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Hagamos nuestro el cambio

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Vientos de renovación y cambio se viven actualmente en nuestro Estado. Tal vez no sean nuevos, pero sí son de esperanza y de certezas, que van impulsando, eso sí, inéditos sentimientos de confianza y de seguridad hacia el porvenir colectivo, bajo el liderazgo que ejerce, con los hechos y la palabra honesta, el gobernador campechano.

Decir que se ejercerá el poder sin distingo de ninguna naturaleza, es frase común y trillada en la clase política. Los ciudadanos saben que tal bandera, suele acabar en un desgastado estribillo. Es algo que ya se espera escuchar o leer. Es algo que ha acabado lastimando o enfureciendo a la comunidad. Es algo, en lo que se ha dejado de creer y de entusiasmar.

Pero cuando el político comprometido y convencido de sus principios e ideales, pasa de la retórica a la acción, entonces socialmente genera la sorpresa inicial, que pasa por la alegría inmediata, y que finaliza en secundar y respaldar los hechos emprendidos por el líder. Esto, recientemente lo hemos vivido y atestiguado en el municipio de El Carmen, en el sur del Estado.

Del hecho en comento, sin duda pueden desprenderse tantas lecturas, como tantas percepciones se hayan construido a partir de él. Lo que resulta irrefutable, es que a un gobierno que demuestra las ganas y deseos de servir, que tiene claro cuál es el rol y papel que debe desempeñar, el ciudadano sabe responder, y sabe sumarse a un proyecto que percibe de beneficio para sus familias.

No, los actuales ya no son tiempos de silencio en Campeche. Así lo estableció en Calkiní, ahora en el norte de la entidad, el gobernador Moreno Cárdenas. Estos son momentos de trabajo, esfuerzo, lucha, y de mucha política, para forjar y fortalecer la unidad campechana. La meta es alcanzar el sólido desarrollo de Campeche, para que todos crezcamos en grande. Todos.

Este noble propósito posee base y sustento. Tiene sustancia y tiene filosofía. Alcanzar la cima máxima es posible actuando bajo los principios y valores que enorgullecieron a la generación de nuestros padres y abuelos, como por ejemplo: el respeto (podemos pensar distinto, pero entre Gobierno y oposición es posible hallar coincidencias), la civilidad (conducirse el Gobierno bajo normas del buen ciudadano), la honestidad (entre las acepciones que definen la campechanía), y la rendición de cuentas (válida exigencia social).

Algo también destacable en las palabras del gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, expresadas en la Atenas del Camino Real: porque lo importante es el progreso, la pluralidad de Campeche, hay que convertirla en unión. Lo que nos parece encaja a la perfección con lo descrito en el anterior párrafo. Principios y programa. Amalgama política. Proyecto, sociedad, liderazgo y destino.

Hoy, los tiempos de Campeche no son de silencio. Son, insistimos, de trabajo, esfuerzo y de resultados sociales. Hoy, entre todos, porque todos estamos llamados, y todos tenemos un sitio y una responsabilidad, formemos la cadena de unión campechana.

Carlos Cruz Lavalle

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