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Nuestras tradiciones

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El tiempo pasado no es mejor que el presente, ni viceversa. Ambos tienen más diferencias que coincidencias sobre todo en lo que se refiere a las tradiciones. Es decir, son simplemente distintos.

Hasta en la década de los cincuentas, durante la Semana Santa en mi pueblo natal eran “días de guardar”; el silencio no era precisamente sepulcral pero sí muy generalizado; los espejos en las casas se cubrían; pocos osaban gritar y menos insultar; para los niños era una buena temporada porque nuestras mamás no nos pegaban por travesuras cometidas posponiendo el castigo hasta después de la Semana Mayor, olvidándose luego del mismo.

En la Nochebuena había el hábito de rezarle al Niño Dios, pasándolo después de mano en mano para que los asistentes a la posada lo besaran, regresándolo después a su pesebre.

Antes de esa fecha se hacían posadas donde se iba a rezar y después a comer algún bocadillo, y en algún día de esos una persona mayor conocida de la familia donde tenían un buen nacimiento entraba a esa casa para subrepticiamente “robarse al Niño Dios” y luego organizarle algunos rezos y devolverlo a su lugar de origen.

Nada de lo anterior se hace ya, en Semana Santa descansamos o vamos a playas de moda, pues total son días de vacaciones. Después del 16 de diciembre se hacen posadas entre familias conocidas donde el rezo es lo de menos, se rompen piñatas y hasta se baila.

El alcohol abunda en ambas ocasiones.

Como al inicio dije, no es que añore el tiempo pasado, pues las tradiciones no son eternas, y todo cambia no por arte de magia sino porque nosotros cambiamos.

Los adultos mayores y muy mayores somos los que vivimos esas costumbres, y nada de ellas conocen las personas nacidas de 1970 hasta la presente fecha.

Sin embargo, en todas las naciones occidentales se sigue considerando que en la Navidad, un 25 de diciembre, nació Jesucristo en Belén, y si esa creencia dura ya dos mil años con ligeras variantes, no es dudable que dure otras centurias.

Por eso y por lo otro, deseo muy cordialmente a todas las personas que conozco que estas fiestas decembrinas, primordialmente Nochebuena y Navidad, las pasen felices y en paz, en unión de sus seres queridos, y que el año 2016 les depare la felicidad que sepan construir.

Fernando Almeyda Cobos

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