Inicio»Opinión»Benefició del Buen Fin

Benefició del Buen Fin

0
Compartidos
Google+

El pasado fin de semana, del 17 al 20 de noviembre, se llevó a cabo por séptimo año consecutivo el programa denominado el Buen Fin, que consiste en la promoción de productos y servicios por parte de almacenes y empresas con descuentos y facilidades de pago —mayormente con tarjetas de crédito—, buscando el beneficio para clientes y empresarios.

Este programa inició en el año 2011 por iniciativa del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) a nivel nacional y bajo el auspicio del Gobierno Federal, en ese entonces bajo la tutela del panista Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, quienes en conjunto decidieron implementar ofertas y rebajas en negocios participantes, tomando como ejemplo el “Black Friday” (viernes negro) que se lleva a cabo cada año en los Estados Unidos, tras el festejo del Día de Acción de Gracias.

En su primera edición (2011) este disparate comercial captó la atención de los consumidores mexicanos, primero, porque el CCE y el Gobierno Federal vendieron la idea como la gran oportunidad de los mexicanos para comprar productos o solicitar servicios a bajo costo o con facilidades de pago, y segundo, porque por primera vez los ciudadanos tenían esta oportunidad y deberían aprovecharla antes del fin de año.

Y vaya que dieron resultados los esfuerzos de los empresarios y la Federación para ganar adeptos al “Black Friday” mexicano, pues desde que se dio a conocer el programa y hasta hoy, el Buen Fin ha reportado ventas jamás antes vistas en nuestro país, aunque cada año también ha habido infinidad de quejas ante las autoridades, por los malos manejos o por no respetar ofertas y descuentos anunciados en la publicidad de las empresas.

Durante el Buen Fin del 2011, los empresarios reportaron ventas por hasta 106 millones de pesos durante los días 18, 19, 20 y 21 de noviembre, con la participación de 40 empresas nacionales inscritas en el programa y 220 mil puntos de venta en todo el país, así como un sinnúmero de quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) por diversas irregularidades detectadas en las compraventas, tales como alteración de precios, ofertas incumplidas, rechazo de tarjetas de crédito participantes, con todo tipo de pretextos. También por no respetar los plazos de pago y muchas otras ineficiencias de los establecimientos comerciales.

Para el siguiente año, el 2012,  del  16 al 19 de noviembre los negocios participantes fueron 46 mil 500, con 566 mil puntos de venta, es decir, un aumento del 5 por ciento en empresas dadas del alta en el programa, que lograron ventas hasta por 148 millones de pesos, un 39.6 por ciento más que en su primera edición. En esa ocasión se unió al binomio CCE-Gobierno Federal la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), lo que significó más apoyo para que los empresarios se sumaran, pero sobre todo para ganar la empatía de los consumidores con campañas publicitarias más contundentes. A pesar de ello, lo que también incrementaron fueron las quejas de los clientes, que presentaron más demandas similares a las del primer año ante la Profeco.

En el 2013 la situación mejoró para los empresarios mexicanos, pues a pesar de la situación económica y la percepción per cápita menor a la de años anteriores, del 15 al 18 de noviembre el Buen Fin reportó ventas por 173 mil 620 millones de pesos en todo el país, con la participación de 49 mil empresas a nivel nacional, pero con sólo 335 mil puntos de venta en todo México, lo que sugiere una reducción de 231 mil establecimientos con ofertas, pero mayor demanda y ganancias hasta por un 16. 8 por ciento más que en el 2012.

También, a partir del 2013 hubo mayores beneficios provenientes del Gobierno Federal hacia los consumidores, pues de esa fecha hasta la actualidad, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) integró una lotería fiscal a los clientes del Buen Fin, quienes al registrar su ticket de compra de inmediato ingresaban a un sorteo electrónico, el cual consiste en regresar parte del dinero a las compras realizadas mediante tarjetas de crédito.

Como podemos observar, el Buen Fin fue escalando año con año a pesar de la dura situación económica por la que atravesamos los mexicanos, pero resaltan dos años específicamente, 2014 y 2015, pues de agosto del 2014 hasta la fecha, la debacle económica derivada de la caída de los precios internacionales del petróleo causó grandes estragos a la economía nacional y el despido de más de 30 mil empleados sólo del sector petrolero, por lo que no hay explicación para las ventas reportadas en esos dos años, superiores a las ediciones anteriores.

Antes del 2014 se anunció la entrada de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), así como la adhesión del Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) al programa de ventas y ofertas nacional, con lo que los mexicanos tuvieron más oportunidades de compras, pero igual muchas más denuncias ante las instancias correspondientes.

Las ventas reportadas durante los días 14, 15, 16 y 17 de noviembre del 2014 durante el Buen Fin fueron por la cantidad de 197 mil 405 millones de pesos en toda la República Mexicana, un 13.7 por ciento más que el año anterior, con la inclusión de 2 mil 514 empresas más que en 2013, es decir, un total de 51 mil 514 con 250 mil puntos de venta en todo el territorio nacional.

Para el 2015, justo cuando la economía de México atravesaba por su peor momento, aun más durante el último cuatrimestre del año —septiembre a diciembre—, el Buen Fin reportó ventas por 217 mil 432 millones de pesos, vaya, el 10.1 por ciento más que en 2014, la inclusión de casi 10 mil empresas más siendo esta vez 61 mil 432, aunque ni el Consejo Coordinador Empresarial ni el Gobierno Federal reportaron el número de puntos de venta abiertos durante esos días en nuestro país. Sólo la Lotería Fiscal de la (SHCP) dio a conocer el reparto de más de 466 millones de pesos a tarjetahabientes participantes.

Siguiendo la misma temática de reportar menos, capturar más clientes y vender más productos y servicios a los mexicanos, para el 2016 no hubo reportes de ventas, de empresas participantes, de puntos de venta y mucho menos de quejas de consumidores ante las instancias correspondientes, lo que supone que no superó las expectativas de los años anteriores, o bien, que el Buen Fin sólo funcionó para quienes poseen tarjetas de crédito para compra a meses sin intereses, para los que recibieron su adelanto de aguinaldos o para las empresas que adelantan compras para las posadas y rifas de sus trabajadores.

Por obvias razones, este 2017 aún no dan a conocer el reporte de ventas, de empresas afiliadas al programa, los puntos de ventas y los beneficios para los empresarios y los consumidores, pero al igual que en las ediciones pasadas de el Buen Fin nos enteramos de diversos problemas en muchos establecimientos por no respetar los precios, las promociones, por cambiarlas de un momento a otro, por no contar con los productos que ofrecían en sus anuncios, así como algunos casos donde por error marcaron precios más bajos de lo normal, lo que también aprovecharon algunos clientes para hacer su agosto en noviembre.

En fin, que del Buen Fin no hubo nada nuevo, sólo endeudamiento prenavideño y más profundidad para la cuesta de enero, pues muchos de los empresarios, negocios e industriales aprovecharon para sacar y ofertar los productos que mantenían como obsoletos o excesivos en sus bodegas, mientras que los negocios pequeños hicieron su mejor esfuerzo para ofrecer productos y servicios a bajo costo, pero sin lesionar la economía de la mediana, pequeña y micro empresa, pues la situación no está como para regalar camotes.

Jorge Gustavo Sansores Jarero

Noticia anterior

Cristina Sélem cumple 6 años

Siguiente noticia

Avance del 70% en metas contra rezago educativo