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Desidia turística

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Si al final del sexenio anterior los indicadores turísticos no eran del todo alentadores, desde la salida del Arq. Jorge Luis González Curi, ese sector viene en caída libre como resultado de la mala planeación y deficiente administración de sus sucesores en esa Secretaría. Ya no vemos los numerosos grupos de turistas como antaño, ni siquiera los muchos visitantes nacionales que solían vacacionar y disfrutar de nuestro Centro Histórico.

Al parecer ninguno de los sucesores de González Curi quiso dar continuidad al trabajo que éste realizó ahí durante seis años, y se preocuparon tanto por borrar lo mucho o poco que logró, que en lo que va del sexenio esta dependencia no ha logrado adoptar con éxito una campaña de identidad adecuada para la promoción de la entidad, lo cual confirma que ni Luis Augusto García Rosado ni Vania Kelleher Hernández tuvieron un proyecto definido para la atracción de turistas, congresos y convenciones, y de igual forma, tampoco tuvieron ni tienen una buena relación con los hoteleros y prestadores de servicios turísticos.

En los últimos meses, por ejemplo, las cifras en materia turística no han sido muy claras, pues por un lado tenemos las oficiales que nos muestra la secretaria de Turismo, Kelleher Hernández, y en las cuales presume un avance significativo; pero por otro lado los empresarios de ese ramo lamentaron haber obtenido números muy por debajo de los oficiales, además de quejarse del apoyo deficiente que reciben por parte de esa dependencia.

Las críticas por un slogan supuestamente clonado de alguna nación sudamericana, la falta de recursos para apoyar a los empresarios en las ferias, el cierre de la oficina de representación en el Distrito Federal, las cancelaciones de las líneas aéreas y la ineficacia para proveer al turista el apoyo necesario para hacer grata su estancia, han sido los temas más sonados en materia turística local estos últimos meses.

Desafortunadamente por este desatino de las autoridades turísticas, Campeche sigue siendo un lugar de paso y no un destino turístico real en el cual el visitante desee quedarse a disfrutar unos días. Seguimos siendo una “parada de bandera”, tal como lo hacían los trenes en los años 40’s del siglo pasado. Y lo triste es que seguimos viendo una Secretaría de Turismo carente de rumbo y de proyectos tangibles.

No se aprecia que la titular actual en esa dependencia quiera encaminar ese sector a un mejor destino; a veces pareciera que ni se esfuerza ni le echa las ganas necesarias. Y es que a pesar de ser licenciada en Turismo, desconoce las necesidades del ramo, o a lo mejor porque siempre ha estado en puestos burocráticos no se esfuerza en aprender.

Es cierto, ha acudido a algunas ferias en Europa, pero según sus propios subalternos, sólo fue a pasear, pues después de tomarse la foto oficial desapareció, solamente para verla de nuevo a su regreso —cargada de bolsas de regalos— para anunciar significativos logros de su travesía. Hay quienes afirman que el único provecho importante que sale de esta Secretaría va directamente a las bolsas de Kelleher Hernández, pues aseguran que le renta su propia camioneta a su dependencia para poder moverse con comodidad y sin que se le deprecie el aparato, cosa que, de ser cierta, no sería congruente con la palabra “austeridad” que está de moda en el Gbierno Estatal.

Si bien nuestro Centro Histórico se ha convertido en un recinto histérico ante las diversas obras en construcción que mantienen las calles cerradas y empolvadas, ha faltado ingenio para hacerla atractiva al turismo actual, que tiene que sortear infinidad de obstáculos para recorrerla. Peor aún es que se dejen al garete los otros destinos turísticos al interior del Estado, como Calakmul, a donde es recomendable que los visitantes viajen con un amuleto a ver si tienen la suerte de que los ejidatarios les permitan ingresar a la zona arqueológica.

Y estos problemas tienen varios meses que se vienen repitiendo, sin que se anuncie solución alguna. Hasta hoy, la Secretaría de Turismo ha dejado muy clara su nula intención de detonar este importante rubro, y debería cuantificarse cuánto dinero se está dejando de percibir producto de tanta desidia. Es urgente darle rumbo a este sector.

La belleza natural, riqueza cultural y arquitectura colonial de Campeche, lo convierten en un destino turístico maravilloso. Mucho hay por hacer todavía, pero se le tiene que poner entusiasmo y corazón. Falta fomentar el turismo de aventura y el ecoturismo, retomar los congresos y convenciones que se perdieron, hacer más amigables las visitas guiadas a monumentos históricos y sitios arqueológicos, por mencionar algunas cosas.

Alguna vez llegaron al Estado grupos de turistas provenientes de la Lombardía italiana y otras partes de Europa y resto del mundo; aún recordamos los tranvías paseando extranjeros por los barrios tradicionales, porque hace poco, nuestro Campeche era un destino turístico visitado y admirado, lo que también aportó mucho dinero y reactivó la economía del Estado.

Esperemos que nuestras autoridades se pongan las pilas y retomen ese rumbo que alguna vez tuvimos, para que entonces podamos decir y escuchar, “Campeche, quiero estar ahí”.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

Comentarios: [email protected] y Twitter: @sansopelochas

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