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Sospechosa inspección al Centro Ecológico

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El hoy llamado Centro Ecológico de Campeche “Francisco Brown Gantús” surgió desde la administración del extinto Rafael Rodríguez Barrera, como terreno rústico en el que había algunos ejemplares de la fauna silvestre regional, entre ellos venados, monos y aves.

Posteriormente intervino el hoy también desaparecido Francisco Brown Gantús, quien durante muchos años gestionó recursos para mejorar las instalaciones del lugar, e incrementar tanto el número como la variedad de especies, lo que le permitió ser reconocido como activista a favor de la conservación de la ecología y en particular de la fauna peninsular.

Los encargados de la administración del Centro Ecológico desde su creación han tenido que enfrentar diversos problemas para subsistir, conservar y mejorar su escasa infraestructura, alimentar a los animales y vigilar que se encuentren en buenas condiciones de salud y por supuesto pagar los sueldos del personal que desarrolla en el sitio diversas actividades.

No es novedad que el Centro Ecológico ha pasado también por situaciones de crisis, debido particularmente a la falta de compromiso de las autoridades estatales y municipales en turno, tanto para preservar el sitio y darle mantenimiento, como para mejorar las condiciones de cercos y jaulas y construir infraestructura para recibir adecuadamente a los visitantes.

Además, en vez de recibir el apoyo de las delegaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal para la Protección del Ambiente (Profepa), en realidad ha sido objeto de una especie de acoso recurrente, que pareciera tener aviesos motivos.

Por ejemplo, en lo que va del periodo municipal que encabeza Ana Martha Escalante Castillo, al menos en tres ocasiones personal de la Semarnat y la Profepa se han presentado a sus instalaciones para exigir que sus encargados demuestren la procedencia legal de los animales y llevarse algunos, al que parece ser su zoológico favorito, el de Tekax, Yucatán.

Así, el viernes 10 de julio inspectores de la Profepa desarrollaron un operativo en el lugar y aseguraron en forma cautelar 122 ejemplares de la vida silvestre, entre tejones, venados, tortugas, cocodrilos, pecaríes, micos de noche, mapaches, ardillas, chachalacas, patos, una zorra, un tigrillo, un halcón y un avestruz.

Para aplicar la medida, los enviados de la Profepa argumentaron que se trató de una inspección que es parte de su programa operativo anual en zoológicos del país, y dieron un plazo de cinco días para que el Ayuntamiento de Campeche demuestre la procedencia legal de los animales. Si no cumple, se le dará una prórroga de 15 días, y si no acredita lo que se exige, se hará acreedor a una multa de hasta 20 mil salarios mínimos.

Además, la Profepa haría el decomiso de algunos ejemplares, para trasladarlos al zoológico de Tekax, Yucatán, como lo hizo en diciembre de 2013.

A través de un comunicado oficial, la dependencia advirtió que si la Comuna no entrega la documentación que acredite la legal posesión de los ejemplares, además de presentar su plan de manejo y “sobre todo la documentación del funcionamiento como zoológico y garanticen el cuidado de los animales”, se iniciará un procedimiento administrativo.

Si no se cumple con esa acreditación documental, “entonces tendríamos que sancionarlos con multas que van de los 20 a los 20 mil días de salarios mínimos vigentes en el Distrito Federal, y con el decomiso de los 122 ejemplares”, planteó la Profepa.

Como lo apuntamos párrafos arriba, no es la primera vez que la Profepa y la Semarnat intentan dejar sin animales al Centro Ecológico de Campeche, para llevarlos al zoológico de Texak, pese a que sus propios inspectores reconocen que los ejemplares están bien cuidados y alimentados, aunque los cercos y las jaulas en donde se encuentran están deteriorados por la falta de presupuesto oficial.

 

FALTA DE APOYO PRESUPUESTAL OFICIAL.— En abril de 2012, ante la versión de que se intentaba cerrar el lugar, sus encargados gestionaron el arribo de un oso hormiguero, un puerco espín, un ocelote o tigrillo y un venado temazate, y otro atractivo para los visitantes fue que podrían convivir con un cerdo de monte que deambulaba libre por las instalaciones, según explicó su entonces administrador Oscar Romero.

