Inicio»Opinión»La injusticia del derecho

La injusticia del derecho

0
Compartidos
Google+

“El derecho extremadamente injusto no es derecho”. Es una frase cargada de significado, pues a sus espaldas llevaba una crítica a doce años de nacional-socialismo, con lo que el prestigiado jurista alemán Gustav Radbruch en 1946, quería subrayar cómo es que, a pesar de ser legítimo, un sistema jurídico puede ser inaceptable.

Estos últimos días son significativos para reflexionar de nuevo sobre esta frase profunda, ¿la existencia de un marco jurídico garantiza su justicia? O dicho en términos mucho más concretos, la pregunta que está actualmente en el aire a nivel mundial: ¿Edward Snowden, es un héroe o un rufián?

Todos sabemos que Edward Snowden es el famoso contratista de la Agencia de Seguridad Norteamericana (NSA) que denunció la invasión a la privacidad y libertad de los programas de recolección de datos telefónicos y virtuales, de prácticamente cualquier ciudadano, ya fuere en territorio norteamericano o fuera de él.

Esto es sin duda la punta del iceberg de un problema complejo, que llega a las raíces mismas de nuestros tiempos modernos: el triunfo de la certeza y seguridad estatal, por sobre la dignidad humana. ¿En nombre del Estado se debe violar el derecho de las personas?

Afortunadamente, parece que se está construyendo una verdad social, que da el lugar preeminente a la dignidad. Reacciones aparecen de diversas posiciones.

Primero los gigantes de Internet, que urgen a la administración a cambiar las reglas del juego, porque pierden credibilidad y un negocio lucrativo de cientos de millones de dólares.

Segundo, la sentencia del juez Richard León, quien diría: “No puedo imaginar una mayor “indiscriminada” y “arbitraria invasión”, que esta sistemática y altamente tecnológica recolección y retención de datos personales en virtualmente cada ciudadano particular, para los propósitos de consultar y analizarla sin aprobación judicial”.

Tercero, el informe del Panel de Revisión de la Casa Blanca, que recomienda mayor vigilancia y restricciones a la NSA, en especial, la existencia de mayor revisión judicial pública.

Cuarto, la resolución de la ONU, los 193 países que la integran, “unanimidad” para una resolución cuyo objetivo es, la garantía y límite del espionaje en las telecomunicaciones e Internet.

La balanza se inclina hacia el, no más una indiscriminada invasión a la privacidad y violación de las libertades. La consolidación de esta verdad, requiere de una posición firme por parte de todos.

Debemos recordar que cuando los alemanes copartícipes del nacional-socialismo fueron juzgados, la excusa de responsabilidad que esgrimían era que ellos “seguían órdenes”, las cuales no podían desafiar.

Ahora nos preguntamos, si Edward Snowden hubiera pensado lo mismo, “sólo seguir órdenes”, no nos hubiéramos enterado de lo que pasaba, nadie hubiera reaccionado, solicitando el cambio, pidiendo colocar de nuevo en el centro a la persona y sus libertades, por sobre las razones de Estado.

¿El derecho injusto es derecho? Me pregunto ¿valdría la pena hacer de nuevo lo que sucedió con Galileo por denunciar otra verdad indudable? Imaginemos la vorágine de pensamientos en Snowden minutos antes de dar a conocer las noticias, esos instantes que se convierten en una eternidad: ¿debo seguir órdenes? ¿debo denunciar algo que sé es injusto, pero legal? ¿vale la pena que enfrente la persecución del país más poderoso del planeta —y el encarcelamiento por 30 años—, porque estoy violando sus leyes al dar a conocer esta información?

Su lucha interna vería el ocaso con el despunte de una sonrisa que se asoma en su expresión, salta a su atención una frase conocida por muchos: “eppur si mouve”, ahora entiende lo que Galileo debió sentir. Aunque en esta ocasión, él sería más sanguíneo que el célebre astrónomo, da el salto, no sigue órdenes que reconoce inherentemente injustas.

Ahora es turno del mundo preguntarnos ¿debemos juzgarlo por haber decidido no seguir las órdenes? ¿por haber desafiado a un sistema que consideraba injusto, y que cada vez aparecen más actores que dicen que lo es?

La trascendencia de las preguntas es allende las fronteras de un individuo, es un combate ideológico que nos afecta a todos: ¿Debemos dejar que prevalezca la seguridad por sobre la libertad? ¿Debe el derecho injusto seguir siendo derecho?

Víctor Manuel Collí Ek

Noticia anterior

El Tajo de Nochistongo

Siguiente noticia

Imprime desde el teléfono