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Úkase

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Pero no es el amor lo que hace funcionar a las sociedades: es el dinero, por supuesto… (André Comte-Sponville).

El Amor, La Soledad.

La decisión del Gobierno Estatal de despedir a empleados con el fin de “mejorar” las finanzas, según el gober, porque no hay dinero, suena lo menos a simpleza y desvergüenza. El argumento que se ha dejado correr es el que existen muchos trabajadores que no hacen nada, o muy poco, principalmente.

Se olvidan que en el caso de empleados con poco trabajo su existencia no data de este sexenio ni del anterior, el problema es mucho más añejo; resulta que este sistema siempre ha utilizado otorgar puestos muchas veces innecesarios, con el fin de cubrir compromisos políticos como pago a la subordinación del voto a favor del partido que ha regresado al poder, entre otras razones, agréguese a lo anterior compromisos con los líderes que son utilizados para lo que usted bien sabe, compromisos con los cuates, etc.

Multiplicidad de componendas que muy bien explican ese preocupante exceso, según el gober, y que sin aportar las cifras que se ahorrarán nos dejan en la falta de conocimiento real de ese supuesto “ahorro”.

Resulta en contra de estos ahorradores que generalmente los despedidos son ciudadanos que percibían un mísero salario mínimo, por lo que ese “ahorro” seguramente no será significativo como para nivelar lo desnivelado. Claro que como ya lo señalé, al no dar a conocer las cifras reales de ese dinero sustraído a no sé cuántas familias que de eso mal viven, seguimos adinando…

No nos dejan más que esta posibilidad. No se habla de despidos en otros superiores niveles y que quizá no soporten un juicio sereno de la necesidad de su existencia y de la eficacia de su hacer.

Si esto fuera posible, seguramente en estas sumas el total resultaría ampliamente significativo y que además, en esos casos, el privarlos de su sueldo, seguramente mucho más que el mísero salario mínimo, en nada les perjudicaría para continuar viviendo en su esfera de poder adquisitivo… Y eso sin meternos a analizar la justicia de su nombramiento y el desarrollo de su actuación. ¿En esos no existen quienes no trabajan, no cumplen ni mucho menos son necesarios?

Ah!, pero qué podrían hacer esos salarios mínimos ante el úkase del zar en turno en este desaguisado ¿reclamarán ante quién, y quién les hará caso?

Y el gober podrá aducir la falta de money, money, pero su verdad es falsa. O por lo menos suena a falsa. Si recordamos, este sexenio (que gracias al tiempo está por terminar) desde su inicio comenzó con la cantaleta de que no había dinero de que petróleos no daba lo justo y así hasta la saciedad… Sin embargo, rápidamente aparecían unos millones y simplemente se distribuían acompañados de la demagogia más pueblerina inventándose obsequio de mochilas que terminaban rotas antes de terminado el curso; distribución de algunos zapatos para justificar el lema inventado por el ahora candidato del gober: la letra por los pies entra, Pozos Lanz dixit; obsequios de computadoras que seguramente no representaron negocio alguno para algunos; y los niños contralores que nunca pudieron controlar nada, aunque en ridícula reunión les entregaron sus nombramientos con discurso al margen del orgulloso gober que centró sus esperanzas en ellos, inocentes actores que en olvidados comerciales televisivos y con la seriedad de su infancia aseguraban su importancia para cuidar los parques y sus juegos…

No sé usted, pero el estar escuchando y leyendo que no hay dinero, en voz nada menos del mismísimo gober, y en tantos años de lo mismo, se gesta un sentimiento de frustración y desasosiego. Y es que no es nada saludable que el responsable del Gobierno de un Estado esté reconociendo su incapacidad para resolver el problema económico, porque estar hablando de lo mismo año tras año, sin siquiera emitir alguna mentira piadosa como explicación, y más que nada, asegurar la solución de esa carencia con hechos; y no al final de su ejercicio nos informe como la gran medida, el despido de trabajadores que mal vivían de su salario y por ende dependían sus familias. ¡Qué fregonada! ¡Qué muestra de capacidad!

Mientras que nuevos millonarios ostentan su riqueza bien habida, sus coches de lujo, sus lanchas o yates. ¿Entonces el lamento del gober en sus cinco años y cachito, representa la aceptación de su incompetencia o solamente es un recurso más de este desvergonzado sistema? Sistema que es quien creó esos empleos ahora satanizados hasta por los partidos políticos, como si éstos fueran más impolutos que el mismo PRI, y así regurgitan tonterías en vez de respaldar y ayudar a esos trabajadores que están siendo despojados de su mínimo salario ante una acción del Gobierno que castiga a quienes menos tienen la culpa, y permite continuar a sus ladrones amigos, y empleados, millonetas sinvergüenza, con su “trabajo” honesto y creador. ¡Vale!

Manuel R. Gantús Castro

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