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“Kid Pañalitos” en acción

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En plena cuenta regresiva para que se le acabe el fuero y se quede otra vez en la banca —lo que podría obligarlo a buscarse un trabajo productivo serio—, el senador de la República Jorge Luis Lavalle Maury, se atrevió a amenazar con ponerle una buena “madrina” a su compañero sexagenario de Cámara, Ernesto Ruffo Appel.

¿La razón? El tuit que el también exgobernador de Baja California escribió ante la salida de las filas del PAN de Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón, en el sentido de que con ella “se iba la pus” de ese partido.

De acuerdo con información extraída del grupo de chat de WhatsApp de los senadores blanquiazules, Pañalitos de seda habría escrito: “Eres un tipejo, un patán… no sé qué pintas Ruffo, pero si te veo en el grupo no dudes que te meta un madrazo”.

El también senador Salvador Vega acusó a Ruffo de ser doblemente cobarde. “Por insultar a una mujer y por no tener pantalones para sostenerlo”, y le reviró: “… y si te refieres a nosotros los senadores y quieres hablar de pus, pus chingas a tu madre”.

Ofrecemos una disculpa a nuestros lectores por enterarrlos del “nivel de debate” que tienen los senadores del PAN, pero el dato era indispensable para ilustrar la nueva proeza del senador panista campechano que, insistimos, está muy preocupado porque se le acaba su tiempo en el Senado, y aún no encuentra una opción para seguir cobrando sin trabajar.

Está claro que entre Ernesto Ruffo Appel y Jorge Luis Lavalle Maury hay un mundo de diferencia. Para empezar, el bajacaliforniano ha ganado todas las elecciones en que ha competido, y pasará a la historia por haber sido el primer gobernador surgido de la oposición, con concertacesión o “como haiga sido”. Fue el primero, y eso cuenta. Lavalle llegó al Senado de rebote y para figurar tiene que hacer desfiguros.

El senador panista campechano está pensando qué hacer ahora que se quede sin trabajo. Ruffo Appel tiene sus empresas para ocuparse y en su partido es ampliamente valorado por su experiencia, trabajo, capacidad demostrada y porque sencillamente sabe ganar elecciones. Lavalle ha perdido en todos los comicios en que ha participado. Como candidato o como coordinador de campaña. Es más, no triunfo ni en elecciones internas de su partido en la entidad.

Ruffo ha dicho que podría contender por la Presidencia de la República como independiente. Lavalle no recabaría ni 100 firmas si intentara registrar su candidatura por esa vía para ser regidor. En su partido lo conocen como “mala paga”, “desagradecido” y convenenciero. Pide apoyo cuando lo necesita, y se esconde a la hora en que le toca corresponder.

Pero a pesar de todo eso, sería interesante ver a Pashita en plan de pugilista. “Kid pañalitos de seda” pudiera ser su nombre de batalla. A lo mejor en la Triple A de Lucha Libre o en el establo del gorilita de Chiná, Melchor “Baby” Cob, lo puedan utilizar como sparring para aperturar espectáculos boxísticos ahora que se quede sin empleo en el Senado, porque como se ven las cosas, es casi un hecho que quedará huérfano, ahora que su última tabla de salvación, Margarita Zavala, se fue como candidata independiente y que por esa vía no se pueden repartir plurinominales.

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