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México: anatomía de la corrupción

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María Amparo Casar Pérez se graduó de licenciada en sociología en la UNAM, y luego obtuvo la maestría y el doctorado en Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad de Cambridge. Ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales, es catedrática e investigadora del departamento de estudios políticos y sociales del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), y es cofundadora y presidente ejecutiva de la ONG “Mexicanos contra la corrupción y la impunidad”.

México: Anatomía de la corrupción, es uno de los varios libros que ha escrito y en él hace un estudio muy completo de ese mal endémico del comportamiento humano en el orbe, y que en México venimos arrastrando a cuestas desde fechas inmemoriales, de menos a más. Centra su estudio en los últimos 18 años —de 1996 a 2014—, ubicando a nuestro país entre los más corruptos del mundo. Según una encuesta realizada, la percepción de los mexicanos califica como más corruptos a los siguientes: partidos políticos 91 %, policía 90%, funcionarios públicos 87%, poder legislativo 83%, poder judicial 80%.

Muchos policías y funcionarios públicos menores extorsionan y/o se dejan sobornar para no sancionar o para agilizar trámites, también lo hacen funcionarios públicos de alto rango y hasta legisladores, solo que sus víctimas no son los ciudadanos comunes. Muchos empresarios también sobornan y hacen todo lo posible para eludir el pago de impuestos. Muchos ciudadanos comunes cobran sin trabajar, encubren a sus jefes o parientes, o se vuelven presta nombres de ellos.

Según ese estudio, ninguno de los 32 estados se escapa de la corrupción representando el 65% del total nacional, siendo Querétaro uno de los que menos incurren en esta práctica.

Pese a ese calificativo popular, en una investigación aleatoria a nivel país del Inegi, se encontró que el 43% de los entrevistados cree que sus familiares son honestos, el 38% considera que sus vecinos no son corruptos y el 20% cree que sus compañeros de trabajo no incurren en actos de ese tipo. Es decir, corruptos son los otros.

Culmina su estudio la doctora Casar con un dato alarmante: de las denuncias o de los procedimientos jurídicos y/o administrativos que se integran ante las autoridades competentes, solo el 2% se castiga.

En Campeche, debemos presumir, ya hay leyes locales que deberán aumentar ese porcentaje contra la impunidad, siendo una de ellas la de Anticorrupción recién aprobada por el Congreso del Estado. El gobernador Alejandro Moreno Cárdenas envió esa iniciativa porque cree en los positivos efectos de su aplicación.

Y yo creo en lo auténtico de su convencimiento.

Fernando Almeyda Cobos

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