También en esas fechas se anunció que el tranvía y al menos una ruta del transporte urbano llegarían hasta el Ecológico, para que las familias pudieran visitarlo los fines de semana y los niños conocieran parte de la fauna de la región. Lamentablemente estos planes no cuajaron.

A inicios de 2013 surgieron versiones de que la falta de apoyo oficial al sitio era porque había planes para desaparecerlo y vender el terreno para reforzar las diezmadas finanzas municipales que dejaron los ex alcaldes del PAN, Carlos Ernesto Rosado Ruelas, Francisco Romellón y Beatriz Sélem Trueba.

En ese entonces la alcaldesa Ana Martha Escalante Castillo salió al paso de los rumores para aclarar que no había intenciones de cerrar el Ecológico ni de vender el predio, y que se estaba en proceso de regularización, porque en su momento fue donado al Gobierno del Estado, y éste lo entregó a la Comuna.

La presidenta municipal mencionó que las instalaciones no garantizaban la seguridad y el buen manejo de los animales, y también habló de proyectos para el lugar, entre ellos gestionar recursos a través de la Asociación de Ciudades Patrimonio, y un videomapping, lo que tampoco se llevó a cabo.

En cambio, a fines de 2013 el Ayuntamiento entregó a la Semarnat seis animales que hasta entonces se encontraban en el Centro Ecológico: un puma, un ocelote, un sereque), una aguililla gris y dos boas constrictor, debido a que la dependencia había determinado que ahí no se contaba con la infraestructura y hábitat necesarios para su adecuado desarrollo. Y claro, esto último ocurría por la falta de apoyo oficial.

 

EN TEKAX, ZOOLÓGICO FAVORITO DE SEMARNAT.— ¿A dónde fueron a parar esos ejemplares? Como lo apuntamos antes, al Centro para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre “San Bartolomé Tekax”, en Yucatán.

No obstante ese desprendimiento municipal de tales especies animales, el año siguiente Ana Martha Escalante Castillo presumió que durante las vacaciones de Semana Santa se había incrementado en 100 por ciento el número de personas que acudieron al lugar, como resultado de la primera etapa de su remodelación, que incluyó la instalación de juegos infantiles, bancas y mesas para convivencia familiar, y mejoramiento de cercos y jaulas de los animales.

Y a pesar de ello, hace unos días la Profepa volvió a realizar una visita de inspección al Centro Ecológico, y aplicó un aseguramiento precautorio con el argumento de que la Comuna debe demostrar la procedencia legal de los ejemplares.

El tema despertó sospechas y censuras en los campechanos, ya sea en los corrillos públicos como en las redes sociales, y uno de los internautas identificado como Adam Kairtedin Peniche Martín señaló con justificada razón:

“Resulta que las especies que hay no cuentan con la documentación pertinente y yo me pregunto: Cómo chingados pasaron las inspecciones anteriores??? …La última ocasión que hicieron el mismo teatro se llevaron especies con la condición de que las regresarían apenas contarán con las condiciones adecuadas para su manejo. Se adaptó y remodeló el lugar (me consta) y jamás que regresaron un solo animal. Dónde quedaron??? En el patio de qué político???“

Está claro que la falta de apoyo presupuestal oficial ha influido para que el Centro Ecológico de Campeche no se haya desarrollado como debía con el paso del tiempo, y que no tenga la menor comparación posible con otros zoológicos de la región.

Para decirlo en corto, en Campeche no ha habido una verdadera disposición de los gobernantes estatales y municipales, como tampoco de las autoridades federales, a fin de que el Ecológico pudiera crecer, ampliarse y convertirse en un atractivo para el turismo nacional, como sí ha ocurrido, por ejemplo, en Yucatán, en donde el Parque Bicentenario sigue siendo visitado por propios y extraños, incluso ahora cuando parte de los animales fueron trasladados al Animaya, de reciente construcción.

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