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La palabra que está libre

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500 años de la reforma protestante

(I parte)

 

“La Palabra de Dios no está presa” 2 Timoteo 2:9

 

“Muchos han creído que la fe cristiana es una cosa sencilla y fácil, y hasta han llegado a contarla entre las virtudes. Esta forma de creencia es porque en verdad no han experimentada la vida cristiana tal como Jesús la enseñó  y proclamó en los Evangelios, ni han probado la Gran Fuerza que hay en la fe en el Hijo de Dios Único Mediador entre Dios y los hombres”, Martin Lutero.

Pocos personajes en la historia de la humanidad y del cristianismo han sido causa de gran controversia o atacados furiosamente como Martin Lutero.

Para unos Martin Lutero es el ogro que destruyo la unidad de la iglesia, la bestia salvaje que  holló la viña del Señor, un monje renegado como otros sacerdotes que han abandonado la iglesia popular romanista o papista, dicen que se dedicó a destruir las bases de la vida en los monasterios de aquel entonces. En cambio para otros, es el gran héroe que habiendo descubierto en la Biblia la Santa Palabra de Dios olvidada en aquel entonces, que el ser humano nada de lo que haga como mero hombre le podía acercar a Dios,que las penitencias y la autoflagelación que hacia correr la sangre sobre sus espaldas, ni ninguna obra buena era suficiente para alcanzar el pendón de Dios; valientemente se declaró en contra de lo que la iglesia enseñaba.

Lutero encontró la paz para su alma angustiada en la Palabra (Biblia) que no está presa, hallando el camino verdadero al perdón y a la nueva vida en el Cristo vivo.

“Por cuanto todos los hombres han pecado están destituidos de la gloria de Dios” (Ro.3:23). “Porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Ro.6:24)  “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro.3:24). “Que el hombre es justificado por fe sin obras de la ley” (Ro.3:28). El justo vivirá por la fe (Hebreos 10:38). Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es un regalo de Dios, no por obras para que nadie se gloríe (Romanos 2: 8-9).

De acuerdo a este testimonio de la Sagradas Escrituras, Lutero comprendió que todos los seres humanos estaban muertos en sus delitos y pecados, en esa condición Diosenvió a Jesús a morir y resucitar para darnos vida juntamente con él. Por lo tanto, Martin Lutero después de tanto sacrificio, privaciones, autoflagelación y penitencias para obtener el perdón de sus pecados, le asaltaba el miedo y el terror de que algún pecado no hubiese confesado, y a pesar de todas las buenas obras que imponía la iglesia de aquel entonces, al morir con algún pecado no confesado se iría al infierno. Fue entonces cuando Diospor su Espíritu Santo lo guío a encontrar en su Palabra que la salvación no era por aquellas cosas que la iglesia ensenaba e imponía, sino solo por la fe en Jesucristo y no por obras.

Martin Lutero no fue el primero en quien nació la inquietud y el anhelo  por encontrar la verdad en cuanto a cómo reconciliarse en verdad con Dios, recibir el perdón y encontrar la salvación.

Martin Lutero nació en1483, en Eisleben, Alemania, su padre era campesino que trabajaba en las minas. Siete años antes que Martin Lutero naciese, Isabel había heredado el trono de Castilla que para entonces era un pequeño reino a centenares de kilómetros de distancia, y aunque no se relaciona con la juventud de Lutero, lo mencionamos porque en España se habían empezado a tomar medidas para reformar la iglesia, debido a que las costumbres licenciosas y belicosas del clero eran un escándalo, así como el poder excesivo de los obispos, convertidos en grandes señores feudales eran de gran preocupación para la reina Isabel y su esposo Fernando.

Las medidas reformadoras iniciadas por Isabel llamada la católica en el tiempo del reinado de Carlos V,  muestra  la continuidad de las ansias reformadoras como expresión de desacuerdo con las políticas de la iglesia de Roma y del papa. Estos movimientos reformadores antes del siglo XVI no prosperaron por que fueron extinguidos por la fuerza y el poder dela iglesia. Visto así, Lutero no surgió de la nada o del vacío, sino fue el resultado de los “sueños frustrados” de generaciones anteriores que se habían manifestado contra la corrupción de la iglesia.

