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Falsas posturas políticas

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Nuestra gente

Tal vez no hay forma de demostrar qué tan profundos son los contrastes entre la forma de pensar de políticos de distintos partidos, pues si se analizan sus respectivos estatutos sin duda se encontrará que hay más coincidencias que diferencias, sin embargo en los hechos dan la impresión de que dichas diferencias son irreconciliables, lo cual podría atribuirse a falsas posturas políticas.

 

—Falsa postura es la de los docentes disidentes del SNTE por lo de la reforma educativa, ya que si ciertamente es reprobable no que hagan uso de su derecho de manifestación pública sino que lo hagan con procedimientos ilegales, nadie podrá negarles su capacidad intelectual como para que no sepan que no hay forma de que puedan conseguir la derogación de dicha reforma educativa y de sus leyes secundarias.

Intentan engañar a la opinión pública con inexistentes intenciones gubernamentales de eliminar la gratuidad y la laicidad de la educación pública.

—Falsa postura política es la de los legisladores de las llamadas izquierdas porque sin argumentos contundentes se oponen a la reforma energética que sí es imprecisa e impredecible, pero que no hay alternativa dada tanta corrupción e impunidad que dentro y alrededor de Pemex  está destruyendo a esta industria nacional y también a la CFE. Y en las cámaras legislativas federales alta y baja enarbolan sus banderas mexicanas como si, aún cuando estuvieran equivocados, los otros legisladores no creyeran estar actuando en beneficio de los mexicanos. Y que exhibiendo necedad no reconozcan que lo positivo de una democracia es el acatamiento de la decisión de las mayorías y ante su impotencia prefieran deslindarse de los debates donde no logran convencer.

Además la ligereza —bien haría que leyeran el Libro Segundo y el Título Primero del Código Penal Federal— al acusar al Presidente Peña de traición a la patria cuando que él no está aprobando ésa y otras reformas.

—Falsa postura esa de empoderar al llamado “pueblo” para que decidan sin conocimiento de causa en tan complejo asunto de la reforma energética —de la que no muchos de nosotros conocemos bien a bien— incidiendo sin dolo en el destino de la nación, y desvirtuando de esa manera la muy importante facultad cívica-política de participar en consultas públicas, incluso para revocar mandatos.

—Falsa postura es la de los legisladores locales cuando con supuesta preocupación por el compromiso económico en que se sumerge a futuras autoridades y a sus respectivas jurisdicciones, se niegan a aprobar que alcaldes campechanos contraten deudas, cuando que al esgrimir posibles desvíos de los recursos solicitados respecto de los propósitos originales, están admitiendo su incapacidad para obligar a la aplicación transparente de los recursos obtenidos. No es negando la posibilidad de salir del bache económico en que están como cumplen con su cometido, sino que tienen los argumentos legales —modificando en lo que corresponda lo necesario para no violar autonomías municipales— para legislar atacando las causas de esa acumulada problemática: aumento en cada periodo gubernamental de la nómina del personal sin que los beneficios del exceso de gente se logre apreciar; estancamiento en los padrones de contribuyentes del predial y del agua potable; aumentos salariales anuales no acordes con los índices inflacionarios ni con el aumento en las participaciones estatales y federales derivados del Pacto Federal.

—Falsa postura la de los reformadores del proceso educativo cuando tal vez sin pretenderlo enfocan sus baterías contra solo el gremio magisterial siendo que éste es uno solo de los tres agentes responsables de nuestros malos resultados que ubican a México en el último lugar entre los miembros de la OCDE en materia de educación. Y las del SNTE —Sección Cuarta—, cuando en vez de ubicar a los muy pocos disidentes pretenden que el resto se reafilie sin un motivo que justifique esa absurda medida.

Porque estamos tan mal en todo como producto acumulado de muchos años de malas administraciones de los tres niveles de Gobierno, es que es urgente que nos sumemos a las nada populares reformas que el Gobierno Federal actual con aportaciones de todos los partidos políticos, está impulsando.

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