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Blindaje electoral

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Para nadie es un secreto que en el país se vive una crisis política alimentada en redes sociales por grupos antagónicos al Presidente Enrique Peña Nieto, es innegable que sucesos como el caso Ayotzinapa y la violencia por el narcotráfico, aunados a la debacle económica y financiera provocada por la caída en los precios del petróleo, han sentado las bases para la situación político-social más difícil por la que pasamos los mexicanos desde la devastadora crisis del ’94.

De ahí la importancia del tema que hoy nos ocuparemos, el famoso blindaje electoral, que en cada proceso se le destinan recursos económicos y mucho tiempo para evitar que en las campañas políticas se usen recursos de procedencia ilícita, pero sobre todo para evitar la participación de candidatos con vínculos a la delincuencia organizada. Sin embargo, la historia nos muestra que de poco o nada sirven estos programas para proteger las elecciones. Si fueran efectivos no hubiéramos tenido a la pareja imperial en Iguala, detonadores de la crisis de credibilidad que vive el Gobierno en el país al desaparecer a 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.

Actualmente vemos el caso de Michoacán, donde gran parte del territorio estatal está bajo el control del grupo delictivo de los Caballeros Templarios, ahí fue necesario encarcelar a un gobernador interino, obligar a la renuncia al gobernador constitucional e imponer a un comisionado nacional de Seguridad que resultó una fichita pero al menos sentó las bases para poder capturar al líder de este cártel. Como vemos, el blindaje electoral en este caso sirvió para lo mismo que sirve un rollo de papel higiénico.

Y si quisiéramos profundizar en el tema, podríamos mencionar múltiples ejemplos de alcaldes, diputados, senadores e incluso gobernadores que han logrado superar este “blindaje” para llegar a sus cargos y operar a favor de criminales. Pero vemos a un líder del partido Acción Nacional, como Gustavo Madero, más preocupado sosteniendo encuentros con observadores electorales para pedir que estén atentos y eviten el uso indebido de recursos de los programas del Gobierno Federal.

Si bien es cierto que esto es importante, creo que ignora las reuniones que cada dependencia del Gobierno Federal, Estatal y Municipal lleva a cabo para pedirle a sus empleados que incluso eviten participar en comentarios hacia cualquier candidato en redes sociales, para evitar malos entendidos y el sospechosismo que podría inspirar en la oposición.

Es como si estos funcionarios públicos no pudieran tener preferencias políticas, ni siquiera en fin de semana, cuando son más ciudadanos que servidores. El blindaje electoral sí es un hecho en el país, al menos para los de abajo, esto no quiere decir que los involucrados no tengan maneras bien estudiadas y preparadas para que el blindaje se convierta en papel, moldeable, débil y muy fácil de romper.

Quienes sin duda si vivirán al 100% el blindaje electoral serán aquellos que busquen candidaturas ciudadanas, ya que incluso tendrán que conformar una asociación civil registrada ante el SAT, para participar en la contienda electoral. Esto por supuesto con el objetivo de facilitar la fiscalización de recursos y evitar que reciban financiamiento ilícito.

Ni hablar de la moribunda Fepade, que en los tiempos de Calderón ocupaba el horario estelar en las televisoras nacionales para lanzar aquella frase: “Si te obligan a votar por un candidato, ¡Denúncialos a la Fepade! Órgano que hoy no es más que un receptor de documentos de queja, los cuales tardan meses en ser procesados y son declarados improcedentes hasta por un error ortográfico. En fin, muy bonito el programa y el comercial, pero a fin de cuentas los mexicanos nos quedamos con una dependencia más, que no sirve para nada y sí nos genera más impuestos.

En el Instituto Nacional Electoral también pasan por el fuego, viven una crisis grave de credibilidad ya que siete de los 10 partidos políticos nacionales se levantaron de la mesa de negociación, en protesta porque la institución postergó una semana la discusión de las normas para evitar el uso de recursos públicos con fines electorales. Sólo se quedaron a discutir el asunto los representantes del PRI, Panal y PVEM.

Incluso el consejero general del INE, Lorenzo Córdova, tuvo que salir a declarar que el Instituto pasa por una crisis de credibilidad y les pidió a los representantes de la oposición PAN, PRD, Morena, PT, MOCI, Encuentro Social y Humanista, que regresen, ya que de lo contrario ponen en riesgo las elecciones del 7 de junio.

El programa de blindaje electoral no debe detenerse, su necesidad es clara, lo único que necesita es convertirse en algo real, que la ciudadanía sienta sin ninguna duda que su voto está siendo protegido, y que va a ganar el candidato que tenga mejores propuestas, pero sobre todo el que inspire más confianza. Hay que ser honestos, el país no aguanta más.

Twitter: @fercastellot

Facebook: Fer Castellot

Email: [email protected]

Fernando Castellot Alonzo

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