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Cartuchos quemados

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Soñadores de izquierda

 

El dirigente estatal de Morena, Manuel Zavala Salazar, está haciendo mucha alharaca con la supuesta inclusión de nuevos militantes, pese a que la mayoría de ellos son procedentes del viejo PRI y solo están tratando de salvar sus intereses, ante sus suposiciones de que el barco en que navegaban se está hundiendo. Allá ellos y sus intereses.

Lo que me llama la atención es la forma en como Zavalita pretende vender esas “adhesiones”, como si se tratara de personajes extraordinarios, con capacidades intelectuales y políticas “fuera de este mundo”, o como si fueran un dechado de virtudes. La verdad es que son cartuchos quemados que solo buscan su propio beneficio.

Destaca el ejemplo de Ramón Ochoa Peña, a quien en Ciudad del Carmen ya consideran como el próximo candidato a la Presidencia Municipal y seguro sucesor del inepto de Pablo Gutiérrez Lazarus. Quien no conozca a Ramón Ochoa que lo compre, pero los carmelitas que saben que solo llegó a la política a hacer negocios, difícilmente volverán a votar por él.

O que nos digan los ciudadanos paliceños, ¿cuándo regresó a visitarlos luego de que les fue a pedir su voto para representarlos en el Congreso del Estado como parte de su Distrito?, ¿qué gestión hizo por ellos? o, ¿cuántas veces usó la tribuna para presentar propuestas de solución a las múltiples demandas de los habitantes de la Perla de los Ríos? Nos sobrarían los dedos de una mano para contabilizar lo poco o nada que hizo Ochoa por sus representados.

Lo ridículo es que ahora regresa con la misma historia a visitar a los carmelitas, y a pedirles que le den su respaldo para ser candidato a la alcaldía. Pero ¿acaso como secretario de Pesca, primero, y como presidente de la Gran Comisión, después, hizo algo memorable por los ciudadanos carmelitas?

Que yo recuerde, lo único bueno que hizo como coordinador parlamentario de los priístas, fue vender a buen precio una parte del terreno donde se construye el nuevo mercado público, el cual su papá —de Ramón Ochoa— había hipotecado para pagar viejas deudas, aunque solo terminó endeudándose más.

Aprovechándose de la blandenguez del exgobernador Fernando “Purux” Ortega Bernés, y de la avaricia de su exsecretario de Gobierno, Roberto Sarmiento Urbina, el ahora morenista Ramón Ochoa logró que le pagaran la millonada que exigió, con lo que aseguró su futuro por largos años.

De ser alcalde por Morena, no dudamos que continúe con sus negocios y busque enriquecerse escandalosamente aprovechándose de la ingenuidad de quienes seguramente van a votar por él, solo por la promesa de cambio, y de que va hacer las cosas mejor. Sí, será más inepto que Pablo Gutiérrez Lazarus, no tengo la menor duda.

Pero decía que ese es solo un ejemplo, porque hay más. Me contaron que en el interior de un grupo del PRI identificado con el exgobernador refugiado en Paraguay, se están cocinando más traiciones. Se están preparando algunas deserciones, unas cuantas “renuncias”, sobre todo de candidatos perdedores que van a colgarse de la moda de Morena, para ver si ahora sí se les da el triunfo, a pesar de que ya el pueblo les dijo una vez que no, porque no los consideró aptos.

En Palizada hasta el expresidente municipal, Vicente Guerrero del Rivero, ya se trepó al tren del “cambio” y está entercado en volver a ser candidato a la alcaldía, pero ahora por Morena, a pesar de que su desempeño cuando fungió en el cargo dejó mucho qué desear, y el pueblo aún sigue pagando las deudas que heredó.

Como les decía, se trata de “cartuchos quemados” que tratarán de regresar al poder para llevarse todo lo que no pudieron saquear, o que aspiran a esos cargos con fines exclusivamente de negocios. Para hacerse ricos, a pesar de que pregonen honestidad, que digan que ellos son el cambio y que prometan el cielo y las estrellas, allá quienes les crean, ya tendrán tiempo para arrepentirse.

Eduviges de la Cruz Breck

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