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Mes de la patria

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Cuando esta colaboración salga a la luz pública estaremos al final del “mes de la patria”. De la patria en sus tres niveles geográficos: patria grande, patria mediana y patria chica. En mi caso México, Campeche y Seybaplaya, respectivamente. Y vale decir a voz en cuello, como en cada año de mi vida, ¡Viva México, viva Campeche y viva Seybaplaya!

Viva México con todo y sus problemas de inseguridad, de corrupción y de impunidad, con los que nos hemos acostumbrado a convivir. Con la zozobra de lo impredecible como las inundaciones, los terremotos, los asesinatos y los secuestros, así como de la sobrevivencia por los vaivenes de un mundo al que estamos sólidamente conectados.

De lo predecible como la distribución injusta de la riqueza nacional momentáneamente concentrada en la hacienda pública, y de la falta de coordinación general entre autoridades federales, estatales y municipales, en todos sus rubros, con pretextos de respeto a soberanías y autonomías.

Viva Campeche, cuyos sexenales gobernantes, hasta hoy, han argüido falta de momento político-social para cambiar la estructura territorial del Estado, convirtiendo en municipio a tanta comunidad como los estudios correspondientes lo consideren viable: bastaría con mirar hacia nuestro vecino Estado de Yucatán para comprobar la menos desigualdad existente entre municipio y municipio, lo que de ningún modo sólo implica recibir más dinero de la Federación.

Este Estado de gente noble y trabajadora que cada seis años se impregna profundamente del entusiasmo proveniente de las expectativas de un nuevo gobernador, como lo está en estos momentos. De este bello Estado provisto de tanta riqueza natural, que no fortalecemos ni promovemos como se debe, ni conservamos como es obligatorio. Un bello Estado compuesto de municipios muy desiguales en todos sus aspectos.

Viva Seybaplaya, mi tierra chica natal, cuya enorme belleza natural está escondida entre basura, maleza, baches y usos indebidos de su suelo, producto de una proverbial negligencia colectiva, porque sus autoridades municipales y locales llegan al poder sin un plan trianual general, es decir, que abarque lo económico, lo social, lo deportivo y lo cultural, buscando congruencia entre lo que presumiblemente se puede recibir en recursos federales, estatales, municipales y locales, y en lo que podría aplicarse prioritariamente. Hay tanto de lo que yo podría presumir de mi tierra chica, hay tanto de lo que me debería avergonzar por lo que he dejado de hacer…

Por lo general hay incumplimiento de funcionarios públicos que conscientemente no realizan bien las tareas por las que se les paga; de las personas que no cumplen con sus obligaciones fiscales y de pago de derechos gubernamentales que como ciudadanos comunes les corresponde, y sin embargo exigen el cumplimiento de sus propios derechos constitucionales.

Pese a todo:

¡Viva México, viva Campeche, viva Seybaplaya!

Fernando Almeyda Cobos

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