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Sólo por hoy, en el 2018

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Cierro el año en excelentes términos, vivo la agonía que sufren muchos compañeros, muertos en vida, en un callejón, atrapados sin salida, sin ánimos, sin ganas de vivir y de emprender vuelo; deprimidos, apagados, negados, carentes de fe y de amor propio, nacidos para perder, que insisten en dañarse física, mental, emocional y espiritualmente; destruyen la armonía de sus hogares, contaminan a toda la familia y les importa un comino ser la oveja negra de la familia, la ruina y vergüenza de todos.

De ahí vengo, de ese infierno, sin tener las fuerzas para salir adelante y hoy me veo en infinidad de alcohólicos que  van  diariamente a surtirse  al súper su dotación de cerveza y licor. Me resistí muchos años a tener la humildad y pedir ayuda, incluso se me ofreció y la rechacé.

Hoy desfila un mundo de seres humanos sin brújula, soberbios, viven internamientos de un proceso a otro, sólo descansan ellos y la familia por lapsos de tres meses, pero no se alivianan, pierden sus trabajos, los corren de manera indignante, quiebran sus negocios, fracasan en sus matrimonios, mantienen los puentes rotos de la comunicación con sus seres cercanos, y día a día se hunden en ese mar de la incomprensión que es capaz de diseñar, crear y desarrollar el pensamiento alcohólico, la mentecita enferma de un drogadicto como yo.

Y así pasan días, semanas, meses, años, y el mediocre cada día toca más fondos, cada día registra más pérdidas y la elección es vivir la vida de una manera inútil, sin responsabilidad, en blanco y negro, provocando el  dolor, la tristeza y decepción de su madrecita, mujeres mayores de 70 años, impotentes ante ese ser que no se quiere, endeble, cobarde, que carece de humildad y de fuerzas para derrotarse ante las sustancias y conductas toxicas. A ellos dedicó este texto, deseando obtengan la libertad y dejen de dañar y de hacerse daño.

Comprensión y mi propia elección. Sólo por hoy acepto que soy un enfermo emocional, un alcohólico y adicto, que he tirado por la borda los mejores años de mi vida, he derrochado salud al grado de tener un cuerpo perjudicado por los excesos de sustancias toxicas, sin condición física, un cerebro intoxicado, un corazón lesionado. Reconozco que mi vida de adicto me ha arrebatado mi calidad de vida, que he perdido tiempo valioso que he desperdiciado al darle la espalda a mi familia; no he disfrutado de mis hijos, ni mi matrimonio; la cocaína se convirtió —la convertí— en mi esposa, mi amiga, mi amante, mi todo; soy esclavo del alcohol y mi vida se ha tornado ingobernable, soy inmaduro e irresponsable, destilo soberbia y me domina un falso orgullo carente de humildad.

Por ello, sólo por hoy, me derrotó ante las sustancias y las conductas tóxicas, me rindo ante esta carrera infernal, elijo vivir mi vida en libertad, libertad absoluta, libre de alcohol y drogas; dejo a ese ser mediocre y formalizo un compromiso conmigo mismo, amarme, respetarme y entregarme de lleno a ser digno ejemplo para mis hijos; ser buen padre, buen esposo, buen ciudadano, y aprenderé a vivir el sólo por hoy un día a la vez. Sólo por hoy no soy mediocre, sólo por hoy no soy un nacido para perder, ni la vergüenza de los míos; sólo por hoy no entraré al laberinto de la depresión ni explotare iracundo en contra de nadie, dejaré de dañar a mi familia, me ganaré el respeto y el cariño al derrotarme ante las sustancias y conductas tóxicas; sólo por hoy no seré el gran mediocre que he sido toda la vida.

Mi compromiso para el 2018. Con el espíritu de renovación y fortaleza que inspira el inicio de este nuevo año, decreto: Año nuevo, vida nueva, ante la adversidad de esta perra, maldita enfermedad perversa del alma. Elijo el camino de la humildad para pedir ayuda a los Alcohólicos Anónimos (AA), a los que tienen la experiencia superada, y me comprometo a dejarme guiar, a ser honesto conmigo mismo y aprender a escuchar, a obedecer a otros, porque siendo así aprenderé de los que viven en sobriedad y en libertad.

