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Andrés Manuel López Obrador, el intachable corrupto

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Los mexicanos tuvimos la oportunidad y la mala fortuna de probar “el cambio” que nos prometió en el 2000 el panista Vicente Fox Quesada, quien como presidente de la República solo demostró interés en acrecentar la fortuna de los Bribiesca, hijos de su esposa Martha Sahagún, y de los suyos, siendo ellos los principales proveedores del Gobierno Federal durante su sexenio.

Ese mismo año en el que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) entregó la silla presidencial, el expriísta y entonces candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, ganó la elección como jefe capitalino, hecho que encendió su deseo por obtener la presidencia de México.

López Obrador implementó diversos programas populistas en la capital del país, con los cuales compró conciencias y cimentó sus aspiraciones para el 2006. El más conocido fue el Sistema de Pensión para Adultos Mayores, que otorgaba un pago mensual de 500 pesos a cada persona mayor de 60 años en el entonces Distrito Federal. Andrés Manuel utilizó recursos públicos para pagar pensiones, con lo cual tuvo que hacer recortes a programas de infraestructura, seguridad y educación para mantener su programa, lo que constituía un retroceso en las finanzas públicas.

A la par, mantuvo una actitud negativa en contra del Seguro Popular, por haber sido implementado por el Gobierno Federal, lo que le restaba protagonismo y contravenía a sus intereses personales. Algo aun más abstruso fue la contratación del exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, como asesor de Seguridad para la Ciudad de México, lo cual tuvo un costo de 20 millones de pesos mensuales.

En su búsqueda de la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador denostó, criticó, acusó y menospreció todas las propuestas hechas por el PRI, PAN y hasta por su propio partido entonces, el PRD, mientras al interior de su Gobierno se perpetraban grandes actos de corrupción que no tardaron en salir a la luz pública.

Los primeros casos fueron denunciados por el PAN cuando descubrieron que el tope de gastos en la capital sobrepasaban la deuda, por lo que de inmediato instaron a la Asamblea Legislativa, con mayoría perredista, a detener los gastos desmedidos, algo que no sucedió pues la presión de Andrés Manuel y su necesidad de recaudar fondos para el 2006 era su prioridad.

Acto seguido, López Obrador denunció que se trataba de un “ataque del sistema” en su contra, un complot imaginario, y descalificó las acusaciones con argumentos discriminatorios, con lo que siguió desfalcando al Gobierno capitalino sin que la Asamblea Legislativa o el Congreso de la Unión pudieran intervenir.

 

LOS ANTECEDENTES CORRUPTOS DE AMLO

Justo cuando AMLO pensó que tenía al toro por los cuernos, un video escándalo azotó los medios de comunicación y metió un fuerte revés al aspirante presidencial. Los hombres más cercanos a López Obrador, los que manejaban las finanzas y recolectaban fondos para su campaña del 2006, fueron grabados en video y exhibidos cuando recibían grandes cantidades de dinero de un empresario de la construcción.

Así, Gustavo Ponce, entonces secretario de Finanzas, y René Bejarano, exsecretario particular, fueron expuestos recibiendo dinero del empresario minero, deportivo y de la construcción, de origen argentino, Carlos Ahumada Kurtz.

A René Bejarano se le vio en un vídeo contando fajos de billetes, concretamente 45 mil dólares, recibidos de la mano de Ahumada Kurtz en el 2004, mientras solicitaba ligas y papel periódico para “acomodar y esconder bien el dinero”, argumentando que de lo contrario podrían “cacharlo”. Lo que pasaba por alto René Bejarano fue que dicha transacción bañada en corrupción estaba siendo videograbada por el empresario argentino.

El caso de Gustavo Ponce fue aun más sonado, pues el entonces secretario de Finanzas del Distrito Federal fue exhibido jugando cartas en el casino del hotel Bellagio en Las Vegas, Nevada, apostando grandes cantidades de dinero, concretamente 3 millones de dólares del fondo de ahorro del Distrito Federal, para después darse a conocer que el año anterior a la publicación del video ya había realizado otros 37 viajes de similares proporciones al mismo destino.

