Inicio»Opinión»Deuda heredada

Deuda heredada

0
Compartidos
Google+

Cerramos la semana anterior con una noticia que no causó extrañeza pero sí preocupación en el Ayuntamiento de Campeche y los campechanos, cuando se dio a conocer que la administración del exalcalde panista, Carlos Ernesto Rosado Ruelas, dejó un adeudo al Servicio de Administración Tributaria (SAT) por más de 94 millones de pesos, por concepto del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de trabajadores y empleados de la Comuna, en los ejercicios fiscales de los años 2010, 2011 y 2012.

Y aunque Carlos Rosado Ruelas quiera eximir su culpa, diga y repita que se trata de un asunto mediático y político, la realidad es que el SAT no recibió jamás el dinero, a pesar que la retención de impuestos se realizó en tiempo y forma a los trabajadores de la Comuna durante la fallida administración del inexperto edil, por lo que ahora no sólo nos preguntamos ¿por qué no pagó al SAT el Ayuntamiento de Rosado Ruelas?, sino que además debemos exigir que nos digan ¿quién se quedó con los 94 millones de pesos?

Mientras nos despeja esa duda Carlos Rosado Ruelas, o como acostumbra, se hace olímpicamente tontejo para no responder los cuestionamientos e irse por la tangente, la administración actual que encabeza Edgar Román Hernández Hernández tendrá que contratar un crédito de 50 millones de pesos para pagarle al SAT, y evitar que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) retenga las participaciones de la Comuna y los deje sin dinero, y por ende a los habitantes del municipio nos deje sin mejoras.

Curioso resulta también que durante la vigésima quinta sesión ordinaria de Cabildo, tres regidores panistas y uno independiente hayan votado en contra de la solicitud del crédito para que la actual administración municipal cubra parte del adeudo, cuando ya se les ha informado que de no pagar al SAT, la Comuna dejará de percibir sus participaciones de la Secretaría de Hacienda.

Es increíble, abstruso, inexplicable e incomprensible que a estas alturas sigamos recibiendo noticias negativas de la alcaldía de Carlos Ernesto Rosado Ruelas, quien cuando rindió protesta como presidente municipal prometió rescatar al Ayuntamiento de Campeche, acabar con los malos manejos, limpiar su mala imagen, recomponer al municipio, terminar con los aviadores y poner fin a los negocios internos en la Comuna.

Por el contrario, Rosado Ruelas fue quien hizo los malos manejos que hasta la fecha siguen dando mucho de qué hablar y tienen sumergido al Ayuntamiento en sendos problemas con el fisco. De la mala imagen ni hablar, pues recordemos que los pleitos internos, las grabaciones filtradas, las traiciones e infidelidades partidistas fueron la constante durante la administración “Ruelista”, que siempre estuvo manejada desde el cuarto piso del Palacio de Gobierno. De la recomposición del municipio, si acaso Carlos Ernesto se dedicó a repavimentar y mejorar las cercanías de su hogar, las de casa del exgobernador y la de sus amigos y familiares, sin ir más lejos.

En cuanto a los aviadores, tal parece que el exedil ya olvidó que, en efecto, eliminó a unos cuantos aviadores, pero lo hizo para meter a cientos que en su mayoría eran amigos cercanos y muy identificados con él. En el tema de acabar con los negocios al interior de la Comuna, claro que lo hizo; acabó con los que no le favorecían, en donde no recibía sus jugosos dividendos, para abrir otros que le permitieran llevarse la maleta de dinero al final de su fatídica y malograda administración, quizá donde están aquellos 94 millones que jamás pagó al SAT.

De todo lo anterior, decía al principio de esta columna que nada causa extrañeza, pues debemos recordar que Carlos Ernesto Rosado Ruelas, desde que buscaba la alcaldía demostraba sus pocas aptitudes para el cargo de presidente municipal, puesto que logró gracias a las traiciones hacia su partido y las jugarretas políticas que fraguó junto con el exgobernador, Fernando Eutimio Ortega Bernés, quien prefirió apoyar a su joven e inexperto candidato —a escondidas— que impulsar la campaña de Carlos Felipe Ortega Rubio.

Recordemos que en el 2009 el Partido Acción Nacional (PAN) tenía todas las oportunidades de competir y ganar puestos importantes en el Estado, gracias al manejo político, pero sobre todo económico proveniente del Gobierno Federal que encabezaba Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa. Millones de pesos provenientes de la Federación llegaban hasta la capital campechana para apoyo de los entonces candidatos panistas, en especial para Mario Alberto Ávila Lizarraga, candidato a gobernador, y Carlos Ernesto Rosado Ruelas, quien buscaba la alcaldía, principales alfiles del PAN en la elección del 2009 en Campeche.

Como se pudo observar durante todo el sexenio orteguista, Wílliam Roberto Sarmiento Urbina, siguiendo las instrucciones de Ortega Bernés, negociaba con Rosado Ruelas la alcaldía y los prolíficos negocios venideros al interior del Ayuntamiento, con tal de que Fernando Ortega quedara bien con la Federación y así tener buenos tratos con el expresidente Calderón Hinojosa. Parte de la negociación era no culparse uno al otro, es decir, ni el gobernador al alcalde, ni el alcalde al gobernador, pues de esa manera parecería que trabajaban en conjunto. ¿Habilidad de negociación o complacencia política?

Por eso es que durante los casi tres años de la alcaldía de Carlos Rosado Ruelas, el gobierno de Ortega Bernés jamás increpó, pidió cuentas, solicitó auditoría, llamó la atención o señaló los malos manejos al interior del Ayuntamiento, pues los acuerdos los realizaron desde la campaña y entre ellos estaba el apoyo irrestricto política y económicamente a favor del alcalde, sus negocios, los de sus amigos, los que habían con Ortega, con Sarmiento y con todo aquel que quisiera entrarle y dividirse las jugosas ganancias.

Esas fueron las razones por las cuales en el sexenio de Ortega Bernés y durante el estrepitoso paso de Rosado Ruelas por la alcaldía, jamás vimos avances y mejoras en la ciudad, sino que por el contrario al final de la administración la ciudad estaba más destrozada que nunca. En seis años de administración de Ortega Bernés, sólo en el último se realizó una obra monumental, el megadrenaje, y recordemos que se trató de un compromiso firmado por el presidente Enrique Peña Nieto, hecho con dinero proveniente del Gobierno Federal. Así de sucias fueron las administraciones de Ortega Bernés y Rosado Ruelas.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

Noticia anterior

Se encuentra en proceso penal: Seduc

Siguiente noticia

Urgen políticas públicas en apoyo del sector indígena