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La tragedia de Kalá

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Un asunto para reflexionar, la muerte de dos damas jóvenes ocasionada por un enajenado que tripulaba una camioneta de lujo a altas velocidades, dan lugar a pensar si el nuevo Sistema de Justicia Penal requiere de ajustes jurídicos para adecuarlos a una impartición de justicia más justa, imparcial, más realista y más operante.

En efecto, ya un grupo de juristas y académicos cuestionaron dicho Sistema, pronunciándose por una revisión exhaustiva y, en su caso, realizar las adecuaciones pertinentes en vista de que se redujo el catálogo de delitos graves, quedando sólo siete.

Eso significa que los no considerados delitos graves (delincuentes o presuntos inocentes, como dice la ley), ya no pueden ser encarcelados preventivamente. Es decir, pueden enfrentar el proceso fuera de prisión, lo cual ha dado lugar a que muchos presuntos infractores gocen de libertad y sigan delinquiendo, lo que ocasiona la ira popular dando paso a los linchamientos, tal como viene ocurriendo en todo el país. Muchos de ellos son reincidentes que son sorprendidos in fraganti por la población.

En el caso del accidente de la calle Baja Velocidad de Kalá, el cual nos ocupa, el individuo transitaba a exceso de velocidad. Paradójicamente en una arteria que lleva ese nombre, irónico, además —al parecer— se ha dicho con insistencia en algunos medios que padece una enfermedad crónica como es la epilepsia o convulsiones, que hasta ahora no está del todo claro.

Eso no lo exime de la conducta delictiva, sino que al contrario, la agrava, porque aún no hay un certificado que lo afirme o desmienta, desprendiéndose de esa conducta delictiva el dolo. Es decir, la intención de causar daño al producirse los dos elementos citados: el exceso de velocidad y tal enfermedad. Por ello no debería ser catalogado como un hecho imprudencial, porque se deduce la intencionalidad.

Por eso el juez de Control de la causa deberá examinar las pruebas y ordenar las que sean necesarias para llegar a la verdad histórica; ya sea el fiscal o ministerio público deberán solicitar y aportar más pruebas contundentes como son: exámenes médicos y valoración por un especialista en la materia (neurólogo), esto con el objeto de acreditar si en verdad padece de epilepsia o algo parecido.

Se agrega si está apto para conducir vehículos automotores, así como citar a los testigos presenciales con la finalidad de acreditar el exceso de velocidad, además de girar oficios a la Dirección de Vialidad para solicitar informes sobre el carácter de la licencia de conducir del sujeto, para en su caso investigar si manifestó tener epilepsia.

Asimismo, los diputados de la actual Legislatura deberán legislar para efecto de reformar el rubro de los requisitos que deberán presentar los solicitantes a la licencia de conducir, llámese motociclista, automovilista o chofer, añadiendo varios requisitos, entre ellos ser revisado por especialistas que certifiquen o expidan —de la Secretaría de Salud— no padecer epilepsia, convulsiones y presión arterial alta o males cardiacos congénitos, que impidan estar al frente de un automotor.

Por tal motivo, la Dirección de Vialidad deberá cancelar de manera inmediata su licencia y no esperar a tres faltas graves para retirarla tal como está establecido, para que no se vuelva a dar el caso de este “carnicero asesino”.

Reynaldo Herrera Aké

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