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Circos sin animales

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De pequeña nunca me gustó ir a los circos. Sí, siempre fui una niña rara. Desaprobaba ver cómo los animales arrancados de sus hábitats se convertían en diversión para un público de pocas luces que todavía piensa que vivimos en la época de la antigua Roma. Jamás volví a entrar a uno, menos a los zoológicos y acuarios donde son explotados vilmente.

Ahora, cada vez que viene uno a nuestra ciudad se me revuelve el estómago y casi expulso la bilis por mi boca al observar lo mal alimentados y el maltrato físico y psicológico que sufren. Y es que detrás de la cortina de entretenimiento que aparenta ser inofensivo, esconde el tráfico de animales, siendo uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial.

Pero no todo es tragedia. Hace unos días, muchos nos alegramos que Querétaro sea la primera ciudad en México en prohibir animales para circos. “Queda prohibida la celebración y realización de espectáculos circenses públicos o privados en los cuales se utilicen animales vivos, sea cual sea su especie, con fines de explotación, exposición, exhibición y/o participación”, dice la nueva ley.

Ojalá un día, pueda decir con orgullo que Campeche forma parte de este avance.

Gente, estamos en pleno siglo XXI y barbaries como esta deben extinguirse, ya que sólo enseñan a que los niños sean insensibles. ¿Es necesario divertirnos a costa de otros? No. Y les doy un ejemplo claro: Cirque du soleil, de gran prestigio y que además genera empleo para personas talentosas, no explota a los animales.

Querétaro es un paso pequeñito. Así se empiezan los grandes cambios. México, sé que te gusta emular a países, históricamente lo he visto. Es hora que imitemos las buenas acciones de ciudades y naciones donde sus legislaciones velan por la seguridad y bienestar de todos ellos. Debemos tomar conciencia de que los animales no están aquí para ser nuestros bufones. Como nosotros, ellos tienen sentimientos.

Le aseguro que ir a un lugar donde se aprovechan de los animales sólo demuestra nuestra ignorancia e indiferencia. Pero si buscamos un futuro favorable, debemos trabajar juntos y por supuesto ejercer presión a nuestros representantes locales.

Aquí en Campeche aún le falta compromiso. Las veces que he ido a las manifestaciones contra las corridas de toros veo la poca seriedad de sus integrantes.

Como tal, no se logrará nada más que la burla de los bárbaros.

Por último, antes de llevar a sus hijos a un circo, zoológico o acuario, imagínese a su pequeñito ser arrancado de sus brazos… porque así de parecido pasa con los animales.

Grisel O. Cutz Gómez

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