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Un sol en tu cofia

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En un segundo, porque la vida es este instante que se escapa sobre la eternidad de un segundo.

Esa es la vida, la que florece en cada instante y se detiene cuando Dios manda, y es la mayor recreación del poder divino. Y esa es tu misión, cuidarla por encima de tu propia vida.

A ti el Creador te confió ese valor más alto, el de preservar el tesoro más valioso que pueda tener la humanidad. Por eso Dios creó a la mujer y con esa magna obra se gestó dentro de las virtudes humanas, la custodia sagrada de la vida, la enfermera.

Desde entonces un sol refulge en tu cofia, es la joya que refulgente alumbra por siempre tu camino, porque vas con la responsabilidad de cumplir un mandato divino.

Por eso Dios te dotó de sensato humanitarismo, es tan frágil tu cofia que la rasga el viento, tan brillante tu optimismo que incendia en cada amanecer el día.

Es tan frágil tu cofia que como la piel en seda, que destilas pureza angelical cada vez que un rayo de luz osa herirla con sus matices irreverentes.

La enfermera es la esencia de la grandeza del ser humano, en su gran capacidad de amar la vida está la presencia de Dios. El ímpetu de luchar por conservarla milagrosamente es la presencia en todas sus manifestaciones, y por medio de una oración nos pone en comunicación directa con el dador de la vida misma.

Por eso la enfermera fue creada como un ángel guardián de la vida, como un bálsamo que cura las heridas.

En la noche camina como un ángel que lleva el sol entre sus manos, manojo de fuego que se convierte en antorcha para iluminar el sendero, que es el santuario donde se gestó la chispa esplendorosa de nuestra existencia.

A pesar de los problemas, ríes y sonríes aunque tu corazón llore por dentro, en la divina reflexión del silencio.

Eres una mujer inigualable, porque está presente en la gestación y fin de la vida, divina gratitud que Dios te encomendó para gracia de la especie humana.

A ti abnegada enfermera, Petronila Chávez Molina, que mereces más de lo que la vida te ha entregado, Dios ha creado para ti un paraíso de paz, donde la fragilidad de tu cofia, sea el crisol que haga del milagro de la luz, la gestación de la gratitud humana.

Gloria in excelsus, en la cima extrema de tus virtudes humanas, que con tus dones divinos alcanzas a tocar el cielo. Y tu cofia, estirpe leal de tu linaje, recobra el brillo del sol en una mañana en primavera.

Conjugas en tu mirada llena de esperanza y optimismo, la génesis de la vida que es a la vez un solo instante, el momento supremo que alcanza a llenarse en un segundo.

Y es que la gloria se resume en un suspiro cuando se trata de valorar la vida, como el donde más alto y excelso que Dios nos legó sin condicionamientos.

Llevas en lo alto de tu cofia la dignidad de una profesión que te enaltece, es como el sol que en cada rayo sobre la tierra y el paisaje, pinta su ráfaga de fuego nuevo, y cuando roza el pétalo de una flor se incendian los copos azules que ciñen tu frente bañadas de rocío, y en tu cofia se recrean las virtudes de la primavera.

Gloria a tu vocación que por su sensibilidad humana, se acerca mucho al arte de amar para siempre la vida. Gloria a tu entereza y optimismo, porque cada día con tu andar de ángel, llevas el mensaje de esperanza por la vida, y en tu cofia de pureza, un sol renace en el milagro de la vida y la belleza.

!Felicidades a todas las enfermeras, en este mes consagrado a su noble labor!

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