En ambos casos, Andrés Manuel López Obrador se limitó a decir que se trataba de una confusión, que todo se arreglaría y que no se trataba más que de —una vez más— una conspiración del Gobierno Federal y de sus rivales políticos, concretamente el PAN y el PRI.

Ante la frialdad de López Obrador y su falta de seguimiento al caso, Gustavo Ponce huyó del país, mientras que el Departamento de Hacienda de los Estados Unidos abrió una carpeta de investigación en su contra, y declaró que el dinero gastado en los casinos de Las Vegas no provenía de las cuentas personales del exfuncionario, sino de la arcas públicas del Gobierno del Distrito Federal.

En ambos casos, el exregente capitalino y sempiterno aspirante a la Presidencia de la República hizo caso omiso a las recomendaciones de las autoridades federales, y argumentó persecución política y permitió que ambos exfuncionarios continuaran prófugos o trabajando sin ser arrestados.

 

BERRINCHE DE AMLO

TRAS DESAFUERO

Pero estos funcionarios no fueron los únicos señalados y solicitados por la justicia mexicana. El propio López Obrador fue llamado ante los tribunales cuando el Poder Judicial Federal (PJF), a través de la Procuraduría General de la República (PGR), solicitó un juicio de desafuero en su contra por el presunto desalojo del predio denominado “El Encino”, en el área de Santa Fe, expropiado y utilizado para la construcción de vialidades —sin conocimiento de los propietarios—, para el ingreso a un hospital privado propiedad de un grupo de amigos cercano a Andrés Manuel.

El proceso de desafuero fue un escándalo nacional que utilizó AMLO para martirizarse y así tratar de buscar empatía política y saltar hacia la candidatura del 2006 a la presidencia. Sin embargo, el PRD, partido que hasta ese momento lo arropaba, dio seguimiento al caso y solicitó que se sometiera a votación ante la Asamblea Legislativa, propiciando que López Obrador renunciara a sus derechos partidistas y buscara la creación de un nuevo partido: Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Finalmente, la resolución llevó a su justo desafuero con 360 votos a favor y 127 en contra. Andrés Manuel inició un mitin en el Zócalo capitalino en abril del 2004, en el que nuevamente se martirizó y acusó al Gobierno de Vicente Fox y a quienes llamó “sus aliados del PRI” de ejercer una campaña en su contra, pues ya lo veían —según él— como el próximo presidente de México.

Fue así como en el 2006, ahora con la Coalición por el Bien de Todos, constituida por el Partido del Trabajo (PT), Convergencia por la Democracia y el PRD —a pesar de sus fricciones—, buscó sin éxito la Presidencia de la República perdiendo en contra de Felipe Calderón Hinojosa, y de nuevo emprendió una manifestación masiva y bloqueó el Paseo de la Reforma, para posteriormente autonombrarse “Presidente Legítimo de México”.

 

FINANCIAMIENTO

DESMEDIDO EN 18 AÑOS

El camino de Andrés Manuel ha sido sinuoso y enigmático, pues hasta el día de hoy no ha dado a conocer cómo, de qué forma y quiénes han aportado dinero a su campaña incesante desde el 2006. AMLO señala los escándalos de los demás partidos, de los demás aspirantes, de los demás políticos y de todo aquel que no crea o “comulgue” con su proyecto de nación, pero es reacio a las preguntas que le realizan acerca del financiamiento de su campaña, incluso cuando la lleva a cabo fuera de los tiempos electorales permitidos por la ley.

Ante estos cuestionamientos, como cereza en el pastel, para callar y dejar en claro que para tener la lengua larga hay que tener la cola corta, hace apenas unos días fue exhibida la candidata a alcaldesa de Las Choapas, Veracruz, Eva Cadena Sandoval, recibiendo 500 mil pesos en efectivo que recolecta para la campaña de Andrés Manuel. Un flagrante acto de corrupción que contradice todos los principios de honestidad que dice tener el sempiterno candidato presidencial.

