Inicio»Opinión»2017, un año difícil

2017, un año difícil

0
Compartidos
Google+

La noche del 31 de diciembre se esfumó; personas que brindaron y comieron las doce uvas pasaron una velada y despertaron ilusionados, quizá con algún malestar o en el mejor de los casos, con las pilas recargadas para enfrentar la realidad económica. Aquellas que se acostaron esa noche y amanecieron con escasez en la mesa, sin una moneda en la mano, recibieron el Año Nuevo con la gracia de ver el comienzo, atemorizados para  desafiar el hambre y la carestía.

Terminaron las fiestas decembrinas. La euforia quedó atrás: banquetes, vinos, regalos, convivios, gastos; terminaron las parrandas, las trasnochadas y excesos. El ambiente navideño y los XV de años de Rubí, se convirtieron en espesa cortina de humo, un antídoto temporal para evadir el gasolinazo anunciado, el aumento a los precios del gas LP, electricidad, pago de placas, luz, predial, agua, más los que en cascada llegarán durante los próximos días.

El inicio de 2017 está siendo extraordinario. Si bien, al comienzo del año fiscal, la escasez monetaria en las carteras, falta de productos básicos en la alacena y sin dinero en los bolsillos para realizar el pago de servicios, ponen en aprietos económicos a  los que viven con el salario mínimo, clase obrera, empleados burócratas, trabajadores eventuales y desempleados. Verdadera situación complicada en la mayoría de las familias, cuyos ingresos son insuficientes para solventar sus gastos. Por el contrario, funcionarios de primer nivel de la administración pública federal, diputados, senadores, magistrados de la Suprema Corte, delegados, secretarios y subsecretarios de Estado, etc… cuyos abultados sueldos y compensaciones provenientes del erario, son  burla a los ingresos tabulados en función del salario mínimo vigente.

¿Dónde quedó la austeridad? ¿Existe o no injusticia social? ¿Y el latrocinio de exgobernadores mexicanos?

CAOS E INESTABILIDAD SOCIAL

Apenas transcurría la primera semana de enero. En la víspera del Día de Reyes, en varias ciudades del país, el desorden y la agitación se apoderaron de las calles; el vandalismo puso de manifiesto un ¡ya basta! La irritación ciudadana aunada al caos, fueron propicias para impulsar clima de inseguridad en carreteras, calles, tiendas, almacenes, centros comerciales; el saqueo orquestado por hombres jóvenes —lamentablemente hasta mujeres—, la toma de gasolinerías, el temor a explosiones junto con el enojo de la gente generaron disturbios, algunos con consecuencias fatales, otros con detenidos y unos más lastimados. Escenas lamentables pero reales en pleno inicio de año.

De esos sucesos, las fiscalías, representantes de partidos políticos, legisladores, empresarios, medios de comunicación y hasta los gobernantes tienen sus hipótesis del caso; si los protestantes fueron o no manipulados, si funcionó el poder de convocatoria de las redes sociales, los agitadores encapuchados fueron pagados, si los que toman casetas,  bloquean carreteras tienen razón en sus manifestaciones, ¿quién controla el repudio colectivo? ¿Quiénes son los afectados?

Ojo: (Mientras ocurrían los saqueos en Ciudad de México y otras ciudades, Luis Videgaray reaparecía en primer plano como canciller).

En México iniciamos mal el 2017.

 

CRISIS PERSONAL

La crisis económica está afectando el entorno en todas sus dimensiones. En lo colectivo, acecha el peligro. En el plano individual, ha hecho mella en las actitudes, valores y proyectos personales. La alegría fue pasajera, los propósitos mesurados y hasta la armonía espiritual experimenta un desequilibrio. Tal atmósfera ensombrece el entusiasmo, atrae el desánimo, coquetea con la apatía, lastima el raciocinio, genera desconfianza, inconformidad y hasta hace dudar,  de los principios éticos.

Al mal tiempo, buena cara. ¡Qué importa si tu cuenta personal terminó en números rojos!

El Año Nuevo ofrece la posibilidad de desechar los errores, borrar malos hábitos, nutrirse de sentimientos, reencontrarte contigo mismo y decidir el rumbo de tu existencia. Es tiempo de multiplicar esfuerzos, sumar experiencias y restar desidia, por el contrario, busca altas tasas de interés afectivo y ganancias en tu esfera familiar.

Cada amanecer es el nacimiento de una nueva oportunidad; si cada día de este año, la destina a mirar la generosidad de la vida, los nubarrones pueden no inundar el camino, son señales que invitan a sacar fuerza y coraje. El sol puede no alumbrar alguna mañana y no por eso la tristeza debe permanecer; a veces, una sonrisa ilumina más el rostro que una tarde ardiente de verano. Quizá llegue la noche y no haya pan en la mesa, un día sin comer alguna lección deja. Así que, las carencias anteriores,  deudas de tiempo atrás, sinsabores o pendientes sin resolver, deben ser parte de la lista de ocupaciones para este 2017, posponerlas complicaría la situación, en cambio,  saldarlas, tranquiliza; así, podrá seguir disfrutando las bendiciones que a lo largo de los doce meses llegarán.

Estimado lector, agradezco la gentileza de su compañía durante el año que terminó, y si usted  permite, lo invito a recibir estos mensajes de reflexión a través de mis palabras. Gracias por su tiempo y atención a estas publicaciones que amablemente TRIBUNA permite  lleguen a sus manos.

En nombre de mi familia,  deseamos sinceramente que la salud permanezca en usted, reine la paz familiar, abunde la dicha y alegría durante todo el 2017.

Teresita Durán

Comentarios de Facebook
Noticia anterior

Protestas si edil quita extras a sindicalizados

Siguiente noticia

Evitarán incendios forestales