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El presidente, sus programas y su equipo

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“Es difícil ir al ritmo del gobernador”, funcionario de primer nivel en Campeche.

Del gabinete corto del presidente Peña Nieto ya se han ido los que han entendido que no se ajustan a su dinámica y a su visión de estadista, dispuesto a reformar al país tanto como se pueda o como se deje. El último —de muy corta duración en el puesto—, fue el director general de Pemex que es joven y brillante en su área, pero cuya formación es ideal para la iniciativa privada y entonces optó el presidente por alguien de experiencia exitosa como servidor público.

Nombró y sostiene para la SEP a otro joven brillante que, pese a poner en juego su carrera política, se ha mantenido firme en su decisión de conducir a la reforma educativa tal como fue concebida, salvo en conceptos que pueden y deben ajustarse a condiciones socio-políticas, sin desacato a la propia reforma. Es decir, que el todo o nada no es tónica del gobierno federal, pero tampoco lo es la regresión a condiciones inaceptables en el sistema educativo nacional.

Si no fuera porque esta, como reformas educativas anteriores, se impone sin los previos programas y estructuras que imposibilitan ponerlas en vigor de inmediato, diría que por fin mejoraremos en tan importante aspecto.

Y así como en cualquier país lo idóneo para un primer mandatario es tener mayoría de legisladores de su partido político en los congresos federal y estatales, también lo es que en la dirigencia nacional de dicho partido haya congruencia con sus planes de gobierno.

Tal criterio, que sin duda es antidemocrático, tiene su explicación en lo antes expuesto, y tan lo es, que en la toma de protesta del actual presidente del CEN del PRI, expresó éste, frases que si las lleva a la práctica conducirán a dicho partido otra vez a su hegemonía en la mejor de sus acepciones:

Que no solo escoja bien a sus candidatos, sino que les dé seguimiento puntual a sus comportamientos institucionales, honestos y eficaces en sus actos de gobierno.

Que la transparencia en la aplicación de los recursos públicos sea obligada.

Que sus “3 de tres” lo exponga al escrutinio público antes de acceder al poder.

Creo, sin ánimo partidista ni gubernamental, que si así se hiciera no solo ganaría el PRI sino también el sistema político nacional.

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