Unos cuantos días después volvió a ser exhibida en pantallas de televisión y redes sociales la citada diputada local y aspirante a la alcaldía, con otra colecta por la suma de 10 mil dólares —cerca de 200 mil pesos— y 50 mil pesos extras, todo en efectivo, destinados a la cartera del candidato presidencial morenista, que por un lado critica la corrupción y la procura por otro.

Tras las acusaciones y la exhibición de los videos donde la candidata Cadena Sandoval recibe el dinero de manos de una mujer no identificada, se presentó en la Fiscalía General del Estado de Veracruz a bordo de su lujoso vehículo europeo Mercedes Benz, cuyo costo supera el millón y medio de pesos, lo que también confirma que a Morena le sobra lengua para criticar y valor para reconocer sus errores.

 

LÓPEZ OBRADOR, SU DEFENSA Y SU CULPA

Ante los señalamientos y cuestionamientos, una vez más López Obrador ha salido a defenderse con las mismas cantaletas, diciendo que es una trampa “impuesta por el sistema”, y que ese dinero llegó a manos de Cadena por parte del Gobierno Federal o de algún grupo afín al PRI, al tiempo que amenaza con demandar al presidente Peña Nieto de los actos de corrupción que padece su partido.

Después de apreciar la tranquilidad con la cual Eva Cadena Sandoval recibe aportaciones en los videos, vale la pena preguntarse, ¿cayó en una trampa o la pillaron con la picazón de mano?, ¿acaso renunciando a la candidatura se curó esa rabia temporal y se congració con los principios de pulcridad que esboza AMLO?

Pareciera como si se tratara de una colecta cotidiana de recursos para mantener a un sinvergüenza disfrazado de honesto. ¿Cuántos operadores recolectores tiene AMLO en el país? ¿De dónde proviene tanto dinero?

En Campeche, tanto partidos como agrupaciones políticas no tardaron en apuntar sus dados hacia el operador recolector que tiene Morena, y con nombre y apellidos señalaron a Manuel Zavala Salazar. ¿Acaso por eso Zavalita no dejaba de denostar al alcalde de Calkiní? ¿No le pagaba lo exigido?

¿Cuántos recolectores más tendrá Morena?, ¿quiénes son?, ¿también acusará Zavala que le pusieron una trampa?, ¿denunciará nuevamente sin pruebas al gobernador Moreno Cárdenas? ¿Saldrá de nuevo con esa cantaleta de que le hicieron una campaña sucia? Porque de ser así, ¿cómo ensuciar a quien ya está sucio?

Hoy los partidos políticos, empresarios, ciudadanos y hasta gobiernos extranjeros piden, solicitan y exigen que, en congruencia con lo que siempre ha pregonado, renuncie Andrés Manuel López Obrador a la candidatura presidencial que mantiene —adelantada desde hace 18 años— rumbo al 2018.

¿Cumplirá AMLO con su palabra de dejar la candidatura cuando se le detecte algún acto ilícito como el que acaba de salir a la luz?, ¿o se hará al sordo y simplemente buscará continuar con su anhelado sueño de ser presidente de México a como dé lugar?

Tras haber sido exhibido y mezclado en esos actos comprobados de corrupción que tanto critica, los bonos del tabasqueño van a la baja. Los ciudadanos están cada vez más despiertos y no creen que haya sido una trampa en su contra. Quienes lo veían como el Mesías de la izquierda ahora lo identifican como el apóstol traicionero de los ideales de su partido.

Aún no comienzan las campañas y todavía nos falta mucho por ver. Para cuando llegue el próximo debate, López Obrador parece ser que estará abatido como resultado de sus actos corruptos. El tiempo dará la razón a quien la merezca. Se verá muy pronto, primero en las encuestas, después en las urnas.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

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