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Dilema: ¿habrá frente opositor?

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Después de que el domingo 29 de octubre los dirigentes formales del PRD, PAN y Movimiento Ciudadano (MOCI) nos dieron la sorpresa del anuncio de la conformación del Frente Ciudadano por Campeche, símil del que se ha conjuntado a nivel nacional, han transcurrido los días y nada se ha vuelto a saber de esa coalición agua-aceite.

Es más, tampoco se ha sabido nada de esos dirigentes que “trabajaron” en domingo —Yolanda Guadalupe Valladares Valle, del PAN y Pedro Estrada, de MOCI— para acudir al Consejo Político Estatal del PRD en que, como habíamos anticipado en este mismo espacio, se impuso a Víctor Alberto Améndola Avilés, como el nuevo gerente comercial de la franquicia perredista en la entidad.

A su antecesor, el “florero” Wílliam Mena Flores se le premió con el cargo de representante del PRD ante el Consejo General del PRD, lo que en lenguaje llano y sencillo quiere decir que por ir a validar los acuerdos de los consejeros electorales una o dos veces al mes, percibirá en ese mismo lapso alrededor de 30 mil pesos libres de polvo y paja. Aunque bueno, eso es un decir, porque dicen que tiene que “mocharse” con quien le facilitó esa pista de aterrizaje.

Hasta el jueves 29 de octubre, decíamos, todo apuntaba a que en Campeche se iba a contar con una copia del denominado Frente Ciudadano aunque de ciudadano no tenga nada, porque lo conformarán tres partidos que van a postular a los mismos de siempre, que se van a disputar lo mismo de siempre, que son las prerrogativas que reciben de las finanzas públicas, y las plurinominales de todo tipo, desde regidurías o sindicaturas en los ayuntamientos, hasta diputaciones locales, federales y la senaduría de primera minoría.

Va ser difícil que pueda cuajar esta coalición en Campeche por los intereses que persigue cada uno de sus dirigentes. Por ejemplo, Yolanda Valladares aspira a ser senadora. Es su sueño de toda la vida —además de ser gobernadora, claro— pero sabe que por encima de ella, para disputar la postulación por la Cámara Alta se encuentra la diputada federal Rocío Matessanz, quien está recorriendo su distrito, el cual ganó por mayoría hace casi tres años, y quien podría dar la sorpresa llevándose la senaduría por mayoría relativa en 2018.

Por el tema de la equidad de género sería un exceso y un abuso que Yolanda pretendiera colgarse del arrastre electoral que representa Matessanz e inscribirse como su compañera de fórmula, por lo que se puede asegurar, con poco margen de equivocación, que esta es la posición que va a pelear Abraham Bagdadi Estrella, el titiritero mayor del PRD, quien también está obsesionado con ser senador, y esta es la única vía en que pudiera lograrlo.

¿Qué tanto lastre le puede representar a Matessanz tener a un compañero de fórmula impopular y hasta ahuyenta votos? Es otro dilema que los negociadores deberán resolver sin duda alguna.

Durante su toma de protesta, Víctor Améndola Avilés dijo en su discurso que no van a ser “chambelán” de nadie, y que van a pelear por las posiciones que realmente se merecen. No se refirió exactamente a la senaduría con la que sueña Bagdadi, pero es claro que esa será una de sus principales exigencias. Y los lugares importantes en la lista de plurinominales, también.

Pero ¿puede compararse la fuerza electoral que tiene el PRD —una diputación y dos o tres regidurías pluris—, contra los cinco municipios gobernados por el PAN y su bancada de 12 diputados en el Congreso del Estado? Es claro que no, por lo que siempre tendrá mano a la hora de decir la llamada Jefa Yola. Pero como los perredistas amenazan con no dejarse sobajar, entonces imagínese el lector a dónde podría ir a parar este proyecto de coalición.

Por el lado de Pedro Estrada, dirigente estatal de MOCI, partido de presencia marginal (y casi casi fantasmal) podría afirmarse que se conformaría hasta con una regiduría, pues el gran negocio lo armó su dirigente nacional al abandonar el gran proyecto que venían construyendo con Andrés Manuel López Obrador y Layda Elena Sansores San  Román.

Lo que tampoco se puede negar es que, si esta coalición cuaja y logran salvar los obstáculos que le van a poner para su construcción, entonces se convertirá en una importante fuerza política con amplias posibilidades de ratificar los triunfos que tuvieron en los cinco municipios que ganaron con el PAN, en la diputación federal del Segundo Distrito y muy probablemente en la senaduría.

Claro, todo lo anterior ocurrirá si las otras fuerzas partidistas —el PRI y Morena— no se ponen las pilas para contrarrestar las estrategias de sus adversarios del PAN-PRD-MOCI para convertirse en la primera fuerza político electoral de la entidad.

Es cierto, falta mucho para ver el desenlace de esta historia, pero los prolegómenos permiten anticipar que va ser una historia harto interesante. Seguiremos con el tema.

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