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Septimio Pérez González

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Sus padres fueron Septimio Pérez Palacios y María Esther González Castillo, ambos profesores de educación básica y todos sus hijos adoptan la carrera magisterial; Septimio, el segundo de ellos, cuenta con una carrera impresionante en el sector educativo.

Don Septimio Pérez González nació en la ciudad amurallada el 31 de julio de 1926; a temprana edad conoce en un festival por el Día de la Bandera, en la villa de Dzitbalché, a Elvia María Escalante Escalante, quien nació el 29 de junio de 1926.

Inició su formación primaria en la escuela socialista “Luis A. Beauregard”, en el año 1932, siendo una de sus mentoras la profesora María Lavalle Urbina. En esa época se iba a la escuela tanto en la mañana como por la tarde, y los sábados se ofrecía una educación integral, desde el cálculo aritmético, oratoria, canto, hasta las actividades manuales, físicas y artísticas.

Después de 12 años de novios, contrajo nupcias el 22 de agosto de 1951, viajan a la capital de la República para formar un nuevo núcleo familiar: la familia Pérez Escalante. Son cuatro sus hijos: Septimio, Elvia María, Sara Esther y Martha Eugenia; enriquecida y aumentada hoy con nueve nietos.

Entre los años 1939 y 1945 estudia su educación secundaria, media superior y superior en el Benemérito Instituto Campechano en donde además cursó su formación normalista.

Ingresó a la Escuela Normal Superior de México en 1953 para cursar la licenciatura, donde culminó con el grado de Maestro de Educación Media con especialidad en Matemáticas, vivieron en la Ciudad de México por 28 años, hasta la jubilación del magisterio federal.

Ingresó a las filas de la “Escuela Normal más grande del mundo”, el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM) en el año de 1954, desempeña la plaza de profesor de Materias Profesionales, lograda por concurso de escalafón, y a la vez labora en la Dirección de Centros de Estudios.

En el año 1962 fue ascendido a director general de Escuelas Normales, cargo que desempeñó durante dos años, donde tuvo la oportunidad de contactar con todas las escuelas normales del país, y desde luego conocer y participar en la solución de los problemas propios de las escuelas normales, no solo federales sino también estatales y particulares.

En el año 1964 se reincorpora al IFCM, al ser nombrado jefe del Departamento de Control Escolar y de forma simultánea supervisor general, teniendo jurisdicción en diversos estados de la República como: Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, Hidalgo, Morelos, Estado de México, Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Sinaloa, Aguascalientes, Durango, Coahuila, Chihuahua, Baja California Sur y Sonora.

En 1978 fue nombrado supervisor general de Mejoramiento Profesional para la Península de Yucatán, comisión que suspende al asumir la Dirección de Administración de la Primera Delegación de Educación del Estado de Campeche. Ese mismo año el Ejecutivo estatal lo nombró director de Educación del Estado.

Muchos más son los cargos que ha ocupado este personaje en el sector educativo y debido a su entrega ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos: Medalla “Rafael Ramírez” (1976); la Medalla “Apolonio Rivas” (1984); diploma al mérito por su desempeño como Miembro Honorario en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Campeche (1992); Miembro Honorario del Consejo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Campeche (1993).

Recibió también: diploma de reconocimiento como “Maestro Emérito” por su trayectoria en el IFCM y en la SEP otorgado por el Centro de Actualización del Magisterio en el entonces Distrito Federal por el quincuagésimo aniversario de su fundación (1995); medalla “Maestro Altamirano” por su relevante labor educativa de 50 años de servicio ininterrumpidos (1995); medalla y diploma de reconocimiento “San Francisco de Campeche” (1998); diploma de reconocimiento como “Maestro Emérito de México”(2007); medalla “Guillermo González Galera” (2011); medalla “Jaime Torres Bodet” al “Maestro Mexicano de Excelencia” (2013).

Fue miembro honorario del Consejo Estatal de Población (1998) y ha sido honrado al apadrinar muchas generaciones de los diferentes niveles educativos.

Hoy a sus 90 años de edad vive rodeado de sus seres queridos, cosechando lo que sembró, “amor” y su cosecha es abundante, sus hijos, nietos y bisnietos orgullosos de este gran ser humano. Don Septimio Pérez González, padre ejemplar, guía y ejemplo de muchas generaciones.

Rodolfo Bernés Gómez

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