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Todo movimiento comunica algo

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Palabras prestadas

De la comunicación abundan definiciones, conceptos, unas de buena, otras de mala fe, pero ahí está la razón por la cual se hace realidad el primer axioma de la comunicación humana propuesto por  el psicólogo, sociólogo y filósofo austriaco Paul Watzlawick: “es imposible no comunicarse”. Sus investigaciones así lo demuestran cuando afirma que todo comportamiento es una forma de comunicación.

La lengua de señas o lengua de signos, es una lengua natural de expresión y configuración gesto-espacial y percepción visual, gracias a la cual los sordos pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otros sordos o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada. Mientras que con el lenguaje oral la comunicación se establece en un canal vocal-auditivo, el lenguaje de señas lo hace por un canal gesto-viso-espacial.

Todo movimiento comunica algo; hasta el silencio nos dice mucho. Una mirada, un gesto, una sonrisa; la comunicación está presente en todo momento y todo lugar, por lo que la proposición de Watzlawick sobre lo que no requiere demostración se cumple. Interesante, para cumplir los términos de Jean Piaget, epistemólogo que sostiene que la lógica, la metodología y la teoría del conocimiento, es decir, la epistemología, nos lleva a las leyes del razonamiento, y por consiguiente, se puede realizar el conocimiento científico.

Alcanzar esa visión, parece lejana. Tomás Moro acuñó en el siglo XVI la voz “utopía”, así podría parecer, pero se puede lograr de acuerdo a las necesidades e intereses de cada individuo. El destino se forja, se persigue y ese sueño que no se ve, que parece imposible, se hace posible con la voluntad y buena actitud de cada uno.

El segundo axioma de la comunicación: toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación, de tal manera que el último clasifica al primero, y es por tanto una meta comunicación. Es decir, no solo es palabra traducida en mensaje; es forma y fondo.

Esto significa que toda comunicación tiene, además del significado de las palabras, más información sobre cómo el que habla quiere ser entendido y que le entiendan, de igual forma en cómo la persona receptora va a entender el mensaje, y cómo el primero ve su relación con el receptor de la información.

El tercer axioma denominado: la naturaleza de una relación depende de la gradación que los participantes hagan de las secuencias comunicacionales entre ellos; tanto el emisor como el receptor de la comunicación estructuran el flujo de la comunicación de diferente forma, y así interpretan su propio comportamiento como mera reacción ante el del otro.

El cuarto, la comunicación humana implica dos modalidades: la digital y la analógica. La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice).

Los intercambios comunicacionales pueden ser tanto simétricos como complementarios, es el quinto propuesto por Watzlawick dependiendo de si la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitarios, es decir, tienden a igualar su conducta recíproca.

La buena comunicación se puede, así como la mala. Hay factores que intervienen en esos objetivos, pero como propone el intelectual, reconocido internacionalmente a través de su obra “El arte de amargarse la vida”  (1983), la comunicación existe en todos lados y a cada momento, es buena cuando existen las condiciones, el código del mensaje es el correcto, la puntuación es la correcta, es decir, existe orden en el fondo y la forma.

El psicólogo, sociólogo y filósofo austriaco Paul Watzlawick, murió un 31 de Marzo a los 85 años, en su residencia en Palo Alto, California. El intelectual, reconocido internacionalmente, fue uno de los principales autores de la teoría de la comunicación y de la psicoterapia.

Watzlawick nació el 25 de julio de 1921 en Villach, Austria. Se formó en psicoterapia en el Instituto C.G. Jung de Zúrich, en Venecia y también en San Salvador. Fue profesor de psicología en la Universidad de Stanford.

Watzlawick estableció cinco axiomas para explicar su teoría de la comunicación entre las personas. Entre ellas incluyó la afirmación de que es imposible no comunicarse, porque todo comportamiento es una forma de comunicación, y que la comunicación involucra mucha más información que la que contiene la palabra expresada.

El filósofo, psicólogo y sociólogo escribió 18 libros traducidos a 85 idiomas, y unos 150 artículos que fueron incluidos en libros. Watzlawick no fue solo uno de los más grandes científicos de la comunicación en Estados Unidos, sino también un psicólogo reconocido en todo el mundo.

Para la psicología desarrolló la denominada terapia sistémica constructivista, en la que descartaba por principio el trabajo y la investigación del pasado de un paciente. “No busco las causas en el pasado, sino que investigo la situación aquí y ahora. Para mí es decisiva la aguda presión del sufrimiento que padece el paciente”, dijo una vez.

Candelario Pérez Madero

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