Sólo por hoy me entregaré en cuerpo y alma a recuperar mi vida, a encontrar fortaleza en un poder superior a mí, en sentir la luz del faro y seguirla para que me saque de la tormenta y me lleve a puerto seguro; aprenderé a ser humilde y a dejar de ser mediocre. Este año voy a cambiar por mi familia, recuperaré mis pérdidas, viviré en plenitud, aplicándome el sólo por hoy para bajar mi ansiedad y comprender que no nací sustanciado, que no requiero de sustancias tóxicas.

Sólo por hoy seré maduro, responsable de mis actos y de mis pensamientos,  sanaré mis heridas del alma, trascenderé mi dolor y mis resentimientos, daré una muestra de amor a mí mismo, erradicando mis conductas tóxicas y alejándome de parásitos mal amigos que no han hecho otra cosa más que engrandecer este infierno en el que vivo, y que en este 2018 me despido de él, al menos sólo por hoy.

Conductas tóxicas. Sólo por hoy elijo erradicar y trabajar en el cúmulo de defectos de carácter que me distinguen, primordialmente, dejaré de ser mediocre, un enano inmaduro, hoy no me intoxicare ni denigraré mi cuerpo, fortaleceré mi autoestima para ser responsable, amarme a mí mismo, amar a los demás, darle a mis hijos un digno espejo para que ellos no cometan los mismos errores que yo he cometido, ni se arrodillen ante el alcohol y las drogas. Seré honesto, puntual, no diré mentiras ni justificare mis malas acciones, claudicaré en mis nefastas rutinas de juntarme con drogadictos mediocres; cuidare el dinero, no gastaré en sustancias ni en deshonestidades, tendré una vida trasparente y limpia, me pondré los pantalones largos y dejare a un lado mis irresponsabilidad; forjaré un carácter para decirle no a las drogas; decirle no a mi vida ingobernable.

En este 2018 habré de cambiar radicalmente, viviré sin dañar mi cuerpo, sólo por hoy sin dañar a mi familia; sólo por hoy sin dañar mi salud, mi economía, mi dignidad, sólo por hoy.

Sólo por hoy:

1.— Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2.— Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3.— Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.

4.— Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5.— Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6.— Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7.— Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.

8.— Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9.— Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

10.— Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Juan XXIII

Lo he vivido. El reporte médico dice: “Muerte por paro cardiaco”, pero su esposa y yo decimos que murió de atascamiento, de sobredosis de cocaína, así mueren muchos mariguanos, muchos alcohólicos, heroinómanos, cristaleros y adictos en general. El corazón se rinde ante el abuso de sustancias tóxicas y en los hospitales no lo registran como: “Murió por mediocre y guloso, intoxicado”, sólo registran: “Paro cardiaco”, pero eso es lo de menos, el caso es que la gente está muerta y un mariguano muere en muchos sentidos, muere como estudiante, como trabajador o padre de familia; los mediocres traicionamos a los nuestros, somos tipos egocéntricos que primero que nada está la maldita adicción y nos importa un comino si dejamos el refrigerador vacío, o en mi caso, dejar a mis hijos sin calzado ni ropa nueva, todo me lo consumía.

He visto morir a un mundo de niños, jóvenes, hombres y mujeres, soy testigo de las vidas ingobernables de los adictos; conocí seres humanos que se fueron por la puerta falsa, se quitaron la vida, he convido y entrevistado a asesinos, secuestradores, violadores; he palpado los estragos amargos de esta perra maldita, enfermedad perversa del alma, “la saliva del diablo”; conozco la ignorancia de la familia, palpo la miopía gubernamental y la apatía e hipocresía de las mal llamadas Empresas Socialmente Responsables (ESR), que se lavan las manos ante el cáncer de las adicciones que tienen en el interior de sus empresas.

Veo que el futuro de México está troncado debido a esta grave situación de las conductas y las sustancias toxicas. Hay que comprender que un adicto primero es un niño ingobernable e irreverente, después se prendé de cualquier sustancia y el daño es irreversible. Niños pequeños, pequeños problemas; niños grandes, grandes problemas.

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