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Los árboles mueren de pie

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No se trata de rasgarse las vestiduras porque talaron unos cuantos arbolitos, estamos hablando de seis árboles grandes ubicados en el Circuito Baluartes, justo enfrente del hospital del IMSS, los cuales contribuían en gran medida a la imagen urbana y a dar sombra a muchas personas que esperaban a sus familiares o el transporte público en esa parte de la ciudad, algunos de estos árboles con al menos cincuenta años de vida.

Se trata de la forma de hacerlo, y de las justificaciones que declaró la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Aprovechamiento Sustentable de Campeche, Evelia Rivera Arriaga; primero la mala forma, sin previo aviso a la población y durante la oscuridad de la madrugada para que nadie viera e impidiera que fueran demolidos esos antiguos gigantes.

Luego las justificaciones, que ya estaban viejos y enfermos y por lo tanto lo mejor era talarlos, esa simplemente no la creemos, los árboles grandes y algunos medianos viven por muchas décadas e incluso siglos. ¿Acaso la titular de Medio Ambiente no ha oído hablar del árbol de la “Noche Triste”? ¿Del árbol de Tule en Oaxaca? ¿De las Secuoyas? Bueno, aunque sea de la canción “Mi árbol y yo” de Alberto Cortez, ¿Por qué no decir la verdad?

Que simplemente no fueron contemplados los árboles por las gentes responsables del megadrenaje e hicieron lo más fácil que se les ocurrió, destruirlos. Irónicamente, pareciera que los trataron como pacientes del IMSS: fueron a consulta y terminaron enterrados porque “ya estaban viejos y enfermos”.

No es la primera vez que talan árboles grandes, antiguos y emblemáticos de nuestra ciudad, en pos de la nueva imagen urbana. Hace apenas cuatro años el ex alcalde Rosado Ruelas acabó, sin remordimiento alguno, con los muchos árboles que se encontraban a lo largo de la calle 8, entre Palacio de Gobierno y la Puerta de Mar, para su llamada “remodelación” de la Plaza de la República, en la que se llevaron dos años poniendo cemento y la plaza quedó prácticamente igual.

Tampoco escuchamos en ese entonces a la bióloga Evelia Rivera decir absolutamente nada sobre la destrucción de esas plantas. En la esquina de la calle 18 con 55 muy cerca del mercado principal Sainz de Baranda, existían hasta hace poco unos enormes arriates de piedras pulidas, que albergaban a tres enormes, bellos y majestuosos árboles que ya no existen, también fueron talados sin misericordia. Y de nueva cuenta, no vimos a la responsable del Medio Ambiente aparecer por ninguna parte. ¿Se habrá enterado? ¿Será que no le lee los medios? Al parecer la bióloga no es muy afecta al contacto con la gente, ¿Será sólo con los campechanos?

Hay muchas versiones de tala de árboles en otras partes del Estado, como los municipios de Carmen y Calakmul, y nadie parece saber a ciencia cierta que está haciendo la dependencia antes llamada Secretaría de Ecología, para prevenir o detener este tipo de asuntos y muchos otros que tienen que ver con el medio ambiente. Ni siquiera da conferencias de prensa, declaraciones o informes, aunque sean con cifras maquilladas como en Turismo o en el Instituto de la Mujer, nada, simplemente nada.

Ante la tala inmisericorde de árboles tan emblemáticos, de la Secretaría de Medio Ambiente sólo escuchamos en días pasados que en los próximos meses se sembrarán 50 arbolitos de un metro y cuarenta centímetros de alto. Quizá los pidió de esa medida para que le den sombra a los aluxes, aunque no los veamos, sí señor.

Todos sabemos, y debería ser obligatorio enseñarlo en las escuelas, que los árboles grandes son esenciales para proporcionar oxígeno, refrescar la temperatura, absorber el agua de la lluvia y por supuesto cobijar con su sombra a todo el que se acerque, ellos, al igual que los animales, no pueden hablar ni defenderse y es nuestra responsabilidad cuidarlos y vigilarlos, es evidente que ni siquiera 50 arbolitos tienen la majestuosidad de una ceiba, árbol sagrado para los mayas, ni la belleza de un flamboyán o un pich.

No, no se trata de rasgarse las vestiduras, pero sí de señalar que los árboles han sido destruidos, no por viejos y enfermos, eso es una mentira, sino por las obras que se están desarrollando en la ciudad. Ojalá no vayan a poner a Evelia Rivera como titular del asilo de ancianos, no vaya a declarar lo mismo.

Esperemos que en todas las obras que se están haciendo en la ciudad, incluyan una buena cantidad de árboles grandes que embellezcan nuestra imagen urbana. A veces ni las maestrías ni los doctorados son sinónimo de capacidad, ni mucho menos de cariño por esta nuestra tierra.

 

Twitter: @jorgenazarduran

Jorge Emilio Nazar Durán

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