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Compromiso y visión con ancianos

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Entresemana

La situación de la población anciana y discapacitada requiere no solo un verdadero compromiso de atención de las autoridades de las instituciones del sector salud y de las que en teoría fueran creadas exprofeso para afrontar de la mejor manera el tema, sino de capacidad, honestidad y visión para diseñar y poner en marcha verdaderos proyectos, programas y acciones que permitan a la llamada tercera edad, reducir su dependencia económica y anímica.

Deberán ser vistos como una fuente de experiencias aprovechables y productivas, y no como una carga de la familia, la sociedad y el Estado. No es secreto que anteriores administraciones gubernamentales federales y estatales han visto a los adultos mayores solo como una parte de su población objetivo para la entrega de apoyos que en realidad constituyen aspirinas que poco contribuyen a mejorar sustancialmente su situación, pues no ofrecen alternativas de desarrollo y sostenimiento económico acordes a sus condiciones físicas.

Por ejemplo, los institutos creados para atender a ese núcleo de población, como el Instituto Nacional Para el Adulto Mayor (Inapam), que encabeza en el país la carmelita Aracely Escalante Jasso, se conforman con entregar credenciales para que las personas mayores tengan derecho a descuentos en la compra de bienes y servicios, pero que finalmente se les niegan o condicionan, como ocurre en el transporte público de pasajeros y otras empresas y negocios.

Además, aunque sus autoridades presumen el número de adultos afiliados, las instituciones no cuentan con instalaciones adecuadas para la ejercitación física, la recreación, los chequeos de salud, y menos dispone de algún plan integral para que desarrollen actividades laborales y productivas adecuadas a su edad y conocimientos.

Al mismo tiempo, aunque la Universidad Autónoma de Campeche cuenta desde hace tiempo con una escuela que forma profesionales en gerontología, es escasa, al menos hasta ahora, la vinculación de sus estudiantes y profesionistas con la población que en teoría deben atender.

Otro problema que impide una mejor atención de la tercera edad, es que tampoco existe un programa efectivo y eficiente para sensibilizar a los familiares jóvenes de los adultos mayores sobre la importancia de contribuir a la dignificación de la población envejecida, y menos para sancionar a quienes abandonan a sus padres y abuelos.

Como lo advierten los estudios censales del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, y las proyecciones estadísticas del Consejo Nacional de Población de la Segob, en nuestro país y en el Estado de Campeche la población de adultos mayores seguirá aumentando en forma acelerada, en contraste con la de niños y adolescentes, que ha disminuido, por lo que las autoridades gubernamentales aún están a tiempo de prever su impacto y planear su atención.

Cierto es que eventos como la Feria del Empleo para adultos mayores y discapacitados ayuda a colocar a una parte de ellos en plazas laborales, pero también es verdad que resulta insuficiente para resolver sus necesidades de atención, empleo y desarrollo.

Es también verdad que el hecho de que los empresarios que los emplean tienen como incentivo la deducción del 100 por ciento del Impuesto sobre la Renta que les retienen en sus pagos de salarios.

Sin embargo, no hay duda de que tanto a los titulares de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Campeche, como al Servicio Nacional del Empleo, les falta intensificar sus esfuerzos para ampliar el número de contrataciones en beneficio de esos sectores vulnerables de la población, así como innovar en sus estrategias de atención, para aprovechar su experiencia, capacidad y dedicación en diversas actividades productivas y de servicios.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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