En el tiempo de Isabel la católica, la iglesia se encontraba en urgente necesidad de reforma. Antes de la muerte de Enrique IV hubo gran incertidumbre política, pues el alto clero había dejado a un lado su misión de enseñar  a la feligresía con pureza la Palabra de Dios; dedicándose a prácticas belicosas que eran características de muchos prelados religiosos desde la Edad Media. España y el resto de Europa no eran diferentes, pues sus obispos con frecuencia resultaban ser más guerreros que pastores, involucrándose totalmente en las intrigas políticas de su tiempo, abandonando a sus rebaños, y esto solo por sus intereses políticos y económicos.

El bajo clero (curas de a pie), privados del poder y de los lujos de los prelados, no estaban en mejores condiciones de servir al pueblo. Los sacerdotes eran un su mayoría ignorantes, incapaces de responder a las más sencillas preguntas religiosas de sus feligreses. La misaera incomprensible  para los feligreses, al grado que ni ellos entendían lo que decían.

Por si esto fuera poco, debido a que el alto clero como hasta ahora cosechaba la mayor parte de los ingresos de la iglesia, los sacerdotes se veían sumidos en una pobreza humillante, y frecuentemente descuidaban sus deberes pastorales.

En este año de 2017, la Iglesia Cristiana Reformada en todo el mundo celebra con gozo, regocijo, gratitud  y adoración al ÚnicoSeñor y Dueño de la verdadera iglesia de Jesucristo los 500 años de la Reforma Religiosa que tuvo lugar en el siglo XVI el 31 de octubre de 1517, cuyo punto de inicio fue un Documento Histórico que muchos consideraron “el principio de la reforma”; documento conocido como las 95 tesis de Martin Lutero quien era un monje agustino.  Este documento era una “Disputa sobre el poder y eficacia de las indulgencias” y fue clavado por el monje  Martin Lutero en las puertas de la iglesia de todos los santos, llamada del Castillo de Wittenberg

Este documento histórico para la fe cristiana, fue clavado el 31 de octubre pues era la fecha designada por la iglesia para fijar tales anuncios para ser debatidos.

Para entender  correctamente el movimiento de reforma religiosa es necesario recordarpor lo menos dos cosas:  primero,que Lutero era en ese entonces un devoto hijo de la iglesia y siervo del papa, quien no sospechaba en lo másmínimo hasta donde se apartaban sus másíntimos sentimientos de las enseñanzas de la teología romanista; segundo, que en la tesis Lutero no tenía la intención de hacer un examen a fondo de toda la estructura y contenido de la enseñanza romanista, sino solo estaba dirigido contra lo que Lutero consideraba meramente abusos que habían surgido alrededor de un  grupo de doctrinas mal llamadas el Sacramento de la Penitencia.

Si hay alguno que después de cinco siglos reflexione con valentía y seriedad sobre este acontecimiento de la Reforma Protestante del siglo XVI, no podrá evitar asombrarse acerca de la enorme influencia que este movimiento tuvo sobre la estructura de la iglesia y del mundo. Sí , de toda la sociedad, porque la reforma religiosa del siglo XVI impactó y transformó  a la sociedad y al mundo de aquel entonces en toda su estructura social, laboral, cultural, económica, política y en la educación, bajo la influencia del gran reformador y teólogo Juan Calvino con su obra magistral “La Institución de la Religión Cristiana”.

No hubo una sola área de vida de la sociedad de aquel entonces que no experimentara una transformación para bien de la familia y de la sociedad en general, puesto que la reforma era un llamado esencialmente a reconocer que el hombre es una criatura caída en desventura a causa del pecado, y que solamente por medio de la fe en Jesucristo como el Único mediador entre Dios y el hombre, podía ser restaurado a una nueva relación con Dios y esto sólo  por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo, y de ninguna manera por pagar algún dinero a la Iglesia o por hacer obras buenas, como lo proclamaba Juan Tetzel con la venta de indulgencias.

Marcelino Coyoc Estrada

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