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Las obras quedarán

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Los políticos van y vienen, pero sus obras quedan. Las obras de cada gobernante hablan por cada administración, y ahí se funda el juicio ciudadano: de las obras que se hayan construido.

Campeche vive momentos de gran expectación, las condiciones generales del país nos ponen en la posibilidad de vivir noticias poco comunes: el gobernador Rafael Alejandro Moreno  Cárdenas, el Titán del PRI, está considerado como un posible relevo presidencial. Y es que los cuatro aspirantes sugeridos por el sistema tienen la gran debilidad de ser burócratas de élite, con liderazgos sociales de bajo perfil. Los cuatro son especialistas en sus áreas de trabajo, pero ninguno tiene la fuerza suficiente para enfrentar un combate electoral y ganar ampliamente en el 2018.

Meade, tecnocrático, pero sin compromiso con el PRI, sin raíz en el PRI, es un líder de los financieros, pero con lealtades indefinidas. Nuño tiene ligas con los jefes máximos y el cariño del presidente, pero poca presencia ante el electorado;  es buen funcionario, hasta ahí. Narro es una ocurrencia desesperada por engrosar el grupo de aspirantes, con prestigio intelectual pero demasiada edad. Osorio tiene el mejor porcentaje en las encuestas, pero lo han desgastado las pugnas internas del gabinete donde coinciden visiones extremas del quehacer político, además de que le han dejado poco margen de maniobra en el combate a la corrupción y la impunidad, los dos grandes problemas que tienen al país tenso, pobre y decepcionado de los políticos.

Osorio tendría que remontar muchos saldos políticos de la administración peñanietista, pero es el que mejor conoce los acuerdos, realidades de cada sector, comportamiento y ligas entre los actores principales de la vida institucional; Osorio, pues, es el que mejor conoce el sistema por dentro y eso es ventaja, pero en las encuestas y en el ánimo presidencial enfrenta serios déficits. Así que los presidenciables tienen fortalezas y debilidades que no permiten al PRI seguridades absolutas.

Ahí es donde surge la posibilidad del gobernador campechano. Joven que se ha insertado en el centro decisorio con gran habilidad, operando acuerdos entre la cúpula de su partido y los gobernadores priístas, incluso de otros partidos. Representa uno de los sectores más grandes y definitorios de la próxima elección: los jóvenes.

Sí, Alejandro Moreno sería un candidato presidencial de los jóvenes, que representan el mayor segmento de inconformidades y exigencias nacionales. Para cualquier otro aspirante, los jóvenes serían inalcanzables; Alejandro Moreno podría ser un atractivo natural de la juventud mexicana. Y tiene la solidez ideológica necesaria para unir los grupos tradicionales de su partido y generar alianzas nuevas.

Esta es una circunstancia real; no es halago barato ni ocurrencia mía. Es una posibilidad real, objetiva que puede cumplirse, o por lo menos,  despejarle amplios horizontes en su carrera.

Campeche vería partir uno de sus hijos privilegiados a escalas mayores y eso debe crearnos una esperanza honesta, no envidias ni sentimientos tradicionales de celos o animadversiones, porque Campeche tiene que engrandecer su espíritu, salir de la prehistórica malicie del poder y aspirar a ser un pueblo poderoso, capitalizado, más desarrollado que los vecinos, con servicios e infraestructura de primer mundo, sin calles rotas ni visiones de aldea feudal.

Campeche no es sólo el recinto de murallas y baluartes restaurados pero vacíos, históricos pero ajenos a la vida y a los sentimientos de la niñez empobrecida que está naciendo y creciendo en los barrios, colonias y poblaciones de toda la entidad, y que reclaman un futuro de progreso; que merecen educación globalizada en lugar de asistencialismo populista. Sí campechanos, estamos ante mucha expectativa.

Podemos ser cuna presidencial de un joven que ha trabajado con grandes méritos, que está realizando un esfuerzo grande, que tiene a su experimentado secretario de Obras Públicas trabajando a marchas forzadas en obras complejas pero necesarias. Y si la hipótesis se cumple, tendremos la mejor oportunidad de darle un vuelco favorable a nuestro destino.

De cualquier manera, si la política vira y nos elude, si el poder toma otras decisiones, no importa, a seguir con fuerza; porque cuando se venza el período constitucional, nuestro joven gobernador dejará el encargo pero sus obras y sus luchas quedarán para beneficio de Campeche.

José del Carmen Gómez Casanova

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