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Delitos ambientales siguen imparables

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Comisiones van y vienen, comités se crean y desaparecen, frentes comunes se anuncian y se olvidan, y las autoridades federales y estatales no se miden en sus anuncios de prevención y combate de todo tipo de delitos en materia ambiental, pero la realidad es que estos no paran en el Estado —como tampoco en otras partes del país—, sino que continúan llevándose a cabo de manera constante y casi sistemática.

Por ejemplo, desde febrero de este año la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Estado de Campeche (Semarnatcam), a cargo de Roberto Iván Alcalá Ferráez, a través del procurador de Protección al Ambiente, José Eduardo Bravo Negrín, anunció la integración de un Comité Interinstitucional para combatir la tala ilegal y la cacería furtiva, y hasta el momento son escasos, por no decir que inexistentes, los avances en ese sentido.

En esa ocasión, Bravo Negrín detalló que en el citado Comité también participarían la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (Profepa), la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp), la Gendarmería y desde luego la propia Semarnatcam.

En fecha más reciente, el funcionario retomó el tema y recordó que los elementos de la XIX División de la Gendarmería recibieron capacitación sobre los delitos ambientales de mayor incidencia en la entidad, las zonas críticas en las que se llevan a cabo, y áreas naturales protegías con que cuenta el Estado. Todo en la cabecera municipal de Escárcega, en donde los gendarmes se instalaron a su arribo a Campeche.

¿Cuáles serían las labores encomendadas a la Gendarmería? La prevención de delitos y faltas administrativas en materia de protección al medio ambiente, el combate a la tala ilegal, invasiones de tierras, tráfico ilícito de flora y fauna en peligro de extinción. Es decir, su objetivo fundamental es frenar todo aquello que atente contra las reservas de las biosferas de Calakmul y los Petenes.

O sea, que los elementos de la Gendarmería deben salvaguardar la integridad de las personas, garantizar, mantener y restablecer el orden y la paz públicos en las áreas naturales protegidas de jurisdicción federal, y detener a quienes sean sorprendidos devastando los bosques, traficando sus recursos e incluso provocando incendios.

En efecto, la Gendarmería ya se encuentra desplegada en el sur de la entidad, concretamente en Calakmul, en donde en conjunto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realiza labores de supervisión, concientización, prevención del delito y sellamiento de puntos estratégicos dentro y fuera de las zonas críticas, para reducir la incidencia de delitos ambientales y los daños que provocan, y que en el caso de la tala se requieren muchos años para que los recursos forestales se regeneren.

¿Por qué el despliegue de la División Ambiental de la Gendarmería inició en Calakmul? Porque esa Reserva de la Biosfera Calakmul es el área natural protegida más extensa en el territorio terrestre del país, es parte fundamental del bosque tropical más importante de Mesoamérica, por lo que constituye una importantísimo región generadora de oxígeno y su captura de carbono es invaluable.

Por todo ello, como sabemos, la Reserva de Biosfera de Calakmul fue integrada y desde 1993 a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera del Programa “El Hombre y la Biosfera”, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y en 2014 la Antigua Ciudad Maya y Bosques Tropicales Protegidos de Calakmul pasaron a formar parte como Bien Mixto del Patrimonio Mundial.

Sin embargo, los desmontes ilegales, la explotación ilícita de especies maderables, el comercio de fauna en peligro de extinción, y los incendios inducidos continúan a la orden del día, y solo en algunos casos los operativos de la Gendarmería y del Comité Interinstitucional contra Delitos Ambientales han arrojado resultados positivos, pero solo en lo que se refiere a los productos obtenidos de manera ilícita.

¿Por qué es común que así ocurra y que nunca se detenga a los autores intelectuales de esos ilícitos, como tampoco a quienes finalmente resultan ser los más beneficiados, es decir, lo que se dedican a la compraventa de madera y fauna a sabiendas de que proceden de la ilegalidad?

Las autoridades del medio ambiente, en especial las procuradurías federal y estatal, como tampoco la Fiscalía General del Estado, no lo han explicado, pero es de entenderse, no de justificarse, que no ha habido, que no hay, investigación a fondo de los casos, por lo que quienes planea, diseñan, alientan, financian y se benefician con la devastación de los bosques, la tala furtiva, los desmontes y los incendios, siguen en lo suyo.

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