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Sorpresa nocturna

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Mucho se ha hablado en torno al tema de la seguridad en Campeche, sin reparar en el hecho de que los jóvenes, bajo el consentimiento de sus padres y en ocasiones ante la mirada desinteresada de las autoridades, salen a divertirse y alcoholizarse los fines de semana, razón por la cual desafortunadamente no regresan a sus hogares esa noche porque terminan lastimados en algún hospital por algún accidente o incidente fortuito.

Incontables son los casos que dejan en duda la capacidad de la autoridad para controlar este problema para el cual instala retenes para la prueba de alcoholimetría que son balconeados en redes sociales para ser evadidos por todos aquellos que andan de fiesta. Por lo mismo, la responsabilidad final recae en los padres de familia.

El pasado fin de semana, después de un intenso bombardeo en redes sociales por parte del gobernador del Estado, Fernando Eutimio Ortega Bernés, solicitando a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal revisar bares y discotecas, con la finalidad de verificar que no cierren fuera del horario establecido y detectar que no hayan menores de edad en el interior de las mismas, fueron clausurados varios antros de la ciudad.

Se instalaron retenes y enviaron policías acompañados de inspectores del H. Ayuntamiento, quienes en compañía del subsecretario de Seguridad, Juan Gabriel Ávila Ordóñez, ingresaron a diversos bares y procedieron a clausurarlos, ya sea por no cumplir con el horario, o por no tener los papeles en regla. Muchos asistentes no dudaron en marcharse, algunos con sus botellas en las manos, pues ya las habían pagado, y el que tuvo mejor suerte logró evadir el retén y seguir la fiesta en alguna casa.

Cabe mencionar que las multas aplicadas por la autoridad fueron iguales para todos, sin distingos ni preferencias; los negocios visitados que no estaban siguiendo los lineamientos establecidos fueron acertadamente evacuados y cerrados. Es en esos bares y discotecas donde asisten cada fin de semana varios hijos de funcionarios menores de edad, algunos acompañados con escolta, y salen en estado de ebriedad. ¿Y sus padres? Tranquilamente durmiendo. ¿Por dónde debe iniciar el jalón de orejas?, ¿La culpa es del empresario nocturno o de los padres desinteresados?

Hace unos meses un grupo de ebrios chamacos menores de edad, desbarataron varios carros en el barrio de San Román. Por lo mismo, no es necesario ir a un antro y alcoholizarse para armar desmanes, tan sólo basta una botella, un vehículo, y unos palos —no necesariamente de golf— para salir a hacer destrozos. Producto de las noches de copas de jóvenes irresponsables son los accidentes vehiculares, algunos con saldos lamentables, muchos de los cuales pudieron haberse prevenido si los padres de los mismos hubieran estado más pendientes de sus hijos.

Si bien es necesaria una mayor vigilancia de las autoridades con más retenes para prevenir accidentes, también debe haber un mayor control en casa. Por lo pronto el gobernador Ortega Bernés ya dio un primer paso respecto a los bares y centros nocturnos. Si no cumplen con el horario, si dejan entrar menores de edad,o si incurren en algún delito, serán multados, clausurados o cerrados permanentemente.

Pero los principales encargados del orden de los hijos son precisamente los padres, que deben castigarlos ante sus faltas, si es que en verdad se preocupan por su seguridad. Hay que educar a los hijos dentro de aquello que es moralmente correcto, si en verdad aspiramos a tener espacios recreativos sanos, que den vida a una mejor ciudad.

Con el mismo valor que dé usted permiso de salir, espérelo al regresar y verifique que esté en buen estado. No hay duda de que un muchacho que sabe que lo esperan al regresar a casa, será más cuidadoso de lo que haga al salir de ella.

 

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @sansopelochas

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

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