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Obispo arbitrario

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“Los obispos han de ser pastores cercanos a la gente… pacientes y misericordiosos… Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’…  que no sean ambiciosos…  capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido”.

Papa Francisco.

 

Históricamente, las escuelas diocesanas que se han tratado de levantar en Campeche han fracasado. No obstante los esfuerzos que en cada ocasión realizó la sociedad levantando fondos con la ilusión de tener una escuela digna para los jóvenes campechanos, tan pronto entregaban un colegio y la Iglesia metía las manos en las finanzas, quebraba y desaparecía. Lo mismo pasó en la Preparatoria Fray Angélico durante muchos años… hasta que llegaron los padres Salvatorianos.

Esa institución zozobrada y en bancarrota se les entregó “a ver qué se podía hacer para rescatarla”. Han sido largos años de trabajo que se ve reflejado en el nivel educativo de sus alumnos y en la infraestructura que han levantado y que nunca soñaron tener. Y ahora que la escuela se mantiene con sus propios ingresos, las manos de la Diócesis amenazan con adjudicársela, con lo cual la condenarían nuevamente al fracaso.

Por eso las sociedades de padres de familia de ambos colegios Salvatorianos  Instituto Mendoza y Fray Angélico, ex alumnos y deportistas, a través de medios de comunicación y redes sociales, han externado su desacuerdo con la decisión salomónica de un obispo, José Francisco González González, que lejos de escuchar a sus ovejas, como el buen pastor que debería ser, no cesa en su intento de meter las manos a las finanzas de las escuelas.

Las opiniones externadas por ambas partes han exhibido un obispo que no atiende los mandamientos de la Iglesia: Amarás al prójimo como a ti mismo, no mentirás, no codiciarás los bienes ajenos… y aún más grave: en que su terquedad de hacer lo que se le pega la gana sin escuchar a la gente que le pide por favor reconsidere las cosas, cae en la soberbia. ¡Un pecado capital!

¿Acaso no leyó el perfil que debe tener un obispo delineado recientemente por el Papa Francisco? Por si no lo hizo, aquí se lo reproduzco íntegro: “Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios  en su pueblo”.

En el mismo sentido aconsejó el padre Sebastián Korczak hace un par de semanas en su homilía dominical que gracias a Dios se publica en TRIBUNA: “El buen pastor pertenece al rebaño y el rebaño le pertenece, no como propiedad sino por el tipo de relación que le hace identificarse y comunicarse con sus ovejas, que le escuchan porque entre ellos hay un recíproco conocimiento”.

Por lo mismo pregunto: ¿Qué pasa en la Diócesis campechana que en las redes sociales ahora piden “orar para que el obispo entre en razón”? En vez de que el obispo rece por nosotros, tenemos que hacerlo por él. ¡Es increíble!

El fondo del asunto es dinero. No le interesa la educación de quienes ahí estudian. ¿Para qué necesita dinero el obispo? ¿Será para mantener el palacete que habita cómodamente mientras sus pobres sacerdotes lo hacen precariamente? ¿O para pagar el mantenimiento de su suburban mientras los otros tienen que pedir aventón?

La diferencia entre cómo manejan el dinero los Salvatorianos lo tenemos a la vista: La parroquia de San José Obrero y la capilla de San Juan Pablo II, las instalaciones educativas y deportivas del Instituto Mendoza y Fray Angélico, la nueva escuela que levantan en Champotón… ¡y llevan menos de 10 años en Campeche!

Totalmente en contrasentido, es deplorable, penoso, lamentable, y a veces antihigiénico el estado de abandono y suciedad en el que la Diócesis mantiene sus parroquias, iglesias, templos y catedrales. Por eso la oposición a que el obispo meta las manos en los colegios Salvatorianos. Porque los va a arruinar, y cuando otra vez estén en el mismo estado de olvido que tiene sus iglesias, nuevamente la volverán a concesionar.

Los campechanos apuestan al progreso y al avance en la educación. Señor obispo, escuche a su feligresía y póngase a trabajar. Lleva usted más de un año en este Estado y no sentimos que tengamos pastor en el rebaño. De lo contrario, condenará a nuestra iglesia al fracaso… hasta que usted se vaya.

 

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @sansopelochas

Jorge Gustavo Sansores Jarero

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