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¿Las reformas que nos transformarán?

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La reforma energética ya tiene validez institucional porque la mayoría de los congresos locales ya cumplieron con el trámite (fast track) de aprobarla. Es inaudito e inverosímil el récord histórico que se alcanzó para aprobarla en la mayoría de los estados, sólo bastaron 57 horas y 25 minutos para que más de 17 congresos locales la pasaran sin discusión alguna. Se dice que en nuestro Estado varios diputados priístas llegaron inclusive con aliento alcohólico para votar rápido y seguir con sus posadas que organizan con los impuestos que pagamos.

La opinión de especialistas en la materia, está en un campo belicoso sin fin. Muchos a favor y otros en contra. Yo sólo afirmaré, que por lógica, son necesarias las reformas transformacionales. Los tiempos y contexto actual piden a gritos cambios para armonizar el progreso del país. Sócrates afirmaba “todo fluye, todo cambia nada es estático” y tenía mucha razón, porque no podemos progresar con leyes obsoletas. Ahora bien, el problema que hemos padecido siempre los mexicanos no es por cuestión de leyes sino la aplicación de las mismas.

Quiero tocar un punto que a muchos de nosotros nos enchila cada vez que nos detenemos a analizarla y que nos dan la pauta para no estar de acuerdo con los mecanismos burocráticos que ahuyentan la transparencia: el mar de corrupción en Pemex y su sindicato, el desorden en gastos, el desvío de recursos y la manipulación de contratos a empresas privadas regenteadas por panistas y priístas seguirán provocando los mismos vicios del poder en la paraestatal. Tengo la certeza y no dudo que Pemex produzca más y genere más riquezas, mis miedos y la de millones de mexicanos es que la gallina de los huevos de oro (ahora más gorda y grande) seguirá en manos de los mismos rateros de siempre, cobijados por la impunidad que le da el Prigobierno Federal actual.

El recuento de los daños quedará como siempre a la cuenta de los más pobres, de los que sudamos la camiseta todos los días y pagamos impuestos. Mis dudas se profundizan cuando escucho por boca del mismo secretario de Hacienda que los beneficios de la reforma energética se percibirán dentro de cinco años (teníamos la esperanza que en el 2014 se perciban los beneficios) y eso me lleva a pensar que para ese tiempo termina el sexenio y se lavan las manos o mejor dicho se llenan las manos y se van a disfrutar todos los beneficios que les dejó en sus bolsas las famosas reformas del 2013.

Las reformas son útiles por muchos motivos: por la globalización, por las reglas del mundo, por la modernidad y mucho más, pero considero que estas reformas mal aplicadas profundizaran más la brecha entre los ricos y los pobres. Dudo mucho que la duplicación de ingresos en Pemex gracias a estas reformas se destinaran a lograr un México más próspero y justo, o simplemente las buenas intenciones o el bombardeo cotidiano de comerciales que gritan a los cuatro vientos los beneficios quedarán varados en el territorio de la corrupción, la impunidad, el peculado o el desvío de recursos para campañas políticas. Ese es el gran misterio o el hilo negro, que ya descubrimos sin llegar a tener el súper cerebro de Einstein, todo seguirá igual y empeorará porque nuestros servidores públicos desde el nuestro “señor presidente” que pasea gratamente por todo el mundo con la Gaviota (lleva 16 viajes internacionales) hasta los diputados que se desnudan, se arañan, se dan sus manotazos, se retan a golpes y se mentotean la madre para luego terminar disfrutando a espaldas del pueblo sus jugosas tranzas y convenios políticos.

¿Creerán que el PRD y Morena no extorsionan o le sacan provecho al show que hacen a nombre de los más pobres? También ellos se llevan su buena tajada de pastel. La única diferencia es que ellos roban a nombre de los pobres como Robin Hood, solo que no lo reparten con el pueblo, solo con sus camaradas. Ese es el gran problema de México, la aplicación de las leyes por encima de la impunidad cortesía de nuestra fauna política de ratas (PRI, PAN, PRD y próximamente otra sanguijuela: Morena).

La carta de miles de mexicanos en esta Navidad es que las reformas se sientan en los bolsillos de todos, bajen las tarifas de luz, el precio de la gasolina y de todos los productos básicos. Y que no percibamos hasta el 2020, lo queremos lo más pronto posible.

También deseamos que las reformas educativa, hacendaria, política, entre otras, sirvan para reducir la brecha entre ricos (que son pocos) y pobres (que somos millones). Sueños guajiros tal vez, pero esta vez quiero creer (nunca es tarde) en ti México y en tus políticos, quiero que tu pueblo sientan los cambios reales en cada una de sus familias mexicanas. Es una carta difícil pero no imposible, mantendremos la esperanza. La mesa está servida con todas las reformas aprobadas y no hay excusa para que ahora sí, nuestro México se transforme en un país vanguardista, justo y próspero.

Miguel Chi Can

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