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Drogadicto en casa

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Tener un drogadicto, alcohólico en casa, es  peor que una maldición. Con cariño para mi gran amigo Dilan, un digno ejemplo a seguir.

En mis recorridos por las escuelas primarias, secundarias y preparatorias, dando el mensaje a los alumnos, maestros y familias, escucho esas voces inocentes de los niños que no se cansan de preguntar y de decirme sobre el alcoholismo de sus familiares cercanos, y que escuchan con atención toda la información que les suministro con el fin de prevenir que caigan en las garras de esta perra brava, enfermedad, perversa maldita del alma, que es el alcohol y las drogas.

La Saliva del Diablo.— Les digo, todo lo que entra a tu cuerpo y altera tus emociones y tu Sistema Central Nervioso, se llama droga y la cerveza es una droga. A ver, levante la mano —les pido—, levante la mano quien conozca a una persona que consuma de una a dos caguamas de cerveza al día. El levantamiento de brazos y manos es generalizado; el consumo de cerveza en esta parte de México (Chihuahua) es altísimo en hombres y mujeres, por desgracia las consecuencias en el abuso de esta y otras sustancias marcan parámetros nacionales donde estamos en los primeros lugares en suicidios, en niñas madres y en madres solteras, en divorcios, en violencia doméstica, en delincuencia juvenil y en ninis, primeros lugares también en muertes por sobredosis y alto consumo en marihuana, heroína, cocaína, inhalantes y otros.

También estamos arriba en deserción escolar y los índices de consumo de drogas en niños, mujeres y hombres en general es extremadamente alto; muertes por accidentes de tránsito y accidentes laborales, hay un exagerado consumo de  cerveza y otras sustancias tóxicas fumadas, inhaladas o inyectadas, cuya compulsión y adicción es meramente imposible de desintoxicar, y los daños físicos, mentales, emocionales y espirituales, son irreversibles y mortales.

¿El alcoholismo es hereditario? El alcoholismo es una enfermedad adictiva, progresiva y mortal, que afecta tanto al sujeto que lo padece como a las personas que lo rodean. El alcohólico es aquella persona que ya perdió la capacidad de gobernar al alcohol, ahora es el alcohol el que lo gobierna a él. Pero, ¿cómo saber cuándo una persona es alcohólica y qué se puede hacer para ayudarlo?

Para aclararnos estas dudas, se entrevistó al Dr. José Antonio Elizondo López, médico psiquiatra especialista en adicciones.

¿Cuáles son los síntomas que padece un alcohólico?

Una persona que padece alcoholismo tiene obsesión por la bebida, es decir, está pensando continuamente en consumirla. Cada vez que tiene alguna tensión, depresión o para poder divertirse en una fiesta, necesita consumir alcohol para sentirse bien. En cuanto este individuo empieza a beber, desarrolla un mecanismo compulsivo que le impide parar, entonces bebe excesivamente y esto le crea problemas con su familia, su trabajo, la sociedad, su salud.

¿A qué edad es más frecuente el alcoholismo?

El alcoholismo es la enfermedad más democrática que existe, afecta desde los doce años, hasta los noventa años de edad. Existen problemas de alcoholismo en los adolescentes, en el adulto joven, en el adulto mayor y en las personas de la tercera edad. Mucha mujer joven es borracha y drogadicta. Esta enfermedad puede afectar a personas en edad avanzada, es decir, una persona puede pasar por toda su adolescencia sin probar alcohol o sólo consumirlo esporádicamente, y llegar a la adultez o a su vejez para convertirse en alcohólico.

Esto se debe a que existen dos tipos de alcoholismo. Genético: en este tipo de alcohólico la genética es lo que más influye, son las personas que empiezan a beber desde la adolescencia y que generalmente desarrollan el alcoholismo hacia los 25 o 30 años de edad, son los individuos que los primeros treinta años de vida no sufren de alcoholismo y después por razones de trabajo, de su medio ambiente o de condiciones existenciales desarrollan esta enfermedad. Este tipo de alcoholismo tardío es muy típico en jubilados, pensionados, viudas, etc.

¿Existen grados de alcoholismo?

No, cuando una persona desarrolla la adicción al alcohol es un fenómeno irreversible, lo que puede clasificarse en grados es el bebedor. No se debe confundir a un bebedor con un alcohólico. Un bebedor puede ser abstemio, es la persona que bebe muy excepcionalmente. Moderado, es el que bebe responsablemente, moderadamente, prácticamente nunca se va a emborrachar por su manera de beber. Bebedor excesivo, que aunque todavía no sea adicto al alcohol sí bebe excesivamente, se intoxica, presenta cuadros de borrachera con frecuencia y genera problemas en las reuniones o lugares en donde se encuentre bebiendo. El bebedor excesivo es un prealcohólico, muchos bebedores excesivos se convierten en alcohólicos.

¿En qué momento se convierte un bebedor excesivo en alcohólico?

Existen dos parámetros clínicos para diagnosticar el alcoholismo, y estos son: El fenómeno de tolerancia, cuando un bebedor excesivo llega a tolerar tanto el alcohol, es decir, consume grandes cantidades sin aparentemente emborracharse, significa que ya desarrolló un alto grado de tolerancia hacia el alcohol, y ahí podemos decir que cruzó la frontera entre el bebedor excesivo y se convirtió en alcohólico. El síndrome de supresión, cuando un bebedor tiene que “curarse la cruda” al día siguiente y beber más alcohol para aliviar los síntomas de “la cruda”, significa que ya es una adicción, ya es alcohólico.

¿El alcoholismo puede ser hereditario? 

No podríamos decir que el alcoholismo es hereditario, porque si esto fuera cierto se podría determinar cuál de los hijos de un alcohólico lo será también. Sin embargo, sí existe una predisposición genéticamente determinada, de manera que los hijos de alcohólicos tienen un 25% más de probabilidades de tender hacia esta enfermedad, que los individuos que no provienen de una familia con este padecimiento.

Desinformación, parte del problema

Esta enfermedad, la mía, la saliva del diablo no es sólo alcohol y drogas, es una enfermedad perversa del alma, compleja, cruel, contagiosa, burlona, sutil, devastadora, es una enfermedad genética, hereditaria, progresiva, incurable, mortal; es física, emocional, ligada a la personalidad y sin duda tiene que ver con la ruina espiritual del enfermo y de su familia, que en muchos casos está más enferma que el mismo adicto.

Tuve la oportunidad de dar mi mensaje de información, reflexión, orientación y concientización respecto a mi enfermedad y a todas sus características; el público como siempre se mostró sumamente interesado en este tipo de temas, veo los rostros de impacto cuando narro los amargos estragos que dejó en mi la compulsión por el alcohol y las drogas, siento los puentes de compresión con miradas de asombro; sé que transmiten dolor, frustración, impotencia y mucha desinformación, y me queda muy claro que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Hay una expresión genuina de preocupación, ya sea de prevención, de hacer algo para que sus hijos no caigan en las garras de la saliva del diablo; hay en otros la angustia, la búsqueda de soluciones para rescatar a un ser querido de este infierno, y están ahí porque desean orientación e información, y eso habla bien de ellos, habla del primer paso que es aceptar la realidad, y en la medida de que se conoce el problema te acercas a las soluciones, así de sencillo, pero la ignorancia, la negación, son parte de las características de un alcohólico drogadicto y más en la familia.

Ernesto Salayandía García

 

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