Inicio»Opinión»Chenero y activista gay ¿a Cotaipec?

Chenero y activista gay ¿a Cotaipec?

2
Compartidos
Google+

Luego de que el Congreso del Estado emitió la convocatoria para renovar la integración de la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Cotaipec), que en opinión de muchos ciudadanos cuesta mucho y de poco sirve, esta semana comenzaron a calentarse los ánimos entre quienes aspiran a ser tomados en cuenta y los dirigentes partidistas que intentan influir en su renovación.

Así, esta semana en redes sociales, como Facebook, se deslizó la versión de que uno de los futuros comisionados sería Hernán Azael Aranda González, ex colaborador del gobierno del paliceño Abelardo Carrillo Zavala, y con cuyo apoyo en los últimos años se desempeñó como subdelegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Campeche.

Conocido entre sus amigos de entonces como el funcionario que siempre proponía resumir toda relatoría oficial a una “relación sucinta”, y por su empeño en ahorrar pesos mexicanos para cambiarlos por dólares a fin de emigrar a Canadá —lo que evidentemente no logró— el nombre de Aranda González fue traído a colación el pasado lunes, pero el chenero de origen no ha dicho esta boca es mía, menos cuando sus promotores insisten en que una vez hecho comisionado, sería elevado al rango de presidente de la Cotaipec.

Además, en los mentideros públicos de la ciudad y especialmente en círculos de la comunidad lésbico-gay, también surgió el nombre de Alejandra Ruiz Sierra como posible integrante de la citada Comisión de Transparencia, a lo que de inmediato se opuso el dirigente del Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática, Wílliam Manuel Mena Flores, con el argumento de que está ligada al PRI.

Es extraño que el perredista, cuyo partido tiene una cartera que ocupa un representante de la comunidad que se identifica con los colores del arcoiris y en todo momento promovió su derecho a las bodas igualitarias, ahora se posicione en contra de que Ruiz Sierra pueda aspirar a ser comisionada de transparencia.

En cambio, el obispo José Francisco González González, que alentó las marchas antigay y sigue enviado a sus emisarios de la vela perpetua a continuar manifestándose en contra del matrimonio homoparental, no ha reaccionado, pero se sabe que había convocado a una reunión en lo oscurito de su residencia del Castillo de las Tres Piedras, al parecer para plantarse personalmente a las puertas del edificio sede de la Cotaipec e impedir que la activista pueda ser tomada en cuenta.

Por cierto que una de las emisarias del obispo que el pasado miércoles participó en el micro plantón en el PRI, de nombre Cristina, lleva a cuestas la reputación de compartir sus noches con varios curas, quienes en agradecimiento le comparten las limosnas para que acomplete su quincena. ¿Con qué calidad moral reclama? Siguen saliendo los trapitos al sol.

Noticia anterior

Proliferan baches en la cabecera municipal

Siguiente noticia

Infarto por sobredosis