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Incertidumbre

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Los terroristas intentan modificar nuestro comportamiento provocando miedo, incertidumbre y división en la sociedad.

Patrick J. Kennedy

 

A todos los campechanos, y a los que no lo son, pero que viven en esta ciudad o en el Estado, nos debe de preocupar los hechos lamentables que afectan a toda nuestra sociedad.

Muchos estados, tristemente se han acostumbrado a convivir con acciones que flagelan la tranquilidad, la integridad y los bienes de las familias. Ven estos hechos como algo natural; es sabido que en algunas escuelas de otros estados se realizan simulacros para enseñar a los niños y jóvenes a protegerse de este tipo de acciones.

Estos actos ya empiezan a impregnarse en nuestro ambiente, hechos que hasta no hace muchos años eran sumamente raros y hoy empiezan a darse, aunque aún de manera intermitente. Nuestro Estado se encuentra entre los primeros con menos índices delictivos del país, no debemos de bajar la guardia y procurar que esas estadísticas sean realmente una muestra del clima de tranquilidad que nos presentan.

Seguramente en algunas comunidades de nuestro Estado se puede apreciar más este fenómeno, es asombroso ver cómo en Ciudad del Carmen se han dado algunos de estos casos, nuestros coterráneos están padeciendo esta zozobra y temor que se vive cuando suceden estos hechos.

Hace unas pocas semanas, uno de los nuestros sufrió un atentado que nos indigna y que mucho lamentamos, persona dedicada a su trabajo, a quien muchos aprecian, sé de personas a las que ha ayudado de manera desinteresada. Es sabido que la intención de este sicario era terminar con su vida, pero gracias a Dios no sucedió.

Esta forma de actuar, algunos se la atribuyen al extinto narcotraficante colombiano Pablo Escobar, donde se usaba como medio de transporte las motocicletas, se sabe que Colombia reglamentó que los motociclistas lleven una calcomanía visible en su casco y chaleco con un número que los identifique, de esa manera resultó más fácil identificar a quien o quienes cometían un delito, con esa acción el índice de agresiones que se realizaban usando este medio de transporte disminuyó de manera considerable.

Es interés de nuestro gobernador que exista paz y tranquilidad en nuestro Estado, pero algunas cosas deberán de cambiar para ello, tal se piense que este tipo de actos vandálicos son acciones esporádicas, tal vez sí, pero si permitimos que esto siga sucediendo, en unos años más, además de los recorridos por nuestro Centro Histórico y por todas esas bellezas que podemos presumir, incluyamos un recorrido por esos sitios donde se realizaron actos criminales.

Un maestro de Sinaloa me comentó que ahí se ofrecen a los turistas ese tipo de tours, ¿queremos lo mismo para nosotros?, ¡yo no! Como padres de familia, como miembros de una sociedad, y como ´personas orgullosas de nuestro terruño y de nuestras raíces, queremos heredarles a nuestros hijos una ciudad y un Estado desintoxicado de delincuentes.

No seamos como esos monolitos, que no ven, no oyen y no hablan, seamos parte activa de nuestra sociedad. Aún estamos a tiempo de frenar este fenómeno, delatémoslo, que podamos sentirnos satisfechos de esas estadísticas, y que nosotros coadyuvemos a que lo que señalan sea porque como ciudadanos estamos siendo partícipes de ello.

Hoy una familia lucha por salir delante de un atentado. Superar lo sucedido les llevará mucho tiempo, ¿qué sentirán cuando una moto pase junto a ellos? o ¿qué en un alto se pare una moto justo a su costado? No será fácil, los que creemos en Dios, pidamos porque superen este desafortunado incidente.

Con seguridad este acto se ha archivado en el baúl de los recuerdos, y en unas pocas semanas más irá al baúl de los olvidos; no lo permitamos, hagamos conciencia de que eso daña a una sociedad.

Campeche es un pueblo de gente noble, no por nada nos hemos ganado que la palabra “campechano” haya sido incluida en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que además de un gentilicio, es un adjetivo, sinónimo de confiado, afable, jovial, generoso, sincero, cordial, franco, sencillo, alegre y amistoso, entre otros más. Es ancestralmente, herencia del actuar de nuestros ascendientes y que nosotros estamos obligados a fomentar por las nuevas generaciones, que no deseamos que vivan en un estado de incertidumbre y de terror.

Rodolfo Bernés Gómez

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