mejor poeta, investigador, maestro, pintor, artista, escultor o escritor.

María es ejemplo de vida para los devotos y para los que no creen que la Virgen exista, los que se burlan de los creyentes y los que se atreven a decir que es una obra del maligno y yo me pregunto ¿Cómo podría Satanás crear a la Virgen si él mismo huye de su poder? ¿Puede acaso la oscuridad ser luz al mismo tiempo? La respuesta es no. La Virgen existe y trasciende por la fe y porque no dejaremos de dar testimonio de su presencia los que hemos tenido la dicha de contemplarla.

La Gran Señora es y será por los siglos de los siglos la elegida, la Madre de la Iglesia y Madre universal, porque ese encargo recibió de labios de Jesús en la cruz cuando le dijo ante el apóstol Juan “Madre he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu Madre”.

Hoy, a finales del 2013 la misión de la Virgen María de Guadalupe sigue viva. Felicidades Virgencita y a todos los que la veneramos con amor y profundo respeto.

¿Acaso puede alguien negarle cariño a una madre?

 

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