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¿Un nuevo y lento año?

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Estamos a “tres” del poderoso nuevo enero, del que dicen las leyendas mayas que es el que marca la configuración de todo el año. Es más, para las cabañuelas (filosofía popular sobre los primeros días del año), enero y febrero (que representan  los días 1 y 2) ya fueron muertos, y así morirán marzo (día3), abril (día 4), mayo (día 5), junio (día 6) y julio (día7), representados por los primeros siete inhábiles días del nuevo, venturoso y límpido año.

En tanto los países del Continente Asiático, que es el que lleva la “jettatura” (jefatura) en el mundo actual, desde las 7:00 horas del primero de enero están ya festejando en sus trabajos la inauguración de un año que será clave para el mundo, nosotros (y tienen derecho, claro) utilizamos la primera semana de un glorioso y peligrosísimo año durmiendo “la mona” (la resaca) por haber festejado de más con el objetivo de ahuyentar las penas.

En Corea del Sur, por ejemplo, los rostros de felicidad de los ciudadanos yendo a sus trabajos, caminando bañaditos por las aceras de las magníficas avenidas de sus modernísimas ciudades, algo que se vivió en los Estados Unidos y en México en la era de los 50’s, cuando cinco años después de terminada la Segunda Guerra Mundial la gente salía a la calle a festejar rumbo a sus trabajos el milagro de estar vivos. Así no vamos a llegar a ningún lado; ni con el mejor aeropuerto del mundo, ni con una Universidad Latinoamericana (campus Santa Fe, D.F.) cubierta de espejos en su exterior, como para que los jóvenes snobs capitalinos vean reflejada con exactitud sus figuras vacías de real contenido humanístico.

Cuando el día 8 se reanude la vida en México, quizá porque Aurelio Nuño —que es muy trabajador— ya no es más el Secretario de Educación Pública de este triste país, las demás naciones del mundo estarán ya bien encarrerados en la competencia económica y social del nuevo 2018. México realmente no ha progresado un ápice, el avance es a nivel de oropel. Las personas no son mejores que antes ni con tantos ofrecimientos de estudio. Todo es prácticamente ficticio.

Así que si queremos avanzar hay que quitarse el traje fantasmagórico de la pedantería, y después de un baño de sencillez en el ámbito familiar, salir al mundo en el nuevo año sintiéndose cada uno de los mexicanos responsable de la felicidad y el progreso de los demás. Si no lo hacemos así, ni con toda la vanidad del mundo se conseguirá absolutamente nada. “Happy new year to you”.

 

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Xavier Hurtado Ferrer

 

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