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Consumo de energía

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El consumo de energía y las nuevas tecnologías para la generación de energías renovables acaparan cada vez más la atención de las autoridades, tomadores de decisiones, constructores y planificadores urbanos. La huella ecológica de una ciudad y su impacto al entorno inmediato ya no es solamente un asunto con tintes ambientalistas y ecológicos, sino algo que también le concierne a la ciudad, debido a que la producción de energía nunca había sido considerada una “acción verde” o una práctica en beneficio del entorno natural.

Aumand Phdungsilp e Ivo Martinac, del KTH Royal Institute of Technology (Estocolmo), aseguran que “el sector de la construcción consume grandes cantidades de fuentes de energía, al mismo tiempo que genera mucha basura y contaminación”. Debido a que los edificios son concebidos para tener una vida útil prolongada, su impacto en el entorno natural es largo y duradero. Sin duda, el sector de la construcción tiene mucho potencial para crear medidas que reduzcan las emisiones de gases efecto invernadero, por lo que hoy día hay mucho interés de su parte en términos de utilización de energía y medidas de mitigación al cambio climático.

Según los especialistas Phdungsilp y Martinac, se cuentan con estudios que demuestran que las viviendas, las casas de campo y los desarrollos comerciales representan casi el 90% de la energía utilizada en el sector de la construcción. Asimismo, aseguran que casi el 60% de la energía proviene de la calefacción y/o del aire acondicionado, así como del consumo de agua caliente. El resto de la electricidad se divide entre la que se requiere para la operación y para los servicios domésticos. Es una realidad que el sector de la construcción juega un papel muy importante al referirnos a los temas de sustentabilidad ambiental.

Los arquitectos e ingenieros deben ser muy conscientes al momento de diseñar y construir un edificio, ya que no solo se deben centrar en el elemento arquitectónico en sí sino en su entorno inmediato, y en cómo el proceso de construcción y el propio edificio interactúan con sus alrededores usando métodos rápidos y materiales no invasivos, logrando así una edificación autosuficiente. Una de las formas de que estas construcciones pudiesen aportar algo al medio ambiente, es a través de mecanismos propios de reciclaje de agua y de captación de agua de la lluvia y de la propia humedad del ambiente.

Esta agua podría aprovecharse para el uso y consumo no solo de los usuarios del edificio, sino de una parte de la comunidad circundante. De igual forma, una fracción de la energía que produzca el propio edificio para su consumo, como por ejemplo la generada a través de paneles solares, podría extenderse hasta la calle y/o parques aledaños para el funcionamiento de los semáforos o para el alumbrado público y los sistemas de riego. Por ejemplo, todas estas mejoras podrían ser tomadas en cuenta por la municipalidad o por la autoridad estatal, como contribuciones extraordinarias que signifiquen reducciones a sus obligaciones tributarias.

Estas acciones representan grandes principios y preceptos de sustentabilidad urbana. Digamos que es una aportación de parte del desarrollador o del constructor a la ciudad, y que estos beneficios significarían una mejoría gradual en cada uno de los sectores en donde se lleven a cabo estas nuevas prácticas que, sin duda, en mucho contribuirán para renovar el entorno urbano y la calidad de vida de los ciudadanos.

José Luis Llovera Abreu

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