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Cultura de limpieza

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Aprovechando el tema del medio ambiente, quiero hacer referencia a lo que pudimos observar muchos campechanos y visitantes nacionales y extranjeros en el malecón de la ciudad, al finalizar el Gran Premio Motonáutica 2017. Tal parece que aún no nos cae el veinte en la necesidad de mantener limpia la ciudad y evitar contaminar más la bahía. Ya suficiente daño le hemos hecho, y ahora con la desembocadura del megadrenaje la cosa está peor.

Tras las carreras de lanchas efectuadas los pasados sábado y domingo, se pudo observar grandes cantidades de basura tiradas en el malecón y en el mar. Por supuesto que hubo personal de limpieza que se encargó de levantar la basura, y hay quienes dirán que es obligación del Ayuntamiento realizar esta labor, pero tampoco debemos olvidar nuestra educación y valores para evitar tirar la basura en la calle, y mucho menos cuando estos eventos atraen gran cantidad de turistas.

Ha sido sumamente desagradable que las fotografías de la basura hayan trascendido fronteras a través de las redes sociales, y dejen a los campechanos como personas sin educación ni respeto por el medio ambiente, sobre todo porque presumimos de ser una ciudad limpia.

Este tipo de actos los podemos observar con el Ironman 70.3, el Carnaval, las carreras familiares, la Motonáutica, el Festival del Centro Histórico y todo tipo de aglomeración multitudinaria. Debemos estar consientes de que estos eventos generan turismo, lo cual a la vez incentiva las industrias de servicios y de transportación.

Aunado a esto, debemos tener en cuenta de que ya inició la temporada de lluvias y ciclones; de lo primero que nos quejamos es de las inundaciones y las alcantarillas tapadas, pero jamás advertimos que se debe a nuestro descuido al seguir arrojando basura en la vía pública. Cada vez que inician las lluvias, en las alcantarillas vemos hojas secas, ramas y lodo de las calles, pero también quienes limpian encuentran bolsas de basura, pepitas de mango embolsadas —aun con salsa de chile—, bacales, pañales, papeles de baño, trastes viejos, aparatos electrodomésticos y hasta colchones, que no llegan solos hasta los drenajes, sino que en su mayoría son depositados ahí o abandonados en las calles.

No podemos ser exigentes con las autoridades sino aportamos nuestro granito de arena para mantener limpia la ciudad, pues al fin y al cabo es donde vivimos y quienes nos visitan se llevarán en sus recuerdos la primera imagen que vean. Nos toca decidir si queremos que nos vean como ciudadanos ejemplares o descuidados.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

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