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Ahí está el amor

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Sentimientos y afectos

Tan solo cuatro letras en la palabra amor son suficientes para destellar un sinfín de significados, imágenes, recuerdos, vivencias y emociones. Una palabra corta; suficientes dos vocales y dos consonantes para formar un concepto divergente.

Un vocablo proveniente del latín, de raíz indoeuropea “amma”, acuñado en las lenguas del mundo. Una de las acepciones genéricas se asocia al sentimiento de afectividad profunda; una experiencia sensitiva a través del afecto y el apego que experimenta el ser humano, reacciones de funciones neurofisiológicas del cerebro que permiten vínculos de afinidad entre las personas. Diferentes aristas, definiciones diversas para un concepto abstracto.

Expertos como el neurobiólogo Antonio Dámaso y Baruch Espinoza,  hablan de una afectividad hacia un objeto (bien puede ser un estímulo externo u objeto). No hay duda, diversas disciplinas científicas tienen teorías y explicaciones al respecto. Desde miradas distintas, el amor es un sentimiento que se manifiesta con símbolos físicos como el beso, las caricias, los abrazos, las sonrisas… ¿Cómo expresas el afecto? ¿Alguien te ha manifestado el afecto que siente por ti?

Civilizaciones de otros siglos han cobijado leyendas, historias, mitos y hasta manuscritos inspirados en ese sentimiento. Eros, Cupido, San Valentín, Romeo y Julieta, son algunos de los referentes asociados al concepto. Semánticamente, con un significante (amor) derivan significados, semejanzas, asociaciones (amado, amante, amorío, enamorado) y hasta, categorías (amor filial, amor fraternal, amor romántico, amor sexual…). Sin atender aspectos lingüísticos, el amor es un sentimiento universal.

Aunque el santoral de Febrero indique que el 14 es el Día de San Valentín, fecha simbólica para celebrar la fiesta del amor y la amistad en varios países europeos y americanos, Campeche  no es la excepción, los campechanos participan en esa celebración. Hoy por hoy es quizá un asunto comercial, no precisamente para afianzar vínculos afectivos. ¿Es necesario esperar esa fecha para expresar el afecto a la pareja, los hijos, los amigos o al abuelo?

Las campañas publicitarias incentivan a materializar mediante ofertas atractivas o planes crediticios la adquisición de regalos, como si el costo del presente equivaliera a esa dosis de caricias o a la calidez de un beso a la persona amada. No porque sean tiempos de austeridad o carestía, pero es necesario nutrir la inteligencia emocional, fortalecer los sentimientos, el afecto; por ello, es conveniente promover regalos de afecto envueltos en fuertes cintas solidarias, con una franca y transparente sonrisa que ilumina el rostro y alegre a quien la recibe.

No hay que esperar al 14 de Febrero para expresar los sentimientos, no pospongas la felicidad espiritual que mereces a cada instante. ¡Atrévete a vivir plenamente el amor con amor!

Un beso apasionado o un beso tierno despiertan emociones hermosas que difícilmente se olvidan; en cambio, una caja de chocolates pueden derretirse pronto sin disfrutar su dulzura.

En la profundidad de una mirada, en la lealtad de una sonrisa, en la mano generosa, en la palabra sabia, en el calor del beso… ahí está el amor.

En la cercanía de unas manos cuando caes y te levantas, en el hombro seguro que guía al abuelo o a la persona ciega, en las palabras bellas y positivas que escuchamos cuando el eco del dolor se aprisiona en los oídos, ahí está el amor.

En las manos abiertas que te ofrecen su fuerza y la abundancia, en el rezago que espera con ansias tu calor… En la ternura con que abrigas al anciano y das pan al prójimo… ahí está el amor. Quizá no te des cuenta de su fuerza, su luz, su presencia… está en ti.

Teresita Durán

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