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La alegría es contagiosa

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Yo no sé en otros países, pero nosotros los mexicanos tenemos una especial disposición para la pachanga. Según parece la palabra pachanga se refiere originalmente  a una danza cubana, pero en mi tierra la palabreja se usa coloquialmente para referirse a una fiesta muy rumbosa, muy alegre, donde hay gran alboroto.

La participación de México en un campeonato mundial de fútbol nos da un excelente pretexto para lanzarnos a la calle a festejar cada triunfo como si se hubiera ganado la copa del primer lugar. Viene un partido decisivo y la gente se prepara. Me refiero a la gente en términos masivos, incluyendo a aquellos que no son regularmente aficionados al fútbol.

La verdad es que resulta difícil sustraerse a la emoción de un juego en el que el equipo mexicano se va a enfrentar con el de otro país y esa disposición que le digo que tenemos para el jolgorio —pensando que el jolgorio es más o menos lo mismo que pachanga— nos lleva a no hablar de otra cosa.

En las reuniones, en los lugares de diversión, en cafés y restaurantes todo mundo habla como si estuviera muy enterado de las posibilidades que tiene nuestro equipo representativo de ganar y pasar airoso a la siguiente etapa del torneo.

En los medios, radio, prensa y televisión, los “expertos” analizan posibilidades, muestran estadísticas, hacen entrevistas y dan sus pronósticos, entablando polémicas y arengas para saber cuál es el resultado que se puede esperar, sabiendo que en estas situaciones la lógica falla con demasiada frecuencia.

Lo más hermoso de todo es la contagiosa alegría popular que invade a nuestra gente. Dejando de lado sus problemas cotidianos, muchas personas emplean todos los recursos posibles para comprar camisetas, sombreros, banderas y lo que se les ocurre para vestirse con los colores del equipo nacional, adornan sus coches con estandartes, con leyendas y grabados pregonando su apoyo para el equipo que los representa.

Entonces las calles se llenan de color, de música y de canciones y porras que contagian alegría. Si vamos a ver el juego por televisión, hay que ir a comprar refrescos, cerveza y carne para asar con todos sus complementos: tortillas, salsas, botanas, hay qué sacar la botella de vino que se guardó para ocasiones especiales, hay qué invitar a los compadres, vecinos y parientes para ver el juego y gritar y brincar juntos cuando se produzca un gooooool y cuando el árbitro suene el silbato proclamando que el partido ha terminado y que nuestro equipo ha ganado.

 

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Sergio Vela: ¿Por qué se le llama México a nuestro país si en realidad se llama Estados Unidos Mexicanos.

 

RESPUESTA: Nuestro país se llama México. Para darle mayor formalidad en algunos documentos oficiales se le llama Estados Unidos Mexicanos.

 

AHORA PREGUNTO: La palabra es tapir. La pregunta dice ¿Qué es un tapir?

a.— Un tapado.

b.— Un tapanco,

d.— Una tapia.

d.— Un mamífero.

 

RESPUESTA: d.­ El tapir es un mamífero de Asia y América del Sur cuya carne es comestible.

Me retiro con esta frase de Aristóteles: El ignorante afirma. El sabio duda y reflexiona. ¿Cómo dijo?

 

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Ricardo Espinosa

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