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Caras e ineficientes las Afores mexicanas

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El ahorro para el retiro de las nuevas generaciones incorporadas al mercado de trabajo remunerado a partir de 1997 carece de la garantía de que al final de su vida productiva tengan una vejez tranquila, sin sobresaltos económicos.

Ha sido frecuente que los bancos e instituciones que tienen bajo su cuidado el dinero de los trabajadores hayan sufrido cuantiosas pérdidas, en especial a partir de 2008, año anárquico para el sistema económico internacional, cuando se desvanecieron 102 mil 428 millones de pesos de las Afores, no de los bancos y, aún peor, en los seis primeros meses de 2013 se perdieron otros 155 mil 935 millones de pesos.

La desaparición del dinero de las Afores de los trabajadores, significa que ahora tienen 7.6 por ciento menos de su fondo para el retiro. Tal comportamiento se explica como minusvalías, como fluctuaciones en la Bolsa de Valores o títulos internacionales; es decir, lo que en términos más claros y precisos son a malas inversiones de los bancos del dinero de los trabajadores.

En abril del fatídico 2013, estas instancias manejaban más de 2 billones 075 mil millones de pesos y en junio la cifra bajó a un billón 917 mil millones de pesos.

Este comportamiento erróneo de la economía propició que lo aportado por el trabajador al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) en un año, se perdió. De acuerdo con la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar) los trabajadores que se jubilaron en ese lapso tuvieron esta “minusvalía” en su saldo ahorrado. El trabajador que se jubiló en junio tuvo 7.6 menos de lo que tenía en abril. Pero los bancos no perdieron, al contrario, ganaron, porque cobraron religiosamente por el mal manejo de las cuentas.

La situación ha mejorado un poco, pues para enero de 2014, los activos bajo administración ya sumaban 2.05 billones de pesos con una tendencia creciente y con un avance de 4.6% en comparación con los 1.96 billones que se reportaban en 2013.

La situación es muy grave y adicionalmente, de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Conducef), las Afores mexicanas son las de mayor costo administrativo entre los 26 países de la OCDE. Es decir, son caras e ineficientes.

Las Afores deben buscar que las Siefores inviertan en instrumentos más seguros y menos riesgosos para no tener este tipo de quebrantos.

Si los trabajadores se preocuparan por manejar adecuadamente sus Afores, mediante la realización de traspasos se mantendría la competencia en el Sistema de Ahorro para el Retiro. Así las Afores se preocuparían por mejorar y poder dar cada día mejores servicios, comisiones inferiores y rendimientos más altos.

La Consar informó al Congreso de la Unión EN 2014 que: “60 por ciento de la población del país se encontrará sin una pensión al momento de su jubilación”, pues en nuestro país “prevalecen sistemas de pensiones de reparto que son financieramente inviables y que consumen cada vez más recursos que debían destinarse a la inversión de bienes públicos…”

Los bancos dueños de las 11 Afores que trabajan en nuestro país, nunca pierden, pues sólo invierten y si se registran minusvalías, son en detrimento del dinero de los pensionados.

Lo cierto es que para quienes se jubilan en los términos establecidos en la ley de 1997, su pensión se acaba cuando se termina el dinero que ahorró en las Afores. Esto no sucede con los pensionados bajo la ley de 1973 para quienes el IMSS garantiza el pago hasta su muerte.

Jaime Mireles Rangel

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