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Diez libros (parte uno)

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Los últimos días de diciembre son propicios para un breve recuento de los libros que disfruté leer en el transcurso del año que está por terminar.

Es un deleite mirar mi mesa de lectura y ver la altura que alcanza la pila de libros que se han ido acumulando.

Y aclaro. No me refiero a mis textos favoritos que, de vez en vez, leo de nuevo. Esos, después, de leerlos regresan al sitio que ocupan en mi biblioteca personal.

Sólo permanecen en mi mesita las novedades literarias y nuevos autores que, a fuerza de corazonadas o la reseña de las contratapas, logran captar mi atención.

Con esta sencilla fórmula, este año encontré verdaderas joyas literarias que me indican que el mundo continúa produciendo excelentes escritores. Estoy segura que enseguida reconocerán algunos nombres de escritores y escritoras. Otros nombres no serán tan conocidos pero, les aseguro, son garantía de buena escritura.

Empezaré con David Foster Wallace y su obra Entrevistas breves con hombres repulsivos. Fuerte título pero que, en la realidad, se trata de una antología de 23 cuentos. Uno de estos cuentos, dividido en cuatro partes intercaladas a lo largo del libro, es el que toma por título. El autor es ingenioso, original y obsesivo con los detalles psicológicos de los personajes que aparecen en sus historias. Pero, les confieso que, lo que realmente me motivó a mencionarlo en primer término es la leyenda que trae impresa en la hoja final: “Este es un libro amigo de los bosques. Se elaboró a partir de madera con altos estándares ambientales que garantizan responsabilidad y cuidado del ambiente”; sin duda, es una gran acción por el planeta y el futuro de los libros.

El segundo título es Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell. Este es un texto que se puede resumir en una palabra: Atrevido. En 461 páginas la autora va de sorpresa en sorpresa para el lector motivando la continuidad de la lectura. Los temas atrevidos, aunque parezca increíble, cada día suman lectores y son una vertiente literaria que irá “in crescendo”.

El número tres de mi lista lo ocupa Carlos Frisas y su Historias de la historia. Un pequeño texto. Es un compendio de, un par de decenas, de anécdotas y curiosidades que dan respuesta a preguntas que, al paso del tiempo, han sido formuladas y que gracias al desenfadado estilo de Frisas se torna en divertida lectura. ¡Ah!, les aclaro que este libro publicado por vez primera en los años ochenta y que gracias a sus múltiples reediciones, es posible se dificulte de conseguirlo, pero vaya que vale la pena intentarlo.

El título cuatro es Mirar de Nuevo, de Demián Bucay. Y sí, efectivamente, por si alguien se lo pregunta, es hijo de Jorge el escritor del mismo apellido. Esta obra es un texto de reflexiones sobre diversos dilemas con que la gente se encuentra a lo largo de su vida en situaciones de relación con uno mismo, con los demás y con el mundo. Mirar de nuevo es una invitación a leer estas reflexiones y, bajo nuestra propia óptica, encontrar alguna interpretación aplicada a la vida cotidiana de cada quien. Si tiene suerte, el lector, encontrará elementos para emprender la conquista de una vida sana y feliz.

Dicen que una cosa lleva a otra. Y entre las distintas recomendaciones del círculo de lectura que mantenemos bastantes amigas, ahora el quinto libro corresponde a Jorge Bucay. Son 675 hojas que componen Hojas de ruta que, en estricto, corresponden a cuatro libros fundamentales de la producción del literato argentino. Es una propuesta que asegura una mejor compresión de las lecciones que cada libro en particular posee, pero que leído en forma conjunta y cronológica dan una mayor perspectiva de sus enseñanzas. Por eso la ruta es liberablemente una que lleva a entender los mensajes de Bucay.

Bertha Paredes Medina

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