Inicio»Opinión»¿Campeche inseguro?

¿Campeche inseguro?

1
Compartidos
Google+

Ante los lamentables sucesos en los últimos días en la entidad, las luces de alarma permanecen encendidas y el sonido de las sirenas clama auxilio. La llegada insospechada de la muerte, agresiones a la paz social,  extorsiones, desapariciones, asaltos y homicidios sin aclarar, genera intranquilidad en las familias campechanas, que  están empañadas por la desesperación y dolor ante la pérdida inesperada de los seres queridos y de bienes materiales. ¿Qué hacer ante un entorno peligroso en barrios populares, calles, ciudades y pueblos de nuestro Campeche?

El silencio y la pasividad en la atención de las demandas, extravíos, robos, detenciones, procesos judiciales inconclusos, han contribuido a que los agresores tengan el tiempo suficiente para huir, continuar con fechorías, incluso pasearse sin el mínimo temor a ser capturados.

Ante tal inseguridad y emergencia social, pueblo y gobierno tienen que unirse, trabajar juntos en la cruzada de prevención para evitar el apoderamiento de las mafias, violadores, asaltantes, extorsionadores. Implementar acciones de sensibilización permanente en las colonias, parques, escuelas, medios de comunicación impresos, audiovisuales, radiofónicos,  páginas web, etc…  No basta con la compra millonaria de nuevos vehículos si no cambia la estrategia de vigilancia; mientras los protocolos de actuación policial continúen obsoletos ante el aumento a índices delictivos, los códigos penales y la irresponsabilidad en la impartición de justicia, de poco o nada servirán los gastos del Gobierno Estatal.

Una campaña intensa en las dependencias gubernamentales, que involucre estructuras internas de los partidos políticos, instancias judiciales, organizaciones civiles, cámaras, sindicatos, iglesias; un plan integral que incluya todos los sectores sociales, culturales, económicos y políticos. Es momento de actuar, Campeche y sus habitantes tienen razones suficientes para proteger su paz, salvaguardar la integridad de la población —especialmente de sus niños y jóvenes. Toda  acción responde a una decisión; lo que no se haga ahora, podrá tener consecuencias, y será tarde para intentar enmendar los problemas. ¡Ya basta de pregonar que somos un Estado seguro! ¡De qué sirve anunciar que somos el primer lugar por los bajos índices de homicidios, si todos los días ocurre al menos de uno a dos robos violentos en casas habitación, asaltos a comercios!

A la Secretaría de Seguridad Pública toca la protección de la comunidad y cumplir con la aplicación de los reglamentos vigentes para hacer eficaz y eficiente su función pública; instruir a los cuerpos policiacos a apegarse a las normas establecidas para la vigilancia, que puede hacerse a pie, en vehículos motorizados (patrullas, motos) en horarios diferentes, rutas, lugares públicos (plazas, estadios, calles, parques infantiles, jardines, escuelas) de  poblados y cabeceras municipales.

Sucede que la mayoría de las veces, sólo se ve a los agentes en las patrullas, sin que recorran los lugares; ni siquiera intentan el acercamiento, llamado de atención a las personas que sorprenden faltando el orden en la vía pública, ingiriendo bebidas embriagantes, mariguana u otras sustancias; otros más, haciendo desmanes y conductas obscenas.

No es posible apostar al desarrollo económico a través del turismo, si en los pueblos mágicos, villas, juntas municipales o sitios de recreo, encontramos a plena luz día del día, en la madrugada a personas y grupos inhalando cemento, cocaína, fumando mariguana o simplemente distribuyendo drogas. Son una amenaza para los visitantes y una forma de autodestrucción de los adictos y sus familias.

Considero que en las juntas municipales tienen que modificarse las formas de operación del destacamento policial y su subordinación con la Comandancia y/o Dirección Municipal de Seguridad Pública; asignar más agentes, establecer nuevos horarios para los rondines a pie y en patrullas; canalizar a la autoridad pertinente a las personas para  emplear el Reglamento, emplear los correctivos a adolescentes y jóvenes e iniciar los procesos judiciales según el caso.

Amable lector, todos estamos inmersos en este contexto que cada día se torna complejo, ante ambiente inseguro, la sociedad en su conjunto tiene que participar para empezar a apagar las luces de alarma. La seguridad pública y protección a la comunidad es una facultad gubernamental, también es corresponsabilidad de la ciudadanía; las familias merecemos y deseamos paz, justicia. Cada habitante en este amplio terreno de Campeche puede participar, abrace su derecho a la dignidad humana y únase a la cruzada  pacífica por el rescate del orden y la seguridad personal, familiar y social del Estado.

Teresita Durán

Noticia anterior

Patina y choca por tiradero de aguas

Siguiente noticia

Primos celebran